El Deportivo

La historia detrás del jugador de los Patriots que llegó esposado y descalzo a disputar el Super Bowl

Mack Hollins convirtió la previa de la Super Bowls en un espectáculo propio al llegar caracterizado como prisionero, reforzando su fama de excéntrico dentro de la NFL.

Mucho antes de que el balón comenzará a volar, todas las miradas se desviaron hacia un solo protagonista. Este domingo, en el Levi’s Stadium de Santa Clara, Marck Hollins, receptor del New England Patriots transformó su ingreso al estadio en uno de los momentos más comentados de la jornada con una escena llamativa e inquietante antes de competir contra los Seattle Seahawks.

Descalzo, esposado de pies y manos, vestido con un uniforme de prisionero y portando una máscara restrictiva que aludía al personaje de Hannibal Lecter en “El silencio de los inocentes”. Su entrada, lenta y calculada, fue registrada por cámaras generando impacto inmediato entre fanáticos y medios de comunicación.

Además otro elemento que destacó en su vestimenta fue su espalda al llevar escrito “Range 13”, una referencia directa a la prisión federal ADX Florence, ubicada en Colorado y conocida como “la Alcatraz de las Rocosas”, donde cumplen condena algunos de los reclusos más peligrosos de Estados Unidos. A esto se sumó una camiseta que el jugador llevaba en la mano, con alusiones a The Warriors, una película clásica del cine urbano de 1979, lo que alimentó teorías sobre un supuesto mensaje cifrado.

Sin embargo, lejos de tratarse de una protesta o una declaración política, la escena fue tomada simplemente como una extensión del personaje que Hollins ha formado en su carrera.

El atleta de 32 años apodado el ‘Tarzán de la NFL’ se ha diferenciado por su excentricidad como su sello personal junto a un estilo de vida poco convencional. Ha declarado evitar el consumo de verduras, no ocupa cubiertos, sigue dietas poco habituales y camina descalzo siempre que puede, incluso en el campo de juego. Su llegada al estadio, lejos de ser una actuación, encajo más con su identidad pública.

Aun así, antes del encuentro final de la jornada, el receptor dejó su caracterización y para el calentamiento apareció con una camiseta de la escuela secundaria de Mike Vrabel, quién se desempeña como actual entrenador en jefe de los Patriots.

En lo deportivo, el Super Bowl dejó escasos recuerdos para New England, que se marchó de california sin un trofeo. Sin embargo, la imagen de Marck Hollins en ingreso al estadio como prisionero quedó instalada como una de las postales más curiosas y comentadas de esta edición del evento más importante de la NFL.

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