Las esquirlas que dejó en Vamos por Chile el fallido “Supremazo” por los plebiscitos dirimentes

FOTO: ARCHIVO/ AGENCIAUNO

Lo habían anunciado apenas pocos minutos después de aprobado el mecanismo en el reglamento de Participación Popular, pero los convencionales de centroderecha no lograron conseguir las 39 firmas que requerían para impugnar la norma en la Suprema. Pese a que Evópoli y RN optaron por dar una señal de unidad y se sumaron a la iniciativa impulsada inicialmente por la UDI, el fracaso de todas formas dejó tensiones en el sector.




El resultado es conocido: Vamos por Chile no logró conseguir las firmas necesarias para recurrir ante la Corte Suprema tras la aprobación del mecanismo de plebiscitos dirimentes en los reglamentos de la Convención Constitucional. Pero el hecho de que varios de sus representantes lo anticiparan, incluso antes de que expirara el plazo este lunes, no evitó que el fracaso del colectivo terminara despertando algunas tensiones.

La iniciativa, impulsada principalmente por la UDI, había evidenciado, otra vez, las dos almas con las que opera el comité de la derecha en el órgano constituyente. Mientras desde sectores más “duros” de la UDI y algunos representantes de RN tenían la convicción de que ir a la Suprema era un asunto de principios (defender la Constitución actual), otros en Renovación y Evópoli habían manifestado sus dudas respecto de que el mejor camino fuera judicializar el proceso.

La advertencia la habían hecho hace semanas, cuando solo estaba sobre la mesa la idea de recurrir ante el máximo tribunal. Asimismo, en esos sectores había convencimiento de que, de lograr las rúbricas requeridas, de todas formas sufrirían un revés en el máximo tribunal.

Pero varios factores terminaron forzando un respaldo unánime al escrito redactado por Gabriel Zaliasnik con el apoyo de Arturo Fermandois. En el sector, por un lado, aseguraban que se buscó dar una señal de unidad para evitar las divisiones de cara al debate de fondo que comenzará el próximo lunes y donde esperan estar alineados. Y, por otro, distintas fuentes de Vamos por Chile sostenían que pesó un factor electoral ad portas de las parlamentarias y presidenciales del próximo 21 de noviembre.

Ahora bien, pese a las señales internas y los esfuerzos por conseguir las dos firmas que faltaban en sectores moderados de la centroizquierda, representantes del colectivo afirman en privado que este traspié terminó convirtiéndose en un costo innecesario para Vamos por Chile y apuntan directamente a la UDI.

“Acá hubo un cierto sector que anunció a los cuatro vientos que íbamos a la Suprema y sabíamos que existían muy pocas posibilidades. Nadie va a la guerra sin contar las tropas antes”, sostenía en privado el lunes un convencional RN.

Asimismo, otros señalaban que el resultado se daba justamente producto de que los principales impulsores del recurso han adoptado una posición de “atrincheramiento” en la Convención.

“Esta es una lección para los duros de la UDI (...), están cosechando lo que han sembrado”, afirmó a este medio otro convencional fuera de micrófono, a la vez que aseguró que la respuesta de la centroizquierda fue clara: no querían aparecer en la foto con figuras como Teresa Marinovic (independiente-UDI) ni Marcela Cubillos (independiente-UDI).

Sobre el punto, el convencional RN Luciano Silva precisa que el fracaso de la iniciativa responde a “responsabilidades de ambos lados. La responsabilidad de un sector un poquito más extremista de Vamos por Chile, vale decir, algunos de la UDI, es que ellos no han estado dispuestos a dialogar y se han dedicado a golpear a la centroizquierda, entonces, cuando uno necesita firmas, no se puede, porque están las relaciones rotas. Hay también una responsabilidad de la centroizquierda de no medir que a veces es necesario también llegar a acuerdos con la derecha en temas institucionales que ellos también defienden”.

“Como RN dialogante, lo que yo siempre me preocupo es de que haya buenas relaciones para conseguir esas firmas, si ni siquiera hablábamos de los dos tercios, eran dos firmas las que faltaban. Pero hay que tenerlas primero antes de anunciar que se quiere ir a la justicia”, agrega.

Ruggero Cozzi (RN), a su vez, sostiene que “en este tema estábamos todos unidos en que los plebiscitos dirimentes es algo inconveniente para el proceso constituyente (...). Pero creo que hay que tomar conciencia de que cualquier reclamo a la Corte Suprema debe ser previamente conversado con los sectores moderados de la centroizquierda. Esa es la gran lección”.

“Una cuestión de principios”

En respuesta, tanto desde la UDI como algunos convencionales de RN desestiman las críticas de sus pares. “Los 37 se alinearon para intentar defender el Estado de Derecho y aquellos que se jactan de tener una estrategia distinta tampoco sumaron ninguna firma, de hecho, tampoco han conseguido nada relevante con la izquierda en estos tres meses, porque no asumen que el PC y el FA tienen votos para escribir la Constitución solos y no dejarán pasar esa oportunidad. El día que su estrategia exista en la práctica y logren algo relevante para nuestras ideas a través de ella, seré la primera en reconocerlo”, advirtió Cubillos sobre el rol que jugaron en esta pasada figuras de RN y Evópoli.

Y agrega: “Ser relevantes no es diluirse en los del frente para aparecer en la foto y hacer como que somos relevantes. ¿La carta a los PP.OO. de qué sirvió? Les pasaron máquina con la propuesta de Reglamento de Participación Indígena igual que a todo el resto”.

En RN, Raúl Celis -quien anunció junto a su par UDI Rodrigo Álvarez que la opción de la Suprema estaba sobre la mesa- toma distancia de las críticas que expresan algunos de sus pares, diciendo que “no sé si hubo errores o no, después de las batallas todos son generales”. En ese sentido, plantea que “si se actuó bien o mal, si hubo una anticipación o no por parte de algunos convencionales en el anuncio del recurso a la Corte Suprema es algo que es difícil de afirmar, porque la política tiene unos ritmos sumamente vertiginosos, entonces el camino opuesto, el de asegurar primero las firmas antes de anunciarlo, en términos prácticos, era absolutamente imposible de lograr”.

Su opinión es compartida por Luis Mayol (RN), quien explica que “en el sector existía la confianza de que íbamos a lograr las firmas, porque había gente de la izquierda moderada que había votado en contra de los plebiscitos dirimentes”. Aunque para él “eran ilusiones. La gente moderada de izquierda jamás va a apoyar una iniciativa de centroderecha; ellos siempre van a esperar que uno se pliegue, aunque pensemos lo mismo”.

Pese al desenlace que tuvo el intento por recurrir al máximo tribunal, Mayol afirma que “esta no es una cuestión de cálculo político más o menos, es una señal, una cosa de principios, era lo que correspondía hacer, porque los plebiscitos dirimentes son una trampa que, además, es inconstitucional. Los mismos convencionales de izquierda reconocen que tienen que tener una autorización del Congreso; o sea, aprobaron algo a sabiendas que requiere una reforma constitucional. Eso es poco serio y nosotros teníamos que dar una señal: que firmen los que están de acuerdo y los que no, la izquierda moderada, tendrán que dar las explicaciones del caso”.

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