Documental sobre un asesino de mujeres en México se estrena en la capital azteca
La cinta reconstruye los últimos ocho años en la vida de Jorge Ríos Sánchez y su posible relación con una serie de muertes ocurridas en los 90, aún sin resolver.
Tras la fachada de un virtuoso del arte sin pasado pudo esconderse uno de los asesinos en serie de mujeres de Ciudad de México, planteó la directora mexicana
Yulene Olaizola
en su debut documental titulado Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo.
La cinta, presentada hoy a la prensa en la Cineteca Nacional, reconstruye la vida durante ocho años de Jorge Ríos Sánchez en una casa de huéspedes y su posible relación con varios asesinatos de mujeres ocurridos en los años noventa y que se encuentra aún sin esclarecer.
Galardonado a principios de año con tres premios en el Festival Internacional de Cine Contemporáneo de Ciudad de México (FICCO), entre ellos el de la crítica internacional, el documental fue premiado el mes pasado por el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici), de la capital argentina.
"Me asombró el talento de mi querido loco que tuvo a bien morirse antes de estrangularme", escribió Rosa Elena Cabral, "Rosita", abuela de la realizadora y propietaria de la casa donde Ríos Sánchez vivía, entre las calles Víctor Hugo y Shakespeare, en la colonia Verónica Anzures del Distrito Federal.
"Rosita" y sus allegados hilvanan en el documental la personalidad de "Jorge", esquizofrénico, que pintaba, escribía, tocaba la guitarra con habilidad y nunca hablaba de su pasado ni su familia.
La dueña de la casa comenzó a sospechar, poco antes de que "Jorge" muriera, que los asesinatos en serie de mujeres que la prensa adjudicaba al "Maníaco" podían ser obra suya.
"Es una historia que se había contado siempre en mi familia", dijo Olaizola, quien se centra en la relación de Ríos Sánchez con su abuela y no tiene claro si fue un psicópata.
El asesino seducía a mujeres, habitualmente madres solteras con deudas, y las estrangulaba en hoteles.
Ciertos hábitos, como seducirlas y robarles su credencial de identidad, datos de las víctimas y sus ausencias nocturnas llevaron a "Rosita" a sospechar que "Jorge" ocultaba algo raro.
Ríos Sánchez, se sabría a su muerte, fue abandonado por su madre soltera y recuperado más tarde para vivir en pésimas condiciones, por lo que huyó.
Aquejado de depresiones que le llevaban a encerrarse durante días, "Jorge" luchaba también con sus tendencias homosexuales, que el entorno de la casa descubrió.
Uno de sus compañeros de cuarto afirmó haberle visto vestido de mujer y merodeando en la noche zonas de prostitución de la metrópoli.
Olaizola intentó sin éxito investigar en busca de más detalles, pero sí cree que el huésped estaba metido en algo "extraño y turbio".
Una madrugada de 1993, "Jorge", herido de bala en una nalga, provocó un incendio en su habitación, "para eliminar pruebas", cree "Rosita", y falleció poco después en el hospital al no superar una operación para amputarle las piernas quemadas.
Ríos Sánchez no pudo explicar verazmente el origen del balazo, que la dueña de la casa atribuyó a un altercado nocturno con la policía del que escapó.
Tras su muerte, los crímenes cesaron.
"Aunque suene muy verídico lo que dice mi abuela, pueden ser sólo suposiciones", reconoció la realizadora, quien afirmó que "no existe interés" para reabrir el caso.
Como la película aún no tiene aún visos de estreno comercial, por el momento se exhibirá en el ciclo "Recreaciones de la realidad" de la Cineteca mexicana, junto a cintas como la brasileña Tropa de Elite, ganadora de la pasada edición de la Berlinale.
EFE
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