Histórico

Gratuidad en educación superior

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Señor director:

Acceder a la gratuidad no significa que quien ingresa será formado en un contexto de calidad. La gratuidad hoy se supedita exclusivamente a la acreditación mínima exigida a las instituciones, y aún no se ha generado la institucionalidad para acompañarla, cuidarla y mejorarla.

No basta ingresar a una institución adscrita a la gratuidad para obtener un título. El beneficio cubrirá solo el tiempo de duración nominal de las carreras. El sistema pierde a tres de cada 10 estudiantes el primer año y en Chile la duración real de las carreras supera en más de un 30% a la duración formal. Esto significa que un número significativo de estudiantes no logrará cubrir con la gratuidad la totalidad de su carrera.

Tal como circula en un borrador de la reforma, el financiamiento del tiempo que excede al beneficio sería por tramos, en los cuales, las instituciones de educación superior deberían costear una parte, situación que no ha sido discutida. Este mecanismo podría presionar a las instituciones a "lograr" finalizar los procesos de formación en los tiempos nominales previstos, lo que podría afectar, como efecto perverso, la calidad del camino recorrido.

El financiamiento de las instituciones será un hecho relevante. Aquellas que atenderán un número significativo de alumnos de los cinco primeros deciles, deberán considerar estrategias para nivelar las carencias que traen al ingreso. Esto tendrá un impacto negativo en estudiantes y corresponderá a un mal uso de los recursos fiscales que ya son escasos.

Reitero lo valorable que es la gratuidad, pero junto a ello es importante señalar la fragilidad que tiene, si no construimos un camino que la pueda sostener e impulsar.

Diego Durán Jara
Rector
Universidad Católica del Maule

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