Histórico

Las anécdotas políticas en el matrimonio del hijo de Joaquín Lavín

El matrimonio de Joaquín Lavín Jr. y Cathy Barriga mezcló farándula y política. Las escenas que se vieron en la fiesta reflejaron la diversidad del evento: desde la discreta frialdad de la madre del novio con Longueira hasta las explicaciones de De la Maza a Piñera.

Eran cerca de las 20 horas del viernes 3 de abril y tanto las 300 personas que estaban al interior de la iglesia Los Sacramentinos como los casi 200 curiosos apostados en sus afueras esperaban una sola cosa: la llegada de la novia.

Habían pasado 30 minutos y Cathy Barriga, la ex bailarina de Mekano y ex chica reality, tenía a su futuro esposo, Joaquín Lavín León, y a los influyentes invitados de su padre, el dos veces candidato presidencial, totalmente ansiosos.

Dentro de la iglesia, empresarios como Ernesto Silva y Carlos Alberto Délano, senadores como Andrés Chadwick, Alberto Espina, Jovino Novoa y Pablo Longueira, alcaldes como Francisco de la Maza y Pablo Zalaquett, además de asesores de las campañas aliancistas como Cristina Bitar, Vasco Moulián y Gonzalo Cordero, se confundían con representantes de la farándula nacional.

Fue entonces cuando desde la calle se escuchó un aplauso. Varios se pusieron de pie y otros tantos salieron de la iglesia para ver "la llegada de la novia". Pero no era Barriga, que llegaría poco después en un blanco carruaje tirado por caballos, sino el abanderado y la eventual primera dama de buena parte de los presentes: Sebastián Piñera y Cecilia Morel. "A Cathy la conozco incluso antes que a Joaquín, porque ella es una gran artista", alcanzó a decir el candidato aliancista.

Es que no sólo la farándula tuvo su minuto de gloria en el matrimonio de Lavín Jr. y la "Robotina". Más de una anécdota política se vivió en este evento de alto rating, donde, entre otras cosas, Piñera dejó en claro que es candidato las 24 horas y la madre del novio, que aún no olvida los desencuentros de su marido y la UDI.

EL DESAIRE DE LA EX CONCEJALA
Una inesperada lluvia recibió a los invitados en el lugar donde luego se realizó la fiesta, en el Cajón del Maipo. Piñera y su señora, junto a Novoa y Angelita Mackenna, fueron de los primeros en llegar hasta el restaurante Casa Bosque. Allí esperaron en un salón la llegada de los novios.

Para matar el rato, Vasco Moulián, quien en la presidencial de 2005 entró al círculo estrecho de Lavín y hoy es director de Programación de Canal 13, se dedicó a seguir el rating de los programas que a esa hora transmitían el evento. "Está marcando 20 puntos", anunciaba a viva voz cada vez que revisaba los datos en su BlackBerry. En el momento en que el ex alcalde y su esposa, ex concejala por Santiago, salieron a hablar con la prensa, gritó: "Subieron a 23...".

A las 22.40 llegaron los novios. Lo primero que hizo Cathy Barriga -cuyo vestido hecho con 300 cristales Swarovsky generó más de un comentario entre las invitadas "políticas"- fue tomar la palabra y pedir un aplauso, "no por nosotros, sino por toda la gente que está aquí". Los presentes, algo extrañados, siguieron las instrucciones mientras tomaban pisco sour, caipiriña y otros aperitivos ofrecidos en el cocktail.

Copa de champaña en mano y a la espera del brindis oficial, Estela León dejó claro que hay situaciones que aún no olvida. En momentos en que conversaba con un grupo de amigos llegaron Pablo Longueira y su señora, Cecilia Brinkman. Tras un frío y cortante "hola", la anfitriona se fue.

Es que el senador, quien hoy comparte labores junto a su esposo en el equipo estratégico del comando piñerista, se transformó en persona non grata para la ex concejala cuando, en plena campaña de 2005 y en momentos en que los números no eran favorables al lavinismo, se declaró disponible para el 2009. "Estela nunca ha perdonado que la UDI haya dejado solo a Joaquín, y siente que Pablo es responsable", comenta un cercano a Lavín, quien también estuvo en el matrimonio.

Y si a Longueira apenas lo saludó Estela León, el senador hizo lo propio con Isaac Givovich, yerno de la ex concejala, quien desató un enfrentamiento familiar UDI-Lavín tras denunciar a la alcaldesa de Huechuraba, Carolina Plaza.

CANDIDATO FULL-TIME
Las escenas de discreta frialdad pasaron pronto a segundo plano. Por los parlantes comenzó a sonar la banda de la película Aladino, para que los novios bailaran, mientras era proyectado un diaporama con su fotos y recortes de prensa. Tras el vals, vino la cena. Para ellos, cordero magallánico; para ellas, atún de Isla de Pascua.

Quizás fue el ambiente -no sólo estaban presentes varios miembros del comando piñerista, sino que hasta el fotógrafo era el mismo que contrató Bitar durante la última campaña de Lavín-, pero a ninguno de los invitados se le pasó por alto el hecho de que Piñera cumpliera sus labores de candidato presidencial. "Saludó a tantos o más invitados que el novio... y para qué decir las fotos", dice uno.

"¿Y cómo va la campaña? ¿Cómo está San Antonio?", le preguntó el abanderado a María José Hoffmann, ex presidenta de la juventud UDI y candidata a diputada por ese puerto, pese a que a unas mesas de distancia se encontraban el animador de TV José Miguel Viñuela y María Luisa Godoy, hija de la ex diputada RN Carmen Ibáñez y quien también aspira al cupo de la Alianza en ese distrito.

Durante el postre apareció un imitador de Pedro Fernández. Cuando éste entonaba una de las canciones más populares del mexicano y los novios estaban en el centro del salón, Piñera se acercó para saludar a los recién casados.

El recorrido del empresario terminó en la mesa a la que estaba el alcalde de Las Condes, Francisco de la Maza. El ex samurái hizo noticia hace días cuando llevó al rival de Piñera, Eduardo Frei, a recorrer las instalaciones de su proyecto estrella, la Clínica Cordillera. Consciente de la molestia que generó esto en parte del piñerismo, el edil le explicó al ex senador que era "falso" que no lo hubiese invitado y que el problema fue que sus asesores nunca le contestaron.

El candidato regresó a su mesa. Sentado junto a Bitar, Novoa, Longueira y Cordero, pronto vio cómo un puesto que había quedado libre fue ocupado por Zalaquett.

El alcalde de Santiago había estado compartiendo con Espina pero éste, junto a su esposa, optó por desentenderse de la política y se dedicó a bailar junto a sus amigos "faranduleros" Viñuela y Godoy, a quienes conoció en Zapallar.

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