Opinión

El clima cambió, nuestras ciudades no

Las lluvias del pasado fin de semana en Santiago, concentradas en cortos períodos, provocaron desbordes de canales, colapsos de infraestructura urbana e inundaciones repentinas en distintos sectores. Fue una muestra más de que Chile aún no asume que la adaptación al cambio climático no es una opción futura, sino una urgencia presente.

Lo sucedido fue producto de una baja segregada, un fenómeno meteorológico conocido y recurrente tanto en invierno como en verano. Sin embargo, los impactos en la capital muestran cómo el cambio climático está tornando eventos relativamente habituales en fenómenos destructores, sobre todo cuando afectan ciudades densamente urbanizadas, suelos altamente impermeabilizados y sistemas de drenaje diseñados para un clima que ya no existe. El problema no es solo climático, sino también de planificación territorial y gobernanza.

En los últimos años, eventos extremos asociados al cambio climático han causado pérdidas y daños cuantiosos en nuestras ciudades. El río atmosférico que inundó amplias zonas de Santiago en enero de 2021; los incendios que destruyeron miles de viviendas en Viña del Mar y Quilpué en febrero de 2024; las ráfagas de viento que dejaron sin electricidad a cientos de miles en agosto del mismo año, y las recientes inundaciones en la capital han puesto en evidencia las vulnerabilidades de nuestra infraestructura y nuestra limitada capacidad de adaptación.

Adaptarse implica mucho más que reaccionar ante la emergencia. Supone invertir en infraestructura, integrar el riesgo climático en la planificación urbana, proteger ecosistemas que actúan como amortiguadores naturales y fortalecer sistemas de alerta temprana. También exige cambios institucionales que impliquen mayor coordinación entre sectores, niveles de gobierno y escalas territoriales.

Cada inundación, cada aluvión y cada interrupción de servicios básicos debería recordarnos que la adaptación no es un lujo, sino una condición para el desarrollo en un clima cambiante.

Por Raúl Cordero, académico de la U. de Santiago.

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