Por Jorge HeineKast y su extraña obsesión haitiana

En una reciente entrevista radial con la ARCHI, el Presidente Kast insistió en que una de las razones por las cuales habría decidido retirar el apoyo a la candidatura de Michelle Bachelet a la secretaria general de la ONU sería por la inmigración haitiana que tuvo lugar en 2016-2018.
¿Por qué la inmigración haitiana a Chile debería ser motivo de una decisión mayor de política exterior, y, más aún, una que va en contra de nuestras mejores tradiciones de política exterior de Estado?
La comunidad haitiana en Chile no es la mayor de las de inmigrantes. En Chile hay 1,9 millones de extranjeros. De ellos, 782.000 son venezolanos, 260.000 peruanos, 209.000 colombianos, 188.000 haitianos y 180.000 bolivianos. Vienen a Chile, el país mas desarrollado de la región, en busca de oportunidades. Y Chile, en plena crisis demográfica, los necesita. La tasa de fecundidad (0.97 por mujer, muy por debajo del 2,1 de tasa de reemplazo) es de las más bajas del mundo. El numero de fallecimientos superará los nacimientos en 2028. Ya hoy hace falta mano de obra. El agro no funcionaría sin importarla. Y los inmigrantes no les quitan trabajo a los chilenos. Hacen “pegas” que nosotros no queremos hacer.
Muchos venezolanos llegaron a Chile invitados por el Presidente Piñera. Ello es aplaudido. ¿Por qué no aplaudir la llegada de nuestros hermanos haitianos, escapando de una crisis humanitaria mucho peor que la de Venezuela? El argumento principal del gobierno en contra de los inmigrantes ilegales es que contribuyen a la delincuencia. Esto, sin embargo, no es cierto para los haitianos.
La población penal de extranjeros en Chile subió de 4,5 % del total en 2015 a 16,1% en 2026. Sin embargo, la gran mayoría son venezolanos (29.9%), colombianos y bolivianos y muy pocos haitianos. En febrero de 2026, había 3.052 venezolanos reclusos y solo 106 haitianos.
Los haitianos son de una etnia distinta, hablan otro idioma y les cuesta más adaptarse. Por otra parte, son de naturaleza pacífica y apegados a la ley. No forman parte de gangas del crimen organizado. Para un gobierno para el cual la seguridad es prioridad, ello debería ser un gran punto a su favor. Sin embargo, no solo no es así, sino que el Presidente los señala una y otra vez como los culpables de cambios mayores en la política exterior de Chile. ¿Cuál es la razón de esta obsesión con una comunidad trabajadora, apegada a la ley y que contribuye al progreso de Chile?
En su campaña a la Presidencia en 2024, Donald Trump acusó falsamente a inmigrantes haitianos en Springfield, Ohio, de comerse los perros y gatos del vecindario, con gran efecto mediático. Varios observadores han señalado que el gobierno del Presidente Kast sigue al dedillo el libreto de Trump, incluyendo su agenda antiinmigrantes. Esperemos que las repetidas referencias presidenciales a la comunidad haitiana en Chile no sean parte de ese libreto. Es por ello que una explicación de La Moneda sobre las razones para estas alusiones es tan urgente.
Por Jorge Heine, investigador no residente en el Quincy Institute.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE











