Cáncer de mama: La mamografía no puede esperar

Durante el mes de octubre, medios de comunicación, distintas organizaciones y especialistas buscan concientizar sobre el cáncer de mama, que anualmente mata cerca de 1.500 mujeres en el país, pese a que su detección temprana puede mejorar el diagnóstico. Para esto, la mamografía es esencial.




El cáncer de mama es el cáncer que más mujeres mata en Chile desde el año 2009. Y aunque su detección temprana puede revertir los resultados, es fundamental que aquellas que tengan más de 40 años o cuyo médico tratante lo solicite, se realicen una mamografía de manera anual. Y sin excepciones, ya que está demostrado que dejar de hacerlo o retrasarla solo puede traer consecuencias como las que se han visto este 2020 debido a la crisis de salud. “Se calcula que alrededor de un 70 a 80% de mujeres dejaron de hacerse exámenes de mamografía por temor a contagiarse de coronavirus al asistir a centros de salud o bien porque los centros hospitalarios tuvieron que reconvertir sus áreas y cerrar algunas prestaciones”, asegura el jefe de la Unidad Oncológica Médica de Clínica Indisa, Jorge Gallardo.

Cifras críticas, pues como señala el oncólogo de Clínica Alemana, Fernando Cádiz, “con un control regular de mamografía se puede reducir la mortalidad entre un 30% y 50%”. El especialista añade que hay mamografías que pueden salir normales incluso habiendo un tumor, por lo que es muy importante realizarla de manera anual para alcanzar a detectar el cáncer y siempre complementarlas con un examen físico.

“Si nos saltamos años en hacer los exámenes de screening, tenemos mayor posibilidad de encontrar tumores más grandes, con mayor compromiso local, de ganglios e incluso con metástasis a otros órganos. La mamografía en ese caso pierde el objetivo principal que es disminuir la mortalidad pues ya no estamos detectando las lesiones a tiempo", complementa el Jefe de Cirugía Oncológica mamaria de la Fundación Arturo López Pérez, Badir Chahuán.

El doctor Cádiz es enfático en explicar que aunque se trata de un examen incómodo y de mucha vulnerabilidad, no existe nada que lo sustituya, y que las ecografías y resonancias solo lo pueden complementar. “Hay personas que no se lo hacen porque creen que la radiación les puede provocar cáncer en las tiroides, pero estos son miedos infundados”.

Por su parte, Chahuán agrega que, incluso si no hay historial familiar de cáncer, hacerse la mamografía es importante. “Más del 75% de las pacientes que desarrollan un cáncer de mama no tienen antecedentes familiares. El hecho de tener familiares directos con cáncer de mama incrementa los riesgos, pero no es lo único que importa para decidir entre hacerse o no la mamografía”.

Aunque por lo general se espera para empezar con las mamografías a los 40 años, a partir de los 20 todas las mujeres deberían realizarse autoexámenes, idealmente una vez al mes. Chahuán detalla el procedimiento: “Pueden comenzar mirándose al espejo buscando alteraciones en la piel, retracciones, protuberancias que puedan hacerse notar al mover los brazos, para luego evaluar con la palpación toda la zona mamaria”. Ante cualquier hallazgo extraño hay acudir a un especialista.

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