Pulso

A seis meses del inicio de la guerra en Irán el petróleo sube 22% y el dólar no baja de los $900

El pasado 28 de febrero EEUU. bombardeó una serie de objetivos en Irán, dando inicio al conflicto que mantiene cerrado el estrecho de Ormuz, por donde circulaba el 20% del crudo a nivel global. Desde entonces el Ipsa apenas sube, a pesar de que Wall Street sigue al alza. La principal preocupación mundial continúa siendo la inflación.

Un marine a bordo del transporte anfibio USS New Orleans durante el bloqueo impuesto a los puertos iraníes. Foto: Europa Press/CENTCOM. CENTCOM

El pasado 28 de febrero EEUU. realizó una serie de bombardeos sobre objetivos militares en Irán, iniciando un conflicto que disparó el precio del petróleo y las expectativas de inflación a nivel global. Ad portas de que se cumplan seis meses, las hostilidades – con negociaciones que han ido y vuelto- no han cesado, y los efectos sobre las economías se siguen sintiendo.

En la práctica, el estrecho de Ormuz, por donde circulaba en torno al 20% del comercio global de petróleo, está cerrado. Este jueves, el Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM) elevó a 75 el número de buques bloqueados, mientras en paralelo Washington declaró una “guerra económica” contra el país.

Con este telón de fondo, al cierre de esta edición el precio del petróleo Brent -de referencia para Europa y también para Chile- cotizaba en US$88,53 por barril, lejos de los US$118,35, que marcó a fines de marzo, pero 22,14% por sobre los US$72,48 que anotaba el día previo al inicio del conflicto.

Con todo, Ignacio Mieres, head of research de la app de inversiones XTB, explica que los precios del crudo se han mantenido relativamente estables a pesar del conflicto, debido al “uso de reservas estratégicas en Estados Unidos, actualmente en niveles históricamente bajos, y por una demanda más débil desde China”.

El alza en los precios del combustible mantiene la presión sobre la Reserva Federal de EEUU. En la pasada reunión de julio del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) se decidió mantener, por quinta vez consecutiva, la tasa de política monetaria en un rango de 3,5% a 3,75%. Pero la instancia contó con tres votos disidentes.

Lo que está ocurriendo a nivel global también impacta en Chile. A fines de julio, el Banco Central mantuvo la TPM en 4,5% por quinta reunión consecutiva y planteó en su comunicado que el escenario macroeconómico sigue sujeto a un grado de incertidumbre mayor que el habitual, destacando el resurgimiento de los riesgos asociados al conflicto en Medio Oriente.

Este jueves la presidenta de la Reserva Federal de Cleveland, Beth Hammack, manifestó la necesidad de subir las tasas de interés en Estados Unidos, al sostener que los datos recientes de inflación muestran que el banco central sigue demasiado lejos de su objetivo.

Las declaraciones se producen luego que el miércoles la Oficina de Análisis Económico (BEA, por su sigla en inglés) revelara que el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) excluyendo alimentos y energía, la medida de inflación que sigue de cerca la Reserva Federal, subió 3,3% en los doce meses terminados en julio, el mismo registro informado para junio.

Según Hugo Osorio, el impacto de la guerra “se ha sentido principalmente a través de más presión inflacionaria, lo que ha afectado a las expectativas de tasa Fed y con eso se han visto arrastradas las tasas de mercado”.

La próxima reunión de la Fed se realizará entre el 15 y el 16 de septiembre y las expectativas de los analistas siguen apuntando a una nueva mantención, aunque “más inclinada” a subir los tipos, considerando que “la guerra marcó un punto de inflexión”, dice Osorio.

Los niveles de inflación han empujado las tasas de los bonos del Tesoro de EEUU. A mediados de agosto, el rendimiento del bono del a 30 años alcanzó un rendimiento de 5,285%, un récord no visto en 19 años, mientras que la deuda a 10 años cotiza en 4,677%, muy por sobre los 3,962% del registrados previo al inicio del conflicto.

Los precios llevaron a que el Tesoro de EEUU. anunciará que duplicó el tamaño de sus recompras de bonos desde US$2.000 millones hasta US$4.000 millones por operación para los papeles de 10-20 años y 20-30 años, con el fin de “brindar mayor liquidez en los sectores nominales a largo plazo”.

El dólar

Al cierre de esta edición el dólar cotizaba en $926, lo que implica un alza de 2,29%, o de $22,35 respecto del cierre del 2025.

Lo cierto, es que la divisa no ha logrado bajar de los $900 y se mantiene cerca del peak de $948,5 del 24 de julio, a pesar de los niveles récord del cobre: en la Bolsa de Metales de Londres cotiza en US$6,57 por libra, y el precio promedio del año está en US$6,028, un alza interanual de 39,86%.

Agustín Vargas, Analista de Mercado de Capitaria, explica que el dólar observado, que marcó un mínimo anual de $854,3 el 9 de febrero, escaló hasta $931,6 a fines de marzo, un alza de cerca de 9% en mes y medio, y las bencinas subieron 25,3% en un solo mes en abril.

“Seis meses después, el dólar sigue cerrando prácticamente en el mismo nivel que ese peak de guerra (sobre $920, la última sesión), pese a que el cobre no ha dejado de subir y opera en máximos históricos sobre US$6,7 la libra. Esa desconexión entre un commodity de exportación en récord y un peso que no logra apreciarse confirma que el factor bélico sigue dominando por sobre los fundamentos locales”, señala el analista.

Pero la depreciación del peso no ha sido solo un fenómeno local. Según Ignacio Mieres, “el aumento de la demanda por liquidez en dólares ( en el mundo) ha generado presión sobre varias monedas emergentes, destacándose la debilidad de la lira turca, la rupia india y la rupia indonesia, al tiempo que el yen japonés también ha sufrido una depreciación significativa”.

En XTB apuntan para fin de año a un rango de $950-$960.

Las acciones

El Ipsa cerró este jueves en 22.470,75 puntos y sube 5,45% desde el 27 de febrero, a pesar de que llegó a caer 6,56% respecto del día previo al conflicto cuando tocó un piso de 10.163,75 puntos.

Sin embargo, su desempeño se encuentra por debajo del S&P500, que desde el inicio de la guerra salta 12,3%. Y es que las principales bolsas del mundo se han visto fuertemente influidas por la temporada de entrega de resultados de empresas y las expectativas respecto de la Inteligencia Artificial.

Jaime La Paz, analista de mercados de Zesty, indica que, mientras los resultados sigan demostrando que todo el gasto en IA se está transformando en demanda y beneficios reales, “el panorama para las acciones estadounidenses sigue siendo bastante bueno, incluso con la guerra en Irán y la inflación dando vueltas”.

“Nvidia volvió a confirmarlo el miércoles con ingresos de US$96.200 millones, un crecimiento de 106%, y una proyección de US$108.000 millones para el próximo trimestre, nuevamente sobre lo esperado. China sí podría empezar a pesar más, tanto por nuevas restricciones de EEUU como por el avance de chips locales y la presión de Pekín por depender menos de Nvidia, aunque hasta ahora la demanda del resto del mundo ha compensado ese riesgo”.

Por ello, plantea que “mientras Nvidia y las demás compañías ligadas a IA sigan superando expectativas, veo espacio para que la tendencia alcista continúe, aunque probablemente con movimientos más selectivos y algunas correcciones en el camino”.

Muestra de la demanda por la IA es que, a pesar del conflicto en Medio Oriente, a mediados de junio SpaceX concretó la mayor apertura a bolsa en la historia con un precio de colocación de US$135 por acción, recaudando US$74.999,9 millones.

Y el apetito del mercado podría volver a ponerse a prueba en los próximos meses, pues se espera que en estos días Anthropic, creador de Claude, presente la documentación al regulador de EEUU para concretar su apertura a bolsa.

Más sobre:MercadosIránGuerraEEUUDólarCobreTesoroFedTasasIAPetróleo

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE