Por Julio NahuelhualLa responsabilidad de Marcel en la cuestionada herencia fiscal del gobierno de Boric
Esta semana el exministro de Hacienda, quien dejó su cargo a Nicolas Grau a fines de agosto de 2025, ha sido blanco de las críticas del mundo técnico y político por su huella en los incumplimientos fiscales de 2024 y 2025. Los dardos apuntan a una reiterada sobreestimación de ingresos tributarios y al insuficiente recorte del gasto. “Lo único que le preguntaría a Mario es por qué siendo él uno de los creadores de la regla fiscal, no fue más estricto en bajar el gasto", plantea el exdirector de Presupuestos Sergio Granados.

Fue una salida sorpresiva ante la opinión pública. La mañana del jueves 21 de agosto del año pasado el entonces ministro de Hacienda, Mario Marcel, llegaba al palacio de La Moneda para presentar su renuncia al Presidente Boric por motivos personales, en medio de una gestión marcada por una frustrada reforma tributaria, el acuerdo por la reforma de pensiones y un segundo e importante incumplimiento de la meta fiscal en 2024.
Sin embargo, seis meses después de esa evaluación de dulce y agraz, el juicio a la gestión de Marcel al mando de Teatinos 120 adquiere un nuevo cariz. El Informe de Finanzas Públicas (IFP) del cuarto trimestre de 2025, publicado la semana pasada por la Dirección de Presupuestos (Dipres), reveló un déficit fiscal estructural de 3,6% del PIB (unos US$13.200 millones) en el año, muy superior al saldo negativo de 1,1% con que se diseñó el Presupuesto 2025.
Este resultado, que marcó el tercer año consecutivo de desvío de la meta fiscal autoimpuesta por parte del gobierno de Boric, remeció al mundo político y técnico, y puso en el banquillo de los acusados a Nicolás Grau, quien reemplazó a Marcel en Hacienda. El ministro frenteamplista decidió tomar el “fierro caliente” de la gestión de las finanzas públicas para el cierre de la administración a petición del propio primer mandatario, con quien comparte una larga y cercana amistad.
“Grau recibió de Marcel un Presupuesto 2026 diseñado casi en su totalidad a fines de agosto, por lo que su tarea era avanzar con la discusión del proyecto en el Congreso y aprobarlo en la etapa final del gobierno. Además, al tomar el cargo, sabía que el riesgo de un nuevo incumplimiento fiscal para ese año 2025 era alto, pero hasta ese momento el desvío previsto estaba en los márgenes aceptables. El déficit estructural proyectado en ese momento era levemente superior el 2%. El deterioro de los ingresos en el último trimestre disparó la cifra”, reconoce una alta fuente de gobierno.
Tras conocerse el cierre fiscal 2025 y el IFP, si bien la oposición inmediatamente empezó a hablar de una eventual acusación constitucional contra Grau, el conglomerado también fijó su mirada en la responsabilidad de Marcel en la herencia fiscal que dejará el gobierno de Boric. “Hay que evaluar la acusación contra Grau, pero acá el mayor responsable de la debacle fiscal es Mario Marcel. Durante mucho tiempo Marcel nos daba las garantías de que el escenario iba a mejorar. Sin embargo, eso no ocurrió. El diseño de los tres presupuestos que finalmente tuvieron desvíos, donde se sobrestimaron ingresos y se aumentó el gasto, fueron obra de Marcel”, afirma el jefe de la bancada de diputados de Renovación Nacional (RN), Frank Sauerbaum.

Los dardos a Marcel se repitieron como un mantra esta semana en la oposición. “Acá hay un responsable y es el exministro Mario Marcel… de haber hecho las cosas distintas y creemos que no se asumió esa responsabilidad. El salió del ministerio. Algunos dicen (que) se fue arrancando por las cifras que tenían…”, dijo, a su vez, la diputada Joanna Pérez (Demócratas) en radio Infinita esta semana.
Pero el más profundo estuvo a cargo del futuro ministro del Interior del gobierno de José Antonio Kast, Claudio Alvarado. “Cuando hay errores permanentes durante tres o cuatro años, yo creo que ya no se trata de errores involuntarios, yo creo que conscientemente se definió seguir manteniendo una presión de gasto público que hoy día nos tiene en una situación fiscal bastante estrecha y compleja para la iniciativa que debe desarrollar un nuevo gobierno”, sentenció.
La huella del exministro
Aunque con matices, tanto en sectores oficialistas como en la oposición consideran que la gran deuda de Marcel en materia de las cuentas fiscales se centra en las sobreestimaciones de ingresos tributarios contenidas en el Presupuesto 2024 y en el de 2025, y en haber desestimado las reiteradas advertencias del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) sobre la necesidad de alinear los gastos a esa trayectoria más débil de los ingresos.
Una primera gran alerta que Marcel ignoró, según los expertos, fue el pobre resultado de ingresos de la Operación Renta 2024. Los impuestos de primera categoría declarados (que grava las utilidades de las empresas) fueron US$ 12 mil millones en ese proceso, muy inferiores a los US$ 14 mil millones declarados en el año anterior. “Luego de la Operación Renta los ingresos debían crecer sobre el 20% para cumplir la meta anual y a esa altura Marcel ya sabía que era imposible, y decidió incumplir la meta”, afirma un experto en finanzas públicas que prefiere el anonimato.
El mal resultado de esa Operación Renta gatilló la salida de Hernán Frigolett de la dirección del Servicio de Impuestos Internos (SII) entonces, reconocen cercanos a Marcel. “La llegada posterior de Javier Etcheberry al SII era la esperanza de Marcel de que los malos números tributarios mejoraran y le ayudaran a su gestión fiscal”, relatan las mismas fuentes.
Si bien el CFA valoró en agosto de ese año que la Dipres hubiese ajustado sus proyecciones de gasto público para 2024, reduciéndolas en un 0,5% del PIB, advirtió que esto era insuficiente para cumplir con la meta de déficit estructural de 1,9% del PIB, dado que las últimas proyecciones de la Dipres implicaban cerrar el año con un déficit estructural de 2,2% del PIB, nivel más deficitario que su meta comprometida en el decreto de política fiscal para su periodo de gobierno.
“Por ello, el Consejo señala que existen riesgos de incumplimiento de la meta de déficit estructural, si no se realizan reducciones adicionales de gasto, o si aún con tales reducciones, no se cumplen las proyecciones de ingresos del fisco. En ese sentido, el CFA reitera que cumplir la meta de BE es fundamental para la estabilidad de la deuda pública y la credibilidad de la regla fiscal”, alertó el CFA en su oportunidad.
Pero no hubo esas correcciones adicionales y, conforme a ello, el déficit fiscal estructural del año 2024 cerró en 3,2% del PIB, muy lejos de la meta de -1,9% original, lo que gatilló una serie de críticas a Marcel por no haber realizado recortes más profundos y por no haber explicitado la nueva realidad fiscal antes del envío del Presupuesto 2025. “Si hubiera reconocido menores ingresos para 2024 antes, la base con que se hubiera proyectado el Presupuesto 2025 hubiera sido menor y, por lo tanto, hubiera dado menos espacio para gasto. Eso no se hizo y, nuevamente, el Presupuesto para el siguiente año se hizo con ingresos sobreestimados”, explica la misma fuente.
Fue en un seminario en la Universidad de Los Andes, a mediados del año pasado, donde el propio Marcel reconoció que sus grandes “dolores” de su gestión fueron no haber logrado la meta fiscal del año 2024 y no haber avanzado en una reforma tributaria. “La reforma tributaria que no pudo hacer fue la mayor derrota política para Marcel, porque ese proyecto, entre otras cosas, le generaba mayores ingresos para el fisco. Tras el fallido intento, todo se le descuadró fiscalmente”, reconoce un economista.
¿No quiso? ¿No pudo?
Pese a la decisión del propio Marcel de concordar con el Congreso un recorte de gastos para el Presupuesto 2025, a principios de ese año los expertos y el CFA -nuevamente- ya estimaban que las proyecciones de ingresos estaban obsoletas y que eran necesarios nuevos ajustes de gasto. “El CFA considera imprescindible cumplir en 2025 con la meta estructural de -1,1% del PIB, lo cual requiere ajustes adicionales del gasto por al menos 0,5% del PIB”, anticipaba el CFA en marzo de ese año.
El resultado final de la gestión fiscal del año pasado -el mayor déficit fiscal estructural desde el año 2001 para periodos sin crisis- coronó una herencia que el gobierno ha intentado combatir. No sólo ha destacado el freno en el crecimiento de la deuda pública por primera vez en 20 años, sino también la contención del gasto público como porcentaje del PIB.
“El crecimiento del gasto durante nuestro gobierno -incluso excluyendo el ajuste excepcional de 2022- ha sido menos de la mitad del registrado en años anteriores. Por lo tanto, sostener que una eventual sobreestimación de los ingresos habría derivado en un comportamiento fiscal irresponsable no se condice con la evidencia. Asimismo, cada vez que se han corregido los ingresos a la baja, se han realizado ajustes del gasto -posteriores a la Ley de Presupuestos- en la misma dirección”, afirma a Pulso el ministro de Hacienda, Nicolás Grau.
No obstante, en el seno íntimo del gobierno reconocen que se pudo haber sido más conservador con los gastos, dada la débil trayectoria que tenían los ingresos. “Los que dicen que pudimos haber sido más conservadores en nuestras proyecciones tienen un punto”, admite una autoridad de gobierno.

Los dardos y las interrogantes sobre si Marcel pudo haber hecho algo más también vienen desde sectores ligados al oficialismo. “Lo único que le preguntaría a Mario (Marcel) es por qué siendo él uno de los creadores de la regla fiscal, no fue más estricto en bajar el gasto. La pregunta a Marcel es: ¿quiso?, ¿no quiso?, o ¿no pudo (recortar más el gasto)? Yo estimo que no pudo, porque tenía a todo el mundo en contra”, plantea el exdirector de Presupuestos del segundo gobierno de Michelle Bachelet, Sergio Granados.
Pero Granados va más allá y dice que es difícil calificar la responsabilidad de Marcel en estos cuatro años. “Estaba presionado por las almas que habían dentro de la coalición”, añade Granados, quien recuerda la frustrada idea de Marcel de hacer una reforma tributaria que generara más ingresos.
“Este gobierno venía con una reforma tributaria de 8 puntos del PIB en el programa y después Marcel la bajó a 4 puntos y todo eso se fue al tacho. Hubiera sido interesante haber investigado cómo influía esa reforma tributaria en la economía. Por otro lado, la PGU que aprobó el gobierno de Piñera estaba sin financiamiento. No es fácil calificar a los ministros cuando están con la papa caliente en la mano”, argumenta el exdirector de Presupuestos.
Por su parte Cristóbal Huneeus, economista, socio de Unholster y exasesor del actual gobierno en la reforma de pensiones, defiende a Nicolás Grau y apunta duramente contra Marcel y el Presidente Boric por su responsabilidad en la herencia fiscal que dejarán a la nueva administración. “Respecto al déficit fiscal del 2025 y los años anteriores, el ministro Nicolás Grau no tiene velas en ese entierro. Asume el 22 de agosto, cuando estaba todo ya jugado. La decisión de avanzar con el diseño original de los presupuestos del 2025 y los anteriores, y de no hacer todos los recortes necesarios para aminorar el profundo déficit fiscal con que se terminó, fue tomada por el Presidente Boric, su ministro de Hacienda de entonces, Mario Marcel, y la directora de Presupuestos, Javiera Martínez”, lanza el economista.

Cecilia Cifuentes, economista del ESE Business School de la Universidad de Los Andes también apunta contra el exministro, aunque reconoce que tuvo el mérito de haber frenado la extensión del IFE Universal en 2022, cuando se ajustó el gasto público en los inicios del gobierno de Boric. “Era obvio que estaban sobreestimando los ingresos, porque seguían mirando lo que había pasado el año 2022, cuando hubo un resultado absolutamente extraordinario. Sí creo que Mario Marcel tiene mucha responsabilidad en lo que está pasando y probablemente se dio cuenta”, sostiene Cifuentes.
Patricio Rojas, de Rojas y Asociados, matiza y dice que es necesario preguntarse qué hubiese pasado si Mario Marcel no hubiese estado en el gobierno de Boric. “Siempre está ese contrafactual que uno nunca lo va a saber, pero mi percepción es que Mario desde un primer momento se vio como un dique, en el sentido que él estaba conteniendo una actitud política que estaba mucho más orientada a tener un gasto público bastante más desordenado del que posiblemente se observó durante los primeros años del gobierno de Boric”, reflexiona.
Sin embargo, de todos modos Rojas cree que Marcel tiene responsabilidad en la herencia fiscal que dejará este gobierno. “Diría que cuando uno evalúa la gestión completa del Ministerio de Hacienda durante los últimos cuatro años, ciertamente en materia de ingresos hubo una sobreestimación, en la cual claramente hay responsabilidades de Mario Marcel por no buscar escenarios más prudentes”, concluye el economista.
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