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Soltera Otra Vez: La teleserie que entendió el cambio social

"Soltera otra vez" es un fenómeno de audiencia. No sólo porque es una divertida comedia romántica, sino porque fue hecha a la medida de lo que son los chilenos hoy.  Para saberlo, tal como explica su director Herval Abreu, entrevistaron a muchas personas, de distintas clases sociales y procedencias, y vieron que en sus relatos había un denominador común: la necesidad de sentir que sus vidas, con todos sus bemoles, podía verse reflejadas en la pantalla.  De ahí el parecido que cada uno de los personajes tiene con alguien que probablemente usted se ha cruzado en la vida, en el trabajo e incluso en su propia casa.

La teleserie muestra a un tipo de chileno que los estudios sociológicos y de marketing también están configurando. Lo dijo la encuesta Casen y ahora lo confirman el último informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (PNUD), que se entregó ayer, y el último estudio Chilescopio que se acaba de dar a conocer: los chilenos están mayoritariamente satisfechos con sus vidas. Básicamente porque por la vía del consumo han logrado acceder a nuevas experiencias de vida, más confort y más goce, justificado para muchos por el sacrificio que hacen a diario trabajando.

EL FIN DE LO ASPIRACIONAL
Chile cambió profundamente en los últimos 10 años. "Hay que dejar de mirar desde los que tienen más a los que tienen menos con cara triste y a los que están en el medio, como el típico oficinista gris, porque no son así" plantea Claudia  Scherman, gerente de estudios en Lado Humano y directora adjunta en la Asociación de Investigadores de Mercado (AIM Chile).

Hace unos días la AIM presentó la nuevas definiciones de cada segmento socioeconómico en Chile en base a una investigación cuantitativa, con encuestas cara a cara a 3.200 personas de todo el país, más un set de entrevistas etnográficas que muestran cómo son los chilenos 2012, comparados con los datos del Censo de 2002.

"Sabíamos que en el segmento E íbamos a encontrar computación y vimos que en ese segmento ya un 15% de los hogares tiene computador. Esto es consistente con el momento de desarrollo en que está el país y la concepción, tanto interna como externa de que somos un país en vías de desarrollo, se está notando en las personas. Mediáticamente es más potente mostrar el E que está casi en la raya de la indigencia, pero ese no es el E de todos los días. No es el E que consume y que igual va al Totus", sigue Scherman.

Uno de los mitos que pretende derribar esta nueva forma de entender a los chilenos es que no son arribistas y, por eso, cuenta Scherman, están tratando de migrar al concepto de deseabilidad y desterrar la idea de la aspiracionalidad, que tiene una carga negativa. "Ser aspiracional es querer tener más cosas, no querer parecerse a otros. Por eso preferimos hablar de deseabilidad".

En los primeros estratos, el estudio de AIM ve que el segmento E está mucho más equipado que hace 10 años. Por ejemplo, en 2002 el 0% del D tenía computador en la casa, ahora el 16% tiene uno. La progresión se repite en los otros segmentos: el D pasó del 5% al 54%, el C3 del 24% al 89%, el C2 del 56% al 98% y C1 de 92% a 97%. "En los estudios de los niveles socioeconómicos, aún es un distintor tener equipos de tecnología en la casa, con conexión a internet, pero con unas distancias que pensábamos más grandes. Y de verdad fue una sorpresa encontrarnos con que hay un 16% de E con equipamiento".

ESPIRAL DE EMPODERAMIENTO
Si bien el cambio se produjo de manera progresiva, desde la incursión y la decisión de las compañías de dar acceso al crédito a la gente, el fenómeno creció. "Esto ha ido genereando una espiral de confort, que va en paralelo con una espiral de empoderamiento. En el segmento C3, con ingresos más altos, estos sujetos que tienen mayor capacidad de consumo han podido acceder a mucha información. Son personas a las que el contexto les ha ido dando herramientas para reconocerse de una manera distinta en la vida. Han construido un discurso distinto y una valoración de sí mismos distinta", explica Claudia Scherman.

La ejecutiva dice que las personas son más exigentes, quieren tener tiempo libre y se endeudan para poder tener tiempo libre de alguna manera. "Una dueña de casa C3 no quiere levantarse dos horas antes a lavar la ropa y dejarla colgando y no alcanzar a ver a sus hijos en ningún minuto y si la capacidad de crédito le permite acceder a una lavadora con secadora, probablemente va a tratar de tenerla, aunque sea un bien ABC1. Pero no porque quiera parecer una ABC1, es porque quiere tiempo".

Este fenómeno también se advierte en la teleserie, que ya nomuestra casas monumentales, ni puros profesionales exitosos. En "Soltera otra vez" es claro que las chicas quieren divertirse. Y no sólo ellas. Los hombres también buscan permanentemente espacios de gratificación. Ahí se ven ellas, en el café que a diario se toman en su cafetería de siempre, o ellos, en el café con piernas.

"Las personas tienen una necesidad de distracción, de sentir que están viviendo la vida", dice Scherman. Y agrega: "es un círculo virtuoso: sé, conozco, me entero, estoy arriba de las últimas tendencias y cómo no voy a encontrar una fórmula para que mi hija vaya a ver a su ídolo, para que construya historia, porque le ayuda a sentirse apoyada. Hay tanto blando detrás de ese gasto, que nos habla de una persona que ya no está solamente angustiada por la vida. Seguramente a muchos les angustia la cuota, pero sienten que no pueden pasarse la vida enterrados en su escritorio. No es justo, porque 'pa eso me he sacado la cresta', que es lo que dicen en las entrevistas".

Herval Abreu, director de "Soltera otra vez": "Esta es la teleserie donde han tenido más valor los estudios que se hicieron sobre ella"

No es la primera vez que Herval Abreu roza la gloria con una de sus teleseries. Hace casi una década, "Machos" era la teleserie que disparaba el people meter y de la que todos hablaban. "Soltera otra vez" llega en otro tiempo. En horario de adultos y con la historia de una mujer que a los 35 años se ve de regreso en la soltería tras una larga relación. Y eso que podría ser una simple comedia romántica, como muchas, está convertida en fenómeno social. Con 26 puntos promedio de rating, es la teleserie más vista del año y por las noches Twitter hierve comentando cada escena.

"La gente dice 'yo soy Cristina', 'mi mamá es así'", dice Abreu, que a estas alturas se acostumbró a ver cada capítulo con Twitter en la mano. Esta identificación no es casual. Hubo toda una planificación que buscó con intencionalidad acercarse a la gente y a su estilo de vida hoy.

¿Qué hizo para lograr este retrato de la clase media?
Esta es la teleserie donde han tenido más valor los estudios que se hicieron sobre ella. Originalmente se compró un producto argentino que se llamaba "Ciega a citas" y que no nos volvía locos. Y cuando hicimos focus, a la gente tampoco la volvió muy loca. Pero la gente empezó a hablar sobre lo que significaba quedarse soltera a los 35 en los días de hoy, sobre los pasteles y sobre todo lo que tiene la teleserie y lo que era verse. Entonces dijimos 'botemos este producto a la basura y armemos uno nuevo'. Y verse tiene que ver con una persona que tiene problema para pagar las cuentas, que anda en Transantiago o tiene un auto que se queda en pana o es chico, que tiene amigos de todas las clases sociales: con plata y sin plata. Aliro (el profesor) de hecho, en un capítulo abre una cuenta y la mira con desesperación cuando ve que tiene $45.000. Cuando apareció esa escena se produjo al tiro una reacción en Twitter, porque la gente se sintió al lado de él. Eso no es casual, buscamos que fuera así. Buscamos estar cerca y para eso se hicieron estudios de cómo vive la clase media, qué tipo de casas y de autos tiene, etc.

¿En otras teleseries ya había ocupado esta forma de trabajo, o ahora fue distinto?
Siempre lo hacemos, pero cometíamos un error. Hacíamos una descripción de personaje y le poníamos cuánta plata ganaba, dónde trabajaba, en qué se movilizaba, qué auto tenía. Y el trazado lo trabajábamos con el actor. Pero eso no necesariamente se traducía en información hacia el público, hacia la historia. Esta vez pusimos la descripción del personaje en la historia y no nos quedamos sólo en el actor.

¿Cuál ha sido el feedback?
La teleserie, sin duda y mirando Twitter, es un fenómeno social. Ha sido súper valorado todo lo relativo a la cercanía. Por ejemplo, la realidad de los profesores de historia en Chile. Es muy celebrado cada vez que la teleserie se conecta con la realidad.

¿Aparte de Twitter y el rating, están testeando los resultados de la teleserie?
De hecho ahora mismo se está haciendo un estudio sobre eso, para que lo podamos usar como mecanismo de trabajo para teleseries futuras. Se hace un estudio para ver qué opinó la gente, si sintieron puntos de encuentro.

¿En qué pilares se basa el éxito de esta teleserie entonces?
La representación y la cercanía con el público es clave para que esta teleserie funcione. Verse tiene una connotación muy potente entre la gente.

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