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La Roja dorada: la historia de la camiseta con que Chile ganó su primera Copa

Así fue cómo PUMA diseñó la indumentaria que vistió a la selección chilena en la Copa América 2015.

Foto: Photosport. Roberto Candia

Esta Roja debía ser la más roja de todas. Después de clasificar al Mundial de Brasil 2014 con un plantel tan joven como consolidado, con jugadores que confirmaban las promesas de sus inicios en los mejores clubes de Europa —Bravo en el Barcelona, Alexis en el Arsenal, Vidal en la Juventus, entre otros—, la selección subía las apuestas: ahora no iría solo a participar sino realmente a competir. El uniforme, entonces, tenía que estar a la altura de las expectativas.

Era prácticamente el mismo equipo que había llegado al Mundial de 2010 de la mano de Bielsa, pero ahora modernizado bajo el estilo de Sampaoli. Por primera vez en la historia, Chile conseguía estar en dos copas del mundo consecutivas por méritos deportivos, con un estilo de juego ofensivo y agresivo. No solo el resto de los países nos veía diferente: también los chilenos miraban a su selección de otra manera.

El azul volvía al cuello en la camiseta PUMA de la selección el 2014.

Para eso, la indumentaria debía ser capaz de representar tanto la ilusión que provocaba el rendimiento de esa Roja como el orgullo por nuestros colores, pues todos los ojos del mundo estarían puestos en la selección. Había que mostrar a Chile como siempre —con el rojo, blanco y azul— pero también como nunca.

Desde 2010, la marca que vestía al equipo nacional era PUMA. Y para Brasil 2014, diseñó una camiseta que, además de entregar los más altos estándares tecnológicos de la época, logró condensar en su silueta la identidad de ese equipo.

Tradición, modernidad e identidad

PUMA, acostumbrada a vestir a campeones —desde Usain Bolt en los Juegos Olímpicos hasta Italia en el Mundial 2006—, le entregó a Chile un uniforme de primer nivel. Se elaboró con la tecnología ACTV, que incluía unas vendas elásticas en lugares estratégicos del tejido, capaces de micromasajear la piel en áreas sensibles.

“Los jugadores la valoraban mucho por su ajuste y liviandad”, recuerda Jean Paul Duguid, gerente general de márketing de PUMA para América Latina. “Era una camiseta pensada para competir al más alto nivel, con la mayor tecnología. Buscamos que tuviera una silueta moderna pero que además cuidara los elementos clásicos de la Roja”.

Un rojo intenso para la Roja, y líneas blancas a los costados. imago sportfotodienst

Por eso se buscó un rojo intenso, más iluminado que el de versiones anteriores, que no pasara desapercibido en la cancha. A diferencia de la camiseta usada en las eliminatorias, también diseñada por PUMA, esta no tenía diferentes tonos de rojo sino que solo uno, para proyectar la unidad que sentía el país con la selección.

También decidieron cambiar el cuello blanco por uno azul eléctrico, reincorporando este color en la camiseta, que llevaba ausente por más de una década. En los costados, así como en el borde de las mangas, mantuvieron las finas líneas blancas, que remarcaban el dinamismo y elasticidad del uniforme.

Así, los tres colores de la bandera volvían a estar juntos en la camiseta. Por dentro, justo en la parte superior de la espalda, PUMA cerró el diseño con la primera frase del himno nacional: “Puro Chile es tu cielo azulado”. La camiseta no podía tener más simbolismo y emotividad.

Una derrota heroica y un triunfo histórico

En el Mundial 2014, a Chile le tocó el grupo de la muerte pero salió vivo: eliminó a la España de Xavi e Iniesta, que venía como favorita a defender el título, y se encontró con Brasil, el equipo anfitrión, en los octavos de final.

Contra España la camiseta fue blanca, pero por dentro muy roja.

No se recuerda un partido más dramático que ese: la Roja comenzó perdiendo, Alexis empató, a Brasil le anularon un gol y luego vino un agónico alargue, con Gary Medel en una pierna, Vidal recién operado y el palo de Mauricio Pinilla, en el último minuto, que coronó la tragedia. En los penales, con los jugadores exhaustos, Chile quedó eliminado. Los jugadores brasileños lloraron de angustia y alegría, como si hubiesen sobrevivido a un maremoto.

A pesar de la derrota, el orgullo de Chile por su selección no había estado tan alto desde el mundial del 62. Los jugadores fueron recibidos como héroes, valientes representantes del tesón criollo, combatientes que no se achicaban ante nadie. La herida fue grande, pero la oportunidad de sanarla estaba cerca: la Copa América que se jugaría al año siguiente en nuestro país.

PUMA decidió mantener la misma camiseta que había ilusionado a todo el país y la apuesta no falló. Además, al plantel parecía encantarle. “Los jugadores destacaban mucho la comodidad y la sensación de sentirse livianos en la cancha. Pero también les gustaban los diseños: eran sobrios, pero con carácter”, señala Carlos Laje, gerente general de PUMA Latinoamérica.

En la Copa América, se repitió el mismo uniforme. Y no falló.

Y entre el público la recepción no era distinta. “Fue un éxito total”, agrega Duguid. Se vendieron cientos de miles de ejemplares, números que solo fueron creciendo a medida que la Copa América avanzaba.

Chile clasificó sin mayores problemas a cuartos de final, donde se encontró a Uruguay. En el partido más complicado y polémico del torneo, Gonzalo Jara desquició a Edinson Cavani y el Huaso Isla anotó en la única opción de gol clara. Luego vino una difícil semifinal con Perú y la definición con Argentina.

Contra Messi, Di María y Agüero, frente a los subcampeones del mundo, la Roja, más roja que nunca, resistió, aguantó y venció. Aunque Alexis Sánchez se sacó la camiseta para festejar, desde entonces todo el país la llevará puesta para siempre.

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