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Claudia Di Girólamo: "La Doña demuestra que sigue viva esta forma de hacer TV"

<P>Anoche, la teleserie de CHV le ganó a la de TVN, pero perdió contra <I>Mi nombre es</I>.</P>

El relajo es casi instantáneo. Ayer terminaron las grabaciones de La doña, la nueva teleserie nocturna de Chilevisión, que tuvo a Claudia Di Girólamo -como ella misma describe- "casi como en un convento. Ni siquiera salía de mi casa, ni a comer o tomar un pisco sour durante la semana", debido a las exigencias de las grabaciones. Pero con ese capítulo cerrado, la actriz se sienta a conversar de las dos producciones de ficción que la tienen en pantalla por estos días, tras dos años de ausencia, y con dos roles donde consigue estupendas interpretaciones. Así, de buena gana y total calma, se refiere a la nocturna de CHV y a la serie Prófugos, de HBO.

¿Sintió alivio tras los buenos resultados que consiguió La doña luego de su estreno?

Tuvimos un resultado notable, le agradezco a la gente que nos está prefiriendo, porque todavía no está definido cabalmente qué va a ocurrir. Ha sido un trabajo y esfuerzo enorme, y se lo merece. No digo que la otra no se lo merezca, pero uno está aquí, y nos merecemos lo mejor, porque realmente hemos trabajado como diablo.

¿Le sorprendió el resultado?

Yo, por lo menos, nunca tuve dudas. El mismo día que salimos al aire desperté con una calma sorprendente, con una seguridad enorme de que nos iba a ir muy bien.

¿Sintió satisfacción porque, uniéndose nuevamente con el director Vicente Sabatini, demostraron que su fórmula y la mirada que patentaron en TVN están vigentes y no se habían agotado?

No sé si es nuestra visión. Es más bien la de Vicente. El inventó, es el gestor, de este tipo de narración de teleseries hace muchos años. Y, evidentemente, La doña demuestra que todavía sigue viva esta forma de ver nuestro país, esa forma de hacer TV. Y creo que tomó un riesgo enorme al contar una época tan convulsionada. Uno asocia las teleseries de época con la calma, con algo más ceremonioso. Y, sin embargo, Vicente logró darle un ritmo vertiginoso, y eso es una novedad y un acierto en cuanto a su visión moderna de la teleserie histórica.

Hace tiempo que no le tocaba un papel tan potente...

Sí, mucho más rico de lo que me había tocado recientemente. A este lo cuento entre los personajes más difíciles y complejos que me ha tocado, y de los más ricos de estudiar.

El rol de La Quintrala podría haber caído en la caricatura. ¿Se preocupó particularmente del tono para no llegar a eso?

He tenido harto ojo en el tono, porque en este personaje el matiz ha sido un tema especial. Muchas veces uno lee las escenas y pasa de una situación violenta a otra. Pero lo interesante es cómo vive esa situación violenta y con quién.

Hay quienes han dicho que el rol debería ser interpretado por una actriz más joven...

Lo que pasa es que La Quintrala es una mujer que vivió más de ochenta años, por lo que tienes la libertad de tomar su historia donde mejor te parezca. Esta es una Quintrala que parte más madura. Nadie pretende que yo tenga 20 años o 30. Tengo 54 años, por lo tanto, es efectivamente una mujer madura, que vive con una libertad enorme, y yo creo que eso le da más peso. Que es un plus.

Aunque se había adelantado que no se trata de un retrato histórico, algunos insisten en que existen errores en ese tema. ¿Qué opina?

Esta no es una teleserie histórica. Es una de ficción de época. Por lo tanto, no me voy a hacer cargo de las críticas en ese sentido, porque han visto todo erróneamente.

¿Cree que el hecho de que actrices reconocieran que usaron dobles de cuerpo le quita credibilidad al resto de las actrices que no lo hicieron?

No, para nada. Todos tenemos doble de cuerpo. O sea, o para caballo o para no sé. Todos hemos tenido y tenemos. Da lo mismo si hay doble de cuerpo o no. Lo importante es la situación que se vive. A mí no me cabe pensar si es o no es la persona. Si estás preocupado de eso, no estás viendo de verdad.

¿Cambió su visión respecto de la promoción de las teleseries? Porque en TVN no aparecía tanto, pero esta vez estuvo, incluso, en Yingo.

No discrimino. No tengo prejuicios contra ningún programa, y en TVN siempre fui a todos los espacios que me pidieron que fuera, sin distinción. Y aquí hice lo mismo. Son necesidades de la producción y es lo que hay que hacer. Jamás me quedaría atrás en promocionar el trabajo que estoy haciendo, lo encuentro una estupidez y una rotería.

En el cable

Prófugos es la primera serie chilena para HBO. Viéndola al aire, ¿cumplió con sus expectativas?

Totalmente. Y mejor. Hablé con Pablo (Larraín, el director) y lo felicité, porque creo que hizo un trabajo notable. El otro notable es Panchito Reyes, que está definitivamente maravilloso. Realmente entregado y desprendido del ego, cosa que uno agradece muchísimo.

¿Cree que la serie logró mantener la identidad local pero, al mismo tiempo, conseguir la universalidad necesaria para emitirse en el resto de la región?

Lo que hicimos al hablar de personajes que viven al margen ideológico, político y social tiene universalidad. Todos los países que han vivido miserias políticas pueden reflejarse. Además, muchas personas viven en el margen, y es muy posible que se sientan identificadas.

¿En qué notó el sello de HBO durante la producción?

En cuanto a la exigencia de producción, de guión, de actores. Todos participamos de un casting, para ser visto y revisto. Y porque HBO marca una diferencia en que trabaja con un lado B, oscuro, complicado, que cojea. Tiene un sello y tiene producciones interesantes en ese sentido.

La acción es un género poco común en Chile y que usted no había experimentado. ¿Lo disfrutó?

Sí, muchísimo. Me encanta hacer de hombre, y esto era un poco eso. Me gusta andar a caballo, me gustan las pistolas, las subametralladoras, no les tengo miedo. Nunca tuve miedo ni aprensiones. Todos nos tiramos a la piscina de una.

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