De Jackson 5 a Thriller: la época en que el cantante se convirtió en un genio musical
<P>Fue un tipo de una personalidad extraña y pudo haber tenido hábitos derechamente reprochables. Pero desconocer el talento artístico de Michael Jackson sería tan torpe como pintarlo como un excéntrico que acostumbraba a grabar discos. El cantante amplió las posibilidades del escenario, supo utilizar los videos y protagonizar ventas masivas.</P>
Por cierto que él tuvo la culpa, que alimentó el morbo. Con payasadas dignas de un mocoso, con ese comportamiento de infante, de eterno niño que lo obsesionó hasta la muerte. La vida de Michael Jackson estuvo tan plagada de escándalos como de talento, porque habrá que ser justos: el tipo pudo haber tenido gustos derechamente reprochables, pero desconocer su genio artístico sería tan torpe como pintarlo como un excéntrico que grababa discos.
El tenía una teoría para explicar su compleja personalidad y tenía que ver con su padre. Con el implacable Joseph Jackson, que vio en el talento del pequeño Michael una buena oportunidad para zafar de la pobreza. Sus hermanos fueron comparsa, porque ya desde el primer éxito de Jackson 5, en 1969 (cuando él tenía 11 años), quedó claro que el séptimo de los nueve hijos de Joe era el que salvaba la plata.
Jackson 5 partió en 1966 y fue la sensación del sello Motown con una música de raíz negra y un espectáculo diseñado para el lucimiento de la "mascotita" que era Michael para esos efectos. Después de I want you back, el primer single del 69, vinieron sencillos como ABC, The love you save y I'll be there, pero ya en 1972 se amarró lo que era inminente: su debut como solista. De todo ese primer repertorio antes de Thriller está la bella balada Ben, que fue tema de la película del mismo nombre y que de alguna manera sepultó al niño prodigio para confirmarlo como una voz adulta, como un cantante que podía apañárselas solo.
A la altura de Off the wall (1979) apareció Quincy Jones en su camino. El legendario productor le tenía un apodo particular: "Smelly", cuya más sensata traducción al español sería algo así como "oloroso" y que aludía al infalible olfato rítmico que mostraba Michael. Para la segunda sesión juntos, nada menos que la de Thriller (1982), Jackson se la pasó olfateándolo todo, despertando a Jones con llamadas de madrugada y jugueteando con nueva tecnología de estudio para conseguir el meticuloso triunfo sonoro prensado en un disco que salió el 1 de diciembre de 1982 al mercado y que llegó a vender 104 millones de copias, revolucionando para siempre la industria de la música.
Su éxito fue global y marcó pautas para generaciones de músicos. Jackson definió el modo de hace las cosas: sacó máximo partido a formatos como MTV y aportó más elementos al espectáculo con coreografías y vestuarios. Se convirtió en el "Rey del Pop" y por aquella época empezó a ganar protagonismo el triste espectáculo de su propia vida, pero las más nítidas obsesiones del rey del pop seguían siendo musicales. Demoró cinco años en volver al disco y, aunque superar a Thriller era imposible, Bad (1987) consiguió meter nueve de sus 10 temas en las listas radiales. Fue la época de MTV y las giras monstruosas. Jackson perdía prolijidad y el norte de sus discos que antes eran perfectos. Invincible (2001) es una buena prueba de ello: de un genio que ya había hecho la tarea. Para siempre.
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