Origen de última purga cubana estuvo en espionaje a secretario de Fidel Castro
<P>Unos mensajes anónimos recibidos por Raúl Castro y los pinchazos telefónicos contra Carlos Valenciaga, ayudante del Comandante en Jefe, llevaron a que la cúpula del poder y los servicios secretos de la isla investigaran y destituyeran en marzo pasado al entonces Vicepresidente cubano Carlos Lage y al canciller Felipe Pérez Roque.</P>
Unos mensajes anónimos y unas intercepciones telefónicas a quien fuera el secretario privado de Fidel Castro estarían en el origen del caso que terminó con la destitución del vicepresidente cubano Carlos Lage y del canciller Felipe Pérez Roque, en marzo pasado. Así lo sostiene el corresponsal del diario español El País en La Habana, Mauricio Vicent, en un extenso artículo sobre el rol del cubano Conrado Hernández, ex encargado de la oficina comercial del gobierno vasco en La Habana, que entrega más detalles de una trama de intrigas, que se ha ido dando a conocer a cuentagotas durante estos meses.
Según Vicent, Raúl Castro recibió mensajes anónimos donde se denunciaba al doctor Orlando Castellanos Lage, primo del ahora ex vicepresidente cubano, de hacer "comentarios contrarrevolucionarios" y contra la dirigencia histórica del país, al punto de desearle la muerte al actual vicepresidente primero José Ramón Machado Ventura. La investigación a Castellanos condujo a Hernández, el hombre que mantuvo reuniones informales con Carlos Lage y Pérez Roque en los que se criticaba a Fidel y Raúl Castro y que gatillaron la purga.
Pero mucho antes de que ocurriera eso, también comenzó a ser investigado el secretario de Fidel Castro, Carlos Valenciaga, el mismo que el 31 de julio de 2006 apareció frente a las cámaras de la televisión cubana leyendo la "proclama" en la que el máximo dirigente de la Revolución anunciaba su relevo. Valenciaga comenzó a caer en desgracia en septiembre de 2006, cuando organizó su fiesta de cumpleaños en una sala del Palacio de la Revolución. "Raúl Castro califica de 'indecente' aquel festejo y a partir de entonces se comienza a desconfiar de él", afirma Vicent. Así, el 23 de febrero de 2008 los servicios secretos grabaron una llamada que le hace Lage y donde éste se lamenta de no haber sido elegido como primer vicepresidente. Poco después Valenciaga fue destituido.
De ahí vendría una seguidilla de hechos, como el espionaje a los funcionarios puestos en duda, la grabación de los videos de los encuentros entre Hernádez-Lage-Pérez Roque; la detención de Conrado Hernández el 14 de febrero pasado en el aeropuerto de La Habana y la acusación en su contra por haber colaborado con los servicios secretos españoles, y las destituciones de marzo. La purga incluyó al responsable de las Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Cuba (PCC) Fernando Remírez de Estenoz y del vicepresidente del Consejo de Ministros Otto Rivero.
"En esencia, los destituidos fueron acusados de deslealtad, abuso de poder, de cometer indiscreciones graves y de albergar ambiciones políticas. Nada de corrupción ni conspiración, por ello ninguno fue detenido ni expulsado del Partido Comunista", escribió Mauricio Vicent.
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