Por Christian González“Los celos son demasiado grandes”: el temor de Carlos Caszely ante el inminente debut de su nieto por Colo Colo
Franco Garrido aparece por primera vez en la citación del primer equipo del Cacique. La dolencia muscular de Maximiliano Romero le abre la puerta al debut. El Rey del Metro Cuadrado valora el paso de quien, automáticamente, se transforma en el heredero de su leyenda.
Carlos Caszely suena distinto cuando atiende la llamada de El Deportivo. El plano es, derechamente, diferente. Hace pocas horas se supo que Fernando Ortiz incluyó a Franco Garrido en la lista de citados para el encuentro ante Coquimbo Unido, pendiente por la Copa de la Liga. Las puertas para el debut del juvenil en el primer equipo del Cacique se abren plenamente. Una lesión de Maximiliano Romero favorece la oportunidad. "Es un delantero que está viendo sus primeras armas acá en nuestro equipo, lo hace bien en su categoría. Lo estamos siguiendo y es una posibilidad que se puede abrir para él“, declaró el técnico, antes del viaje hacia el norte.
El que contesta el teléfono no es la leyenda, el ídolo ni el máximo goleador histórico de los albos. De ahí la salvedad. El tono es diferente, porque el Rey del Metro Cuadrado responde desde otro rol, igualmente trascendente, pero mucho menos público: el del abuelo. Y ahí, como pasa en cualquier familia, las consideraciones son diferentes y los filtros también son distintos.
“Yo estoy más nervioso”: Carlos Caszely vibra con el inminente debut de su nieto por Colo Colo tras citación de Ortiz
Caszely pide mesura con un tono que raya la protección. "Llegó a los ocho años a Colo Colo, pero creo que no hay que darle tanta importancia“, parte señalando la leyenda, en un claro intento por desviar la atención sobre el ariete, quien apenas tiene 17 años.
La explicación del Gerente mezcla el rol familiar con la experiencia que le brindaron los exitosos años que vivió en el fútbol. “Porque los celos son demasiado grandes”, explica, a modo de justificación. Después, pide mesura. “Hay que dejarlo tranquilito. El sabe lo que juega, yo sé también. Por eso lo llamaron. Está enfocado en jugar en Colo Colo y nada más”, apunta.
El Chino se limita a contar que fue uno de los primeros en enterarse de la convocatoria por parte de Ortiz. Naturalmente, de primera fuente. “Me llamó inmediatamente cuando supo”, sostiene, respecto de su nieto. Y luego, intenta describir el estado anímico del novel atacante. “Está contento. Nervioso, no. Lleva seis años en Colo Colo. Sabe lo que es”, establece.
Lo que no logra ocultar es la sensación que lo recorre. “Yo estoy más nervioso. Son momentos bonitos para cualquier persona y para cualquier abuelo”, admite.
Después, insiste en la petición inicial. “No quiero que hablen mucho de él. Recién está empezando”, concluye, a modo de especial petición, aunque la notoriedad pública del acontecimiento resulte ineludible.
Un Superclásico juvenil lo catapultó
Franco Garrido Caszely empezó a dar que hablar en los albos hace dos años. Un gol clave en un Superclásico ante la U, por la categoría Sub 15, lo despojó de la última cuota de anonimato que le quedaba. El insigne apellido que carga ya le había quitado el resto. “Franco es un muy buen chico, que está haciendo sus primeras armas en el fútbol formativo y que tiene las condiciones para seguir evolucionando. Es muy voluntarioso y hace goles. El tiempo dirá si puede avanzar en el club como el resto de los chicos”, decía, por esos días, Hugo González, uno de sus formadores, a Redgol.
“Es delantero, pero totalmente diferente a su abuelo. Se maneja de otra forma, porque él es Franco Garrido, no Carlos Caszely. No podemos compararlos”, establecía, a modo de salvedad, el exdefensor.
González, como ahora Caszely, también resaltaba el bagaje que Garrido había ido sumando en sus años en club albo. “Tiene bastante bastante tiempo en Colo Colo (llegó a los ocho años) y ha ido evolucionando en todas las series por méritos propios, no por el apellido. Se ha ganado su lugar en la categoría. Es todo mérito de Franco”, evaluaba González.
El entrenador reparaba, además, en los cuatro o cinco años que le quedaban a Garrido por delante para completar su formación y dar el salto. “Hay que esperar”, decía el exseleccionado chileno. Esa espera es la que está a un paso de terminarse. En Coquimbo puede comenzar a reescribirse la historia de los Caszely en el Cacique.
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