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Universitarios de primera generación: 50% estudia en regiones o planteles privados

<P>Estudio de <B>La Tercera </B>y las universidades Católica de Valparaíso y Diego Portales analiza, por primera vez, cuáles son las aspiraciones de quienes son los primeros en su familia en llegar a la universidad. La mitad estudia en planteles de regiones o privados masivos y sólo un tercio llega a instituciones de elite.</P>

"Yo aproveché todas las oportunidades: salí entre los primeros de mi colegio, me becaron en el preuniversitario y ahora estudio con becas. Tengo compañeros que vienen de una mejor situación, pero nunca me he sentido en desventaja. Soy capaz de seguir dando lo mejor de mí". Es la opinión de Alexander Recabarren Báez, un joven de 19 años que, pese a que sus padres apenas terminaron la educación media, hoy cursa segundo año en una de las carreras más apetecidas: Medicina en la Usach.

La mayoría de quienes se convirtieron en los primeros universitarios de su familia, como él, comparte algunas características: las altas expectativas y la firme convicción de que el haber llegado a la universidad y el mérito propio, les servirán para el tan anhelado ascenso social. El 60% se siente igual de preparado que sus compañeros para enfrentar los estudios y la mitad cree que tiene altas probabilidades de encontrar empleo.

Son las principales conclusiones de un estudio que analiza, por primera vez, el perfil de estos jóvenes, elaborado por las universidades Católica de Valparaíso y Diego Portales y La Tercera. Más de 10 mil jóvenes que egresaron del colegio y rindieron la PSU en 2008 fueron encuestados por el Dpto. de Análisis Institucional de la UCV y el Centro de Políticas Comparadas en Educación de la UDP. Entre ellos, se distinguió a quienes eran hijos de profesionales y a quienes tenían padres sin estudios superiores, para elaborar un perfil de cada grupo. Los datos fueron completados con un análisis del universo de alumnos que rindió la PSU.

El 25% va a ues. selectivas

"Al no tener padres profesionales, uno es más autovalente, sabe que en la casa no va a tener todas las respuestas, pero eso no significa que no estemos preparados", dice Thiare Oteíza, hija de un mecánico industrial y de una dueña de casa y alumna de Fonoaudiología de la U. de Chile.

Un privilegio que tienen pocos alumnos vulnerables en este tipo de planteles. Sólo un cuarto de los alumnos, según el informe, llega a un plantel tradicional de investigación, como son la U. de Chile, UC o UC de Valparaíso. La razón es simple: menos de un 3% de todos los alumnos que rinden la PSU y no tienen padres universitarios logra más de 650 puntos. En cambio, el 25% de los hijos de profesionales supera esa barrera.

Donde sí acceden es a los planteles que piden menos puntaje: más de la mitad estudia en instituciones de regiones o privadas masivas, como, por ejemplo, la U. de Talca y U. Católica del Maule o la U. de Las Américas.

La PSU era un tema recurrente

Según estudios internacionales, no son ni la influencia del colegio o de profesores significativos, sino la orientación al esfuerzo desde el hogar lo que incidiría en que los alumnos de bajos recursos lleguen a la universidad. La teoría se confirma: en el 65% de los casos el tema de la PSU era conversación recurrente en casa, cifra que se iguala entre los hijos de profesionales.

Sin embargo, mientras entre estos últimos, la principal motivación para llegar a los estudios superiores era el desarrollarse como persona o profesional (70%), entre quienes forman la primera generación la cifra baja al 50%. En cambio, entre ellos surge otro factor: el poder acceder a mejores condiciones de vida (36% contra 17% de los hijos de profesionales).

Y es que ellos creen que ser universitarios les garantiza movilidad social: dos de cada cinco confía en que el factor más importante para conseguir un empleo es tener un título universitario.

Y si bien esperan superar ampliamente a sus padres en los salarios, sus expectativas son relativamente menores en relación a sus compañeros. Dos de cada cinco esperan ganar menos de $ 600 mil al mes, mientras la cifra llega a uno de cada cinco entre hijos de universitarios. Por otro lado, entre estos últimos, un tercio quiere ganar más de $ 1 millón y sólo el 10% de quienes son primera generación aspira a esa cifra.

Tal vez tiene relación con el tipo de profesión que estudian unos y otros. Los hijos de profesionales cursan carreras como Medicina, Odontología, Ingeniería y Arquitectura; entre quienes llegan por primera vez a la universidad, las carreras que predominan son Pedagogía, Asistente Social o Contador Auditor.

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