Viña 2015 ficha a Cat Stevens y Ricardo Arjona como últimas figuras de su programación
<P> Tras descartar a Stevie Wonder y Ringo Starr, la cita cerró ayer trato con el inglés que vino en 2013.</P>
El artista anglo: la frecuente piedra en el zapato del Festival de Viña del Mar. ¿Razones? Desde las que guardan relación con el mercado, como sus altas tarifas o los problemas para cuadrar su agenda con una visita al lejano cono sur, hasta otras más domésticas, resumidas en el desconocimiento absoluto de la moral festivalera y la apatía a los premios y los ritos que interrumpen el espectáculo. La edición 2015 del certamen no fue la excepción.
Después de meses en que los productores del evento barajaron y descartaron una serie de nombres -período en el que además anunciaron casi la totalidad de las figuras hispanohablantes que integrarán la parrilla-, finalmente ayer pudieron confirmar y cerrar el contrato con el cantautor inglés Cat Stevens (66), rebautizado como Yusuf Islam desde su conversión al credo musulmán y que debutó en el país en 2013 en Movistar Arena, en uno de los recitales más memorables de esa temporada.
Su arribo a la Quinta Vergara materializa un viejo anhelo del propio espectáculo de la Ciudad Jardín: se trata de una figura ambicionada desde hace al menos cinco años, propósitos que siempre tropezaban con sus altas tarifas y sus escasas intenciones por levantar tours demasiado extensos. Además, por temporadas completas el artista exigió que sus conciertos se publicitaran bajo el nombre de Yusuf Islam, remitiendo el de Cat Stevens sólo a un lugar discreto en los afiches o avisos televisivos, lo que atentaba contra los intereses promocionales de la cita.
Hoy, ya con Stevens reportando un reciente paso por el país, las condiciones han variado, lo que facilitó la negociación. Además, está en pleno tour de su última entrega, Tell 'em I'm gone, estrenada a fines de octubre y que marca su retorno al disco tras el aplaudido Roadsinger (2009). Una vuelta aferrada a la sensibilidad folk de temas propios y ajenos -esa fragilidad acústica y testimonial que en Chile tuvo un profundo impacto en los 70- y que tuvo como guía y faro a Rick Rubin, célebre productor nacido en el circuito del heavy metal y el rap, y crecido en el arte de dar nuevos aires a glorias pretéritas, como Johnny Cash y Neil Diamond. Como la pieza que completa una temporada redonda, el autor fue incluido en abril en el Salón de la Fama del Rock and Roll.
Eso sí, su nombre llegó hasta las carpetas de la comisión organizadora del festival luego de un proceso trazado desde mediados de año. En un principio, los planes de la Municipalidad de la Ciudad Jardín y de Chilevisión apuntaban a un número de perfil más juvenil y reciente, como sucedió con el fichaje de The Jonas Brothers en 2013. De hecho, en las proyecciones asomaron bandas como Maroon 5. Sin embargo, las conversaciones decantaron en repetir la misma fórmula que les trajo dividendos -al menos de categoría artística- en las últimas versiones: contratar un crédito con estatura de leyenda y enfocado en una audiencia mucho más adulta, como pasó con Sting, Elton John y Rod Stewart.
Una de las primeras cartas que asomó en la baraja fue el ex Beatle Ringo Starr, quien fue ofrecido por los mismos promotores de su próximo desembarco en Santiago, el 3 de marzo en Movistar Arena. De hecho, tras amarrarse su retorno a la capital, las fechas de su agenda, los tiempos de la gira y las condiciones relativas a la televisación de su espectáculo calzaban sin problemas con la cita veraniega. Pero, dentro de la comisión encargada de armar la parrilla, no hubo consenso con su fichaje y finalmente no se llegó a acuerdo. Según distintas fuentes de la industria de conciertos, su figura y trayectoria aún era resistida, vista como secundaria y poco atractiva al lado de su paralelo más obvio, su ex compañero Paul McCartney.
Otra estrella que también impulsó gestiones fue Stevie Wonder. En tal caso, tampoco hubo un consenso generalizado de los mentores del certamen, aunque la piedra de tope también fueron sus altos honorarios.
Por su parte, Ricardo Arjona es un viejo conocida de la Quinta Vergara. Ha estado cinco veces en ese escenario, convirtiendo su última escala en la más recordada: se presentó justo en la noche del 26 de febrero, en las horas previas al terremoto de la madrugada posterior. De hecho, decidió adelantar su presentación y abrir esa jornada.
En el humor, también fueron cerrados los nombres del dúo Dinamita show, otros históricos del certamen; Centella y el personaje de El Huaso Filomeno, ambos parte del desaparecido programa Coliseo romano, de Mega.
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