Jean Castex, el arquitecto del desconfinamiento en Francia que se convirtió en el nuevo primer ministro

Foto: Reuters

En abril, el Presidente Emmanuel Macron le encargó elaborar un plan para relajar las medidas de aislamiento de los 67 millones de franceses, a fin de reactivar la economía sin exponer a la población a un nuevo brote de contagios de coronavirus.




Hasta hace unos meses, Jean Castex era un perfecto desconocido entre los franceses, pero su labor al frente de la estrategia de desconfinamiento por el coronavirus le propulsó a la cabeza del ejecutivo en Francia.

Castex, de 55 años, alcalde conservador de Prades, una pequeña ciudad cerca de la frontera con España, no ha ocupado nunca un ministerio, pero conoce bien los bastidores del poder desde su época como asesor del expresidente Nicolas Sarkozy (2007-2012).

“Es como una navaja suiza, tiene conexiones en todas partes y sabe qué hacer en el momento y lugar adecuados”, dijo sobre él el exasesor de Sarkozy, Franck Louvrier.

En abril, el Presidente Emmanuel Macron le encargó elaborar un plan que trace la estrategia a seguir para el desconfinamiento de los 67 millones de franceses, a fin de reactivar la economía sin exponer a la población a un nuevo brote de contagios por la covid-19.

La relajación gradual del confinamiento en Francia ha sido considerada en gran medida como un éxito, con un regreso casi a la normalidad en el país y sin la aparición, hasta ahora, de un temido segundo brote.

Es “un alto funcionario que conoce perfectamente el mundo de la salud y que es impresionantemente eficaz”, dijo sobre él el ahora ex primer ministro, Edouard Philippe, cuando fue designado para esta delicada labor, en un país traumatizado por la muerte de casi 30 mil personas.

Un hombre “amable” pero “firme”

Castex, que se graduó en la prestigiosa Escuela Nacional de Administración francesa, ENA, donde se educan las élites del país, fue dos veces jefe de gabinete de Xavier Bertrand, quien fue ministro de Salud y luego ministro de Trabajo bajo las presidencias de Jacques Chicac (1995-2007) y Sarkozy.

En esa época, se ocupó de varios temas delicados, como una reforma de las pensiones y una ley que obligaba a los huelguistas del sector de los transportes a prestar un servicio mínimo.

"Su calidez y encanto son increíbles y es naturalmente humilde y empático", dijo un colega que trabajó con Castex cuando era jefe del gabinete de Salud, que pidió no ser nombrado.

"Nunca he visto a nadie con un apoyo tan unánime todo el tiempo", dijo la misma fuente.

Entre los sindicalistas, dejó de esa época el recuerdo de un hombre "disponible" y "amable", aunque "firme", con "un excelente conocimiento de sus expedientes". En resumen, "alguien con quien se puede hablar".

"Conozco y aprecio las cualidades" de Castex como "un servidor del Estado", dijo en un tuit el jefe conservador de la región norteña de Hauts-de-France, Xavier Bertrand.

"Serán esenciales en los tiempos difíciles que vamos a enfrentar", añadió.

Pero la eurodiputada de izquierda Manon Aubry se mostró más crítica. “¡Todo cambia para que nada cambie! Un hombre de la derecha reemplaza a un hombre de la derecha para seguir las mismas políticas antisociales y antiecológicas”.

Padre de cuatro hijas, Castex fue hasta enero el coordinador entre los ministerios en la preparación de los Juegos Olímpicos de París de 2024 y jefe de la Agencia Nacional de Deportes.

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