Por Fernando FuentesDe Antonio Rüdiger a Alphonso Davies: las historias de refugio y desplazamiento forzado que han marcado a las estrellas del Mundial 2026
En vísperas del Mundial de la FIFA 2026, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, anunció la creación de un equipo simbólico formado por futbolistas de todo el mundo marcados por experiencias de refugio y desplazamiento forzado. Está capitaneado por Alphonso Davies, nacido en un campo de refugiados en Ghana.

“Afectados por el desplazamiento forzado. Inspirando a millones de jóvenes obligados a huir. Encarnando lo que es posible”. En vísperas del Mundial de la FIFA 2026, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, anunció la creación de un equipo simbólico formado por futbolistas de todo el mundo marcados por experiencias de refugio y desplazamiento forzado.
Según la ACNUR, este “Gamechanging Team”, que marca la diferencia, encarna la esperanza, el coraje y la resiliencia, y demuestra que todo es posible cuando jóvenes que han huido de la guerra y la persecución encuentran protección, oportunidades y acogida. “De desplazados a imparables”, los define.
Se trata de una alineación simbólica de jugadores con experiencia como refugiados o desplazados. “El equipo resalta el poder del fútbol como algo más que un juego; para los jóvenes refugiados, puede ser sanación, esperanza y un sentido de pertenencia. Tiene el poder de cambiar vidas”, destaca el sitio web de la iniciativa.
El equipo está capitaneado por el Embajador de Buena Voluntad de ACNUR y capitán de la selección masculina de fútbol de Canadá, Alphonso Davies, nacido en un campo de refugiados en Ghana después de que sus padres huyeran de la guerra en Liberia antes de ser reasentados en Canadá.
“Es muy especial liderar el Gamechanging Team de ACNUR, formado por jugadores marcados en su infancia por la guerra y el desplazamiento. Somos la prueba de lo que es posible cuando los niños encuentran seguridad y oportunidades. En tiempos como estos, espero que podamos transmitir esperanza y la convicción de que, por difícil que sea el camino, siempre es posible superarlo”, declaró Davies, de 25 años, jugador del Bayern Munich.
En marzo de 2021, Alphonso Davies se convirtió en el primer futbolista y el primer canadiense en ser nombrado Embajador Mundial de Buena Voluntad del ACNUR. Tras su nombramiento, declaró: “Me enorgullece unirme a la Agencia de la ONU para los Refugiados como Embajador de Buena Voluntad. Mis propias experiencias me impulsan a alzar la voz por los refugiados, a compartir sus historias y a contribuir a generar un cambio”.
“Si bien el campo de refugiados brindó un lugar seguro a mi familia cuando huyeron de la guerra, a menudo me pregunto dónde estaría si me hubiera quedado allí y no hubiera aprovechado las oportunidades que me brindó el reasentamiento. No creo que hubiera llegado a donde estoy hoy”, comentó.
Alphonso y su familia se establecieron en Canadá cuando él tenía cinco años. A pesar de un comienzo de vida difícil, se convirtió en futbolista profesional a los 15 años gracias a su dedicación y disciplina. Debutó con su selección nacional tan solo un año después, convirtiéndose en el jugador más joven en la historia de la selección masculina de Canadá. En 2023, se convirtió en el primer futbolista canadiense en marcar un gol en una Copa Mundial masculina.
“Todos los niños merecen crecer, soñar y tener éxito”
Junto a él figura el internacional alemán Antonio Rüdiger, cuyos padres huyeron del conflicto en Sierra Leona y encontraron refugio en Alemania, país al que hoy representa.
Con 33 años, el actual defensa del Real Madrid comentó a ACNUR: “Mis padres llegaron a Alemania desde Sierra Leona buscando seguridad y un futuro mejor. Representar hoy a Alemania es, para mí, cerrar un círculo. Es un orgullo, pero también una responsabilidad: dar lo mejor de mí en el campo y contribuir a generar un impacto positivo fuera de él. A través de mi fundación en Sierra Leona y de organizaciones como ACNUR, jóvenes y familias desplazadas tienen un mayor acceso a la educación, el deporte y la salud. Porque todos los niños merecen crecer, soñar y tener éxito”.
Rüdiger creció en Neukölln, Berlín, en una comunidad compuesta en gran parte por refugiados, donde sus padres se establecieron tras huir de la guerra civil en Sierra Leona. Según su propio relato, era una zona difícil, y el fútbol lo mantuvo alejado de los problemas.
“No teníamos teléfonos para llamarnos y decir: ‘Oye, vamos a conectarnos’. No. Simplemente mirábamos por la ventana, veíamos a unos chicos jugando al fútbol y pensábamos: ‘Vamos’. Esa era la señal. Eso es lo bueno de Alemania: tienes campos de fútbol por todas partes. Solo que hoy en día ya no se usan tanto porque somos humanos y nos hemos adaptado a la vida digital”, comentó al diario británico The Guardian.

No quiere, asegura, que se sienta lástima por él por haber sufrido dificultades. Todo lo contrario. Recuerda una comunidad vibrante y unida, con “mucha solidaridad”. “Si alguien no tenía suficiente comida o leche, visitaba a un vecino y pedía”, cuenta. “Lo compartíamos todo. Era ese tipo de sentimiento. Fue una de las mejores experiencias de mi vida”.
Rüdiger es el menor de seis hermanos. Solo él y una de sus hermanas nacieron en Alemania. El resto huyó de Sierra Leona poco después de que estallara la guerra civil en 1991 y el Frente Revolucionario Unido intentara derrocar al gobierno. El conflicto duró 11 años y desplazó a cerca de 2,5 millones de personas, aproximadamente la mitad de la población. Los pueblos fueron destruidos y los familiares se dispersaron por diferentes países.
“Mi historia es un ejemplo para otros de que se puede llegar lejos partiendo de la nada. Quiero apoyar y motivar a los jóvenes que luchan por triunfar en la vida”, dijo Rüdiger al sitio de ACNUR.
Las otras figuras
También integra el equipo Asmir Begović, jugador del Leicester City FC, quien huyó de Bosnia con cuatro años y representó a Bosnia y Herzegovina en su primer Mundial. “Verse obligado a huir de casa siendo niño te marca para siempre. Me convirtió en quien soy. El fútbol me dio estabilidad, propósito y un sentido de pertenencia. Para los jóvenes refugiados, este deporte puede mantener vivos sus sueños”, declaró el arquero de 38 años.
A Begović se suma Mohamed Touré, del Norwich City FC, nacido como refugiado en Guinea y reasentado en Australia, cuya selección nacional defiende hoy. “Mi familia llegó a Australia como refugiados. El deporte me dio libertad, fe y un sentido de pertenencia. Espero que al compartir mi historia les muestre a los jóvenes refugiados que el punto de partida en la vida no define lo que se puede lograr”, señaló el centrodelantero de 22 años.

También está Ali Al-Hamadi, del Luton Town FC, quien huyó de Irak para encontrar seguridad en Reino Unido y ha ayudado a su país a clasificarse para su primer Mundial en 40 años. El delantero de 24 años declaró al sitio de ACNUR: “Mis padres huyeron de Irak cuando yo era muy pequeño. Empacaron todo, un nuevo país, un nuevo idioma. Les debo todo. Quiero recordarles a todos que siempre hay una luz al final del túnel”.
Ermedin Demirović, del VfB Stuttgart, tiene una historia similar. Su padre huyó de Bosnia al inicio del conflicto y rehízo su vida en Alemania. Allí nació y se crio Ermedin, quien representa a Bosnia y Herzegovina, contribuyendo a la segunda clasificación mundialista del país. “Este equipo del ACNUR demuestra el poder del fútbol para cambiar vidas. Mi padre huyó de Bosnia durante la guerra y yo nací en Alemania. Representar ahora a Bosnia y Herzegovina en su segunda Copa del Mundo me llena de orgullo”, admite el delantero de 28 años.
Los padres de Eduardo Camavinga (23), jugador del Real Madrid, vivieron la guerra en Angola antes de empezar una nueva vida en Francia, país cuya selección integra actualmente. Camavinga nació en la ciudad angoleña de Miconge. Hasta allí habían llegado sus padres huyendo del clima de guerra en Brazzaville, capital de la República del Congo. En 2003, con la guerra civil de Angola, el conflicto quizá más duradero del continente africano, alimentado por la Guerra Fría, sus padres, Celestino y Sofia, deciden emigrar a Francia con sus cuatro hijos.
Tras breve paso por Lille y Amiens, la familia se instala en Fourgères, una ciudad de la Bretaña francesa a 50 kilómetros de Rennes, donde el jugador iniciará su carrera de futbolista.
La guerra no fue la única tragedia a la que se enfrentó Camavinga durante su infancia. Tras emigrar a Europa en busca de un futuro mejor, los primeros años del futbolista en Francia no ayudaron a mejorar su situación. Con apenas de 10 años, su familia lo perdió todo por culpa de un incendio que se desató en la modesta casa en la que vivía junto a sus padres y sus hermanos.
El fuego calcinó todas las pertenencias del jugador madridista y sus familiares: “Llevábamos menos de un año en esa casa que mis padres se habían construido con su esfuerzo. Me acuerdo como si fuese ayer el incendio. Estaba en el colegio y, por la ventana, vi a los bomberos pasar. Al final de clase los profesores se acercaron a mí y a mi hermana pequeña y nos lo contaron. Nos vino a buscar mi padre y nos llevó hasta allí, estaba todo destruido, todo quemado”, contó Camavinga en una entrevista.
En medio de toda esta desgracia, señala el diario español ABC, el padre de Camavinga le dijo una de las frases que más recuerda el joven futbolista: “No te preocupes, vas a ser un gran futbolista y levantarás esta casa“.
Si bien integra el equipo de la ACNUR, Camavinga no fue considerado por el entrenador Didier Deschamps en la nómina de la selección de Francia. “Viene de una temporada difícil en la que ha jugado menos, y todavía es joven (23 años)”, justificó.
El equipo de la ACNUR lo completan: Victor Moses, del FC Kaisar, que huyó de Nigeria hacia Reino Unido y llegó a representar a su país de origen; y Awer Mabil, del CD Castellón, nacido en el campo de refugiados de Kakuma y mundialista con Australia.
Junto a ellos figuran Nestory Irankunda, del Watford FC, nacido en un campo de refugiados en Tanzania y reasentado en Australia, país del que forma parte del equipo internacional; y Bernard Kamungo, del FC Dallas, criado en un campo de refugiados en Tanzania antes de ser reasentado en Texas (Estados Unidos). Ha representado a la selección estadounidense en varias ocasiones.
Muchos de estos futbolistas estarán presentes en los terrenos de juego del próximo Mundial que se disputará en Canadá, México y Estados Unidos a partir del próximo 11 de junio.
En un mundo marcado por los conflictos, donde más de 117 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares, el Gamechanging Team de ACNUR simboliza lo que puede lograrse cuando los jóvenes encuentran protección y oportunidades. “Unido dentro y fuera del campo, sus integrantes representan un mensaje de esperanza y se suman al llamado de ACNUR para reclamar seguridad y oportunidades para los 48,8 millones de niños desplazados en todo el mundo”, apunta el organismo de las Naciones Unidas encargado de ayudar y proteger a los refugiados, las comunidades desplazadas por la fuerza y las personas apátridas, así como de facilitar su repatriación voluntaria, su integración local o su reasentamiento en un tercer país.
ACNUR destaca que, “con el mayor Mundial de Fútbol masculino de la historia acaparando la atención global este verano (boreal), estos jugadores se comprometen a utilizar su visibilidad para compartir sus historias -desde su infancia hasta la actualidad- y mostrar su apoyo a los jóvenes que se han visto obligados a huir”.
El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Barham Salih, comentó al respecto: “Este verano se celebrará el mayor Mundial masculino de fútbol de la historia. Es un momento ideal para que el Gamechanging Team de ACNUR envíe un mensaje de esperanza a aficionados de todo el mundo. Cada uno de sus integrantes ha superado la adversidad para cumplir sus sueños, y son un poderoso recordatorio de lo que los jóvenes desplazados pueden lograr cuando encuentran protección y se les brindan oportunidades”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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