El cambio en Argentina
Las modificaciones implican una ratificación del rumbo elegido. La renuncia de Moreno a la Secretaría de Comercio Interior tiene mayor significación que el cambio de un ministro.<br>
EL RETORNO de la Presidenta argentina Cristina Fernández a la actividad tiene lugar sin terminar de despejarse las dudas sobre su salud, y con una agenda de gobierno compleja en lo económico y político. Es claro que la salud requería un receso más prolongado, pero las necesidades políticas -el riesgo de que el peronismo comience a cuestionar el liderazgo de la Presidenta, como ya se insinúa- no lo permitieron.
Cristina mantiene la conducción y profundizará sus políticas, como lo evidencian tanto su mensaje como los cambios en el gabinete, aunque la salud seguirá siendo una cuestión política en las próximas semanas.
En lo económico, la Presidenta deberá definir ahora si se profundizan los controles cambiarios con un eventual desdoblamiento, como parece impulsar su nuevo ministro de Economía (Kicillof), que desplazó a quien intentaba un eventual acercamiento al Club de París (Lorenzino).
En lo político, la cuestión es el control de la lucha por la sucesión, que en forma abierta o encubierta ya se ha desatado dentro del peronismo, y la designación del nuevo jefe de gabinete (Capitanich) comienza a proyectarlo como un candidato propio del kirchnerismo. La foto de Massa e Insaurralde evidencia que la conducción política del kirchnerismo comienza a ser desafiada desde sus propias filas. En lo ideológico, la ratificación ha sido clara: el primer agradecimiento fue para Hebe de Bonafini -titular de las Madres de Mayo- y en lo internacional, sólo mencionó a Chávez.
Tanto en los 12 años que los Kirchner han ejercido el poder en la provincia de Santa Cruz, como en los 10 años y medio que llevan ocupando la Presidencia de la Nación, nunca han realizado un cambio de gabinete, entendido éste como un cambio de la mitad de los ministros que incorpore nuevas figuras y genere nuevas alianzas. Los integrantes del gabinete se cambian cuando las circunstancias lo exigen, como sucede ahora, que sólo dos fueron cambiados, y siempre los designados son funcionarios que ya integran el gobierno y nunca ajenos al mismo, como también sucede ahora.
Las modificaciones no implican cambios de orientación, sino una profundización y ratificación del rumbo elegido. La renuncia de Guillermo Moreno a la Secretaría de Comercio Interior tiene mayor significación que el cambio de un ministro. ¿Por qué su reemplazo no fue anunciado junto con estos cambios? Quizás ello indique que no estaba previsto y que se precipitó por alguna circunstancia particular. ¿Implica su salida un giro del gobierno hacia posiciones y políticas más moderadas en el ámbito económico? Eso está por verse y el nombre de su reemplazante puede dar alguna pista al respecto.
Probablemente, la salida de Moreno no implique un cambio de política, pero es un hecho de significación que en las próximas semanas se pondrá en evidencia si ha sido consecuencia de la debilidad política postelectoral del gobierno o de un cambio de estrategia.
En lo inmediato, la renuncia del secretario de Comercio Interior reforzará el poder del nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof, que tendrá una figura menos con la cual compartir el poder.
Por último, los mercados, que recibieron negativamente la llegada de Kicillof a Economía, es posible que muestren señales más positivas frente a la salida de Moreno.
Lo Último
Lo más leído
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
50% Plan Digital+$5.150 al mes SUSCRÍBETE