Los efectos de los cambios de casa en los niños
Si para los padres es difícil un cambio de casa, para los niños lo es aún más. Porque decidir dónde irán los muebles, de qué color serán las paredes o cómo se ordenará, puede resultar menos problemático que explicarle al niño el porqué de lo que está pasando.
"Los cambios de casa son los episodios más perturbadores en la vida de un niño, sobre todo entre los cuatro y seis años", dice Arlen Fulton, sicólogo de la Universidad de Ohio. En edades como estas, dice el especialista, los niños son más vulnerables, porque recién están comenzando el proceso de separación de sus padres, recién están compartiendo con otros de su edad y asimilando nuevas figuras de autoridad. Establecen un sentido de identidad con la casa en que han vivido sus cortos años, porque es un lugar que les da seguridad. No por nada, varios estudios muestran que una de las primeras cosas que aprende un niño sobre su entorno es la dirección en la que vive. Por eso, cambiar de casa puede interferir en estos procesos.
La sicóloga infanto juvenil Scarlet Born destaca el papel que los padres deben cumplir en este sentido: "Deben explicarles el porqué del cambio, las ventajas y desventajas que esto conlleva, pero siempre destacando lo nuevo que les espera", dice. Lo que nunca debe hacerse, agrega, es dejarlos de lado. "Muchos de los sentimientos, angustias y estrés de los niños se deben a que no están involucrados en el cambio de casa, y esto les genera impotencia", dice Frederick Medway, sicólogo infantil de la Universidad de Carolina del Sur.
Consecuencias
Los especialistas aseguran que, aunque parezca inofensivo, un cambio de casa mal llevado tarde o temprano terminará generando consecuencias, que se expresarán en el comportamiento del niño. Los más pequeños probablemente se vuelvan rebeldes y dejen de juntarse con otros niños o hacer sus actividades habituales.
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