Histórico

Luksic pone en marcha family office para desarrollar sus propios negocios

<p>Sus cercanos confidencian que junto a Fernando de Solminihac, quien le administra sus negocios personales, están colocando su mirada a nivel internacional.</p>

Mirando inversiones en el exterior. Así está el empresario Guillermo Luksic Craig, presidente del holding Quiñenco, quien junto a sus hermanos Andrónico y Jean Paul maneja un patrimonio que abarca intereses en la minería, la banca, los alimentos y las bebidas y que se empinaba, según Forbes, a los US$ 10 mil millones a comienzos de 2008.

Pero esta búsqueda de oportunidades en el mundo, confidencia un miembro de su círculo más cercano, no tiene como objetivo el grupo que lidera el segundo de los hijos del patriarca Andrónico Luksic Abaroa, fallecido hace tres años. La idea es agregar valor a su portafolio personal, el que ha venido desarrollando por varios años y que ahora administra bajo su propio family office. Su hombre de confianza en esto es el ingeniero comercial de la Universidad Católica, con un MBA en la Universidad de Stanford, Fernando de Solminihac.

A través de esta empresa, Luksic tiene una serie de activos, entre ellos, su porción en el control del 83,1% del holding Quiñenco -cuyo valor en Bolsa llegó a US$ 1.601 millones a diciembre-, y del cual posee, en forma directa, el 12,53% del capital a través de la Inmobiliaria e Inversiones Río Claro.
No es lo único. Bajo el paraguas de su oficina de inversiones también está el 50% de Tabalí, la viña de producción premium ubicada en el Valle del Encanto en la IV Región, en la que está asociado a Viña San Pedro, filial de CCU, y que comenzó a desarrollar hace unos 15 años, con la plantación de 150 hectáreas de viñedos, a través de la sociedad agrícola Río Negro.

A eso se agrega, entre otras cosas, su participación en Fundo Zapallar, un proyecto de segunda vivienda top que desde comienzos de esta década desarrolla junto a su cuñado Jaime Lería y a los empresarios  Nelson Magallón y Gerardo Larraín (ver recuadro).
Aficionado a la aviación -es dueño de su propio Eurocopter-, Luksic reserva una parte de su agenda a su family office, que hoy está muy activo detectando alternativas de inversión tras la caída de las Bolsas internacionales, producto de la crisis financiera desatada luego del colapso del banco de inversión Lehman Brothers en Estados Unidos.

EL BRAZO DERECHO
Hace poco más de un año Fernando de Solminihac (55 años, casado, cuatro hijos) aterrizó en las oficinas de Guillermo Luksic, en pleno barrio El Golf, en las que hoy trabaja acompañado por un par de personas. Venía con la misión de administrar y detectar nuevos negocios para el empresario, a quien conocía desde fines de los años 70, en que trabajó en el departamento de estudios del grupo, que en ese entonces lideraba Gonzalo Menéndez. Pero en esta ocasión venía precedido de una larga trayectoria profesional, que incluía la gerencia general de Forestal Terranova, del grupo Schmidheiny, y la de AFP Habitat -la segunda mayor de la industria-, de la que emigró a fines de la década de los 90.

Cercanos afirman que de Solminihac "es un hombre práctico, de pocas palabras y con mucha experiencia en inversiones" y que se ha transformado en el brazo derecho del empresario, quien está "muy contento" con su gestión. Por algo, si no, a comienzos de 2008 lo eligió a él para representarlo en el directorio de Valles de Chile, la matriz de Viña Tabalí -para muchos el proyecto más personal de Luksic- en reemplazo de su hijo Nicolás, quien emigró a Paris.

Quienes han trabajado con él, afirman que el ejecutivo es un hombre de carácter decidido y con gran capacidad para desarrollar proyectos y revertir malos resultados. Un ejemplo de ello es su paso por la Mutual de Seguridad, ligada a la Cámara Chilena de la Construcción, a la que llegó en 2000, en momentos en que la entidad estaba muy golpeada por la crisis asiática. "Producto de eso, el número de afiliados, en un ambiente de alta cesantía, había bajado entre 10% y 15%", recuerda un antiguo director de la firma. Al momento de su renuncia, en septiembre de 2007, la entidad había superado la mala racha y nuevamente había vuelto a crecer.

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