Histórico

Oficialismo y Concertación abren debate por reordenamiento de fuerzas en el Banco Central

El reemplazo de José de Gregorio en el BC -que en un año deja la entidad- anticipa un fuerte debate político. Mientras la oposición no quiere perder la mayoría en el Consejo, la Alianza y el gobierno creen que es hora de un nuevo equilibrio.

El lunes pasado comenzó la cuenta regresiva para que, en un año más, José de Gregorio deje la presidencia del Banco Central (BC) y su puesto como consejero, tras una década en la entidad. En sectores políticos, el alejamiento del economista DC ya anticipa un fuerte debate sobre la futura conformación en el organismo, pues en esta ocasión el contexto es inédito en los 20 años de autonomía del banco. Por primera vez, el Presidente de la República no es concertacionista y eso podría derivar en un nuevo equilibrio de poderes dentro del organismo. Altos personeros de La Moneda confirman que su intención es que un experto de su sensibilidad política quede al mando, con lo que la Concertación por primera vez quedaría en minoría dentro de la mesa de cinco profesionales que integran el Consejo del instituto emisor.

Además de De Gregorio, integran el Consejo el economista Manuel Marfán (vicepresidente del BC y militante PS), Enrique Marshall (pro Concertación), Rodrigo Vergara (simpatizante RN) y Sebastián Claro (cercano a la UDI).

En el equipo económico del gobierno, en tanto, explican que el tema tiene dos aristas posibles. Una, que el Presidente Sebastián Piñera quiera ingresar a un nuevo consejero pensando en que asuma la presidencia. La otra, que proponga un nombre de consenso político transversal, pero que elija de entre los dos actuales profesionales de sensibilidad oficialista quién asumirá la conducción del instituto emisor desde el 6 de diciembre de 2011. La segunda opción, de hecho, es la que más adeptos tendría inicialmente en el Ejecutivo y el sector más liberal de la Alianza, debido a que un nombre de consenso generaría menos ruido en el Senado, cámara que por ley debe votar las propuestas de nombramientos que hace el Presidente de la República en el BC. Y hoy la Cámara Alta es mayoritariamente concertacionista.

Como sea, en el gobierno agregan que la primera sugerencia debiera salir del ministro de Hacienda, como ha sido tradición desde que el BC es autónomo. Por lo mismo, cercanos al ministro de la cartera, Felipe Larraín, no descartan que proponga a Rodrigo Vergara para liderar al Central, dada la conocida afinidad que tienen y que se fortaleció tras su trabajo conjunto en los Grupos Tantauco.

CUESTION DE CUPO
Para la Concertación, sin embargo, el tema central es otro y apunta al riesgo de perder la mayoría que por más de cinco años han ostentado en el Consejo. Los presidentes de los partidos de oposición coinciden en que Piñera propondrá al Senado a alguien afín políticamente para la presidencia e incluso algunos lo ven razonable, como es el caso del titular del PS, el diputado Osvaldo Andrade. "La presidencia del Banco Central es de la naturaleza y decisión propia del gobierno", dice el ex ministro de la administración Bachelet.

Pero la oposición no ve con buenos ojos ceder la mayoría en el Consejo para que éste se incline hacia el oficialismo.

El presidente DC, senador Ignacio Walker, cree que hay espacio para que Piñera proponga a un experto de perfil más independiente, tanto para la presidencia como para el puesto de consejero. "Espero que tenga la misma amplitud que tuvo, por ejemplo, el ex Presidente Lagos al nombrar a Vittorio Corbo presidente del BC. No era una persona de las filas ni de la sensibilidad de la Concertación, pero fue un gran acierto", afirma.

Por eso, "en vez de cuotear por partido", dice "(espero) un equilibrio que refleje un sano pluralismo en temas que son de interés común y sobre el que hay varias miradas. No necesariamente la mayoría (del Consejo) debiera estar en el oficialismo".

Para el timonel del Partido Radical, José Antonio Gómez, no hay duda de que la conducción del BC será oficialista, pero no cree que "deba haber un cambio en la conformación política del Consejo". "Es un riesgo para su autonomía e independencia y fue el propio Presidente quien lo instaló, tras cuestionar públicamente al Consejo por su actuación frente a la caída del dólar. Si el Consejo se inclina hacia el gobierno veremos otros episodios de ese tipo", advierte.

"Hoy el Consejo tiene una constitución que debiera seguir, y para los cambios, en mi opinión, se debiera continuar con el mismo criterio. El tipo de equilibrio en el consejo fue parte de un acuerdo tácito entre Concertación y oposición en un momento político determinado y no veo razones para que cambie", añade Andrade.

ACUERDO TACITO
El 10 de octubre de 1989 se publicó la Ley 18.840 , que fijó la norma orgánica constitucional del BC. Ahí se estableció todo, menos las fuerzas políticas en el consejo. Su composición responde a lo que los políticos califican como un "acuerdo tácito de equilibrio" para velar por la autonomía del organismo.

El senador UDI Jovino Novoa, quien ha negociado los últimos nombramientos en el BC, hace un punto sobre tal acuerdo: "El diseño original era de dos consejeros de la Alianza, dos de la Concertación y un quinto más bien independiente. Pero en algún minuto la Concertación quebró eso y puso la balanza a su favor, colocando tres consejeros", recuerda.

Se refiere a lo ocurrido en 1995, cuando en reemplazo de Enrique Seguel, el entonces ministro de Hacienda Eduardo Aninat propuso a María Elena Ovalle como consejera en el cupo independiente. Diez años después, fue reemplazada por Enrique  Marshall.

Novoa opina que es hora de revertir la balanza: "El consejero puede ser alguien cercano a la Alianza o alguien que haya tenido experiencia, haya sido consejero y haya demostrado independencia".

Sobre la presidencia no habla, pero en las filas de la UDI nunca han renunciado a que llegue a ella uno de sus mejores profesionales, el actual ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine. Cercanos a la cartera, sin embargo, ven poco probable que Piñera opte por él.

Para el presidente de RN, Carlos Larraín, que el próximo titular del BC sea afín al oficialismo político "es una ambición sana", pero no un dogma. "No necesariamente debe tener sintonía con el gobierno de turno. Lo que debe tener es preparación profesional-intelectual suficiente, un compromiso claro con la autonomía del BC y de su rol contra la inflación", plantea.

Y si bien estima "un hecho que ese tipo de mentalidad está más en la ecuación política de nuestro sector", alerta que la politización del Central es un mal principio. "¿El cupo en el Consejo? Esa ecuación podría variar para que nosotros sí tuviéramos tres consejeros, independiente de lo que ocurra con la presidencia", responde.

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