Simce: un estímulo reconfortante
EN VISTA DE los enormes desafíos que enfrenta la educación chilena para ser el instrumento de movilidad social y desarrollo que el país necesita -una tarea de largo plazo sobre la cual existe hoy un consenso nacional-, los buenos resultados que entregó la prueba Simce 2010, conocidos la semana pasada, son una novedad reconfortante. En líneas generales, dieron cuenta de una evolución favorable a nivel nacional en la prueba de Lenguaje realizada a los alumnos de 4° básico y 2° medio (con la mayor alza anual histórica -nueve puntos- en el caso de los primeros), junto con una disminución de la brecha de puntaje entre los colegios con alumnos provenientes de grupos socioeconómicos altos y bajos.
Si bien en Matemáticas hubo un estancamiento en las notas -un problema que debe atacarse cuanto antes-, el conjunto del Simce entrega una señal alentadora en un área en que, no hay que olvidarlo, el país está viviendo una crisis. De esto último, los pobres resultados de la evaluación docente conocida hace días fueron un recordatorio contundente.
Desde luego, en una materia como ésta los resultados puntuales reflejan políticas de largo aliento y ya había indicios de un cambio en la tendencia negativa desde 2008, que hoy se consolida. Según los expertos, políticas como la subvención escolar preferencial o la entrega de información a los apoderados sobre resultados de la prueba Simce por colegio, entre otras medidas, parecen estar mostrando frutos. Los efectos positivos de la amplia reforma educacional aprobada el año pasado deberían lograr lo propio en el mediano plazo. Ello es sin duda una razón para perseverar en las estrategias que han resultado exitosas, pero en áreas como la formación docente, la generación de mejores contenidos educativos y la profesionalizacion de la gestión de los colegios, lo mucho que falta por hacer no permite margen al conformismo.
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