"Soy nadie"
Aparte de las presentaciones de Yerko Puchento en el programa Vértigo, de Canal 13, Daniel Alcaíno (41) está recorriendo las regiones y haciendo funciones en los casinos Enjoy con su show independiente Yerko al poder. Su personaje ahora no solo se burla de la farándula, sino que también dispara duro contra los políticos, las empresas abusivas y las instituciones corruptas. "Pero ese es Yerko, no soy yo", aclara Alcaíno. "Yo soy nadie".
Paula 1135. Sábado 23 de noviembre de 2013.
Daniel Alcaíno se está tomando un café turco en el Bombón Oriental, al lado del teatro Ictus. "Es mi único vicio", confiesa. Porque, aunque muchos crean que con tanto éxito anda de carrete en carrete, lo cierto es que el actor huye de la jarana. Gozador, eso sí, de la mesa íntima y conversada con sus amigos, lleva 12 años con su mujer, la actriz Berta Lasala, quien heredó de sus ancestros italianos el gusto por la cocina.
A pesar de su rebeldía librepensadora y de los múltiples compromisos que lo ocupan (Vértigo, su nuevo show Yerko al poder, las series Los ochenta y Soltera otra vez, entre otros) Alcaíno se da tiempo para su hijo Emiliano de 4 años y visita los fines de semana a su padre que vende carne en la feria, a sus tíos y primos. En su cabeza, confiesa, no ha dejado de ser ese escolar melancólico y retraído, que divagaba sobre la vida y la muerte y se escapaba a leer al Cerro Navia, a pocas cuadras de su casa, mientras los borrachos tertuliaban en el patio trasero de la botillería de su madre. "Por eso voy al sicólogo. Porque estoy pegado. Ahí está mi cabeza instalada. Con los bichos, en el polvo, mirando cómo vuelan los volantines".
Por estos días, Daniel Alcaíno duerme entre 4 o 5 horas por noche. Porque no tiene sueño, porque está hiperventilado, porque no puede desconectarse de las cientos de cosas que tiene que hacer. Hay semanas en las que hace hasta cuatro funciones y cada una implica preparar y memorizar en un solo día un mamotreto de guión. Pero, más que eso, se mantiene en alerta para poder entrar y salir invicto del pellejo de Yerko Puchento: una grotesca ficción que se alimenta de la energía que Alcaíno le presta.
Tras 20 años en Canal 13, el actor está fogueado y tiene un fuerte respaldo de la estación. Pero, quizás por el ritmo que lleva en estos días, se lo ve más acelerado e histriónico que de costumbre. En su hablar, a ratos vertiginoso y contradictorio, mezcla anécdotas frívolas con opiniones políticas, dice que no le gusta analizar a sus personajes y que "la cosa sale sin intelectualizarla", a ratos pareciera que todo le da lo mismo y, un segundo después, que nada le es indiferente.
La conversación es interrumpida varias veces por gente que se le acerca. Uno lo felicita, otro lo cita a una reunión de amigos del Barrio Yungay y una mujer le agradece haber visitado a un amigo en la cárcel.
EL TRUCO
Cual Frankenstein criollo, Yerko Puchento salió del laboratorio mental que Alcaíno comparte con su amigo y guionista de todas las rutinas, Jorge López. Pero hoy, dice el actor, agarró vida propia. "Se me fue de las manos. Es como el mono de Gepetto. Se arrancó del taller y cobró vida. Eso es fantástico para un actor: darle vida a otro. Me parece milagroso que el personaje haya funcionado 12 años y que siga haciendo reír".
Pero, más allá de un humor que sintoniza con el carácter de los chilenos, a Alcaíno lo que le interesa es cómo han perfeccionado la fórmula de las rutinas para que "el efecto Yerko" haya agarrado el poder que tiene. La clave de su humor hilarante es burlarse de cosas que circulan de boca en boca, noticias, lugares comunes y cahuines sacados de la calle, de los diarios, de la tele. Con ese material arman los guiones, muchas veces disfrazando de chiste la denuncia y dejando en evidencia los vicios de nuestra idiosincrasia que pasan colados y disparan carcajadas. Alcaíno y López son expertos en hacer trampas con el lenguaje que mezclan política con farándula ("los estudiantes se tomaron la calle y Martín Cárcamo se tomó todo el copete") y en infiltrar frases terribles en medio de piropos. "Todo lo que hacemos son juegos de palabras, trampas de lenguaje. Exageramos detalles, contrastamos situaciones, subimos la tensión y la bajamos. Lo único que importa es que la gente se ría, que el truco sea creíble", dice Alcaíno.
"Si fuera mi interés forrarme estaría diciendo 'me fascina Ripley'. Pero no, me han ofrecido un montón de campañas comerciales y siempre he dicho que no, ni siquiera escucho la oferta monetaria. Porque yo no vendo productos, hago lo mío, trabajo mucho y si me va bien, qué bueno. Pero pienso en la pega y no en la plata.
Yerko habla a toda velocidad, mete y mete goles y no deja tiempo de pensar a quien lo escucha.
En cada show me hago bolsa. Estoy una hora y media, a 200 kilómetros por hora.
¿Y tú también andas a mil?
No, estoy tranquilo.
Pero estás haciendo funciones en el Enjoy.
Eso es solo los fines de semana, pero el show Yerko al poder no solo se muestra ahí. En la semana viajamos a salas de provincia y eso igual es movido. Nos ha ido bien, en todas partes nos compran muchas funciones.
¿O sea que ahora estás millonario?
¿Cómo es eso?
Que estás ganando harta plata.
Eso de los millones son chistes de La Cuarta. La otra vez salió que yo ganaba 30 palos por reírme de la gente. No sé si a Zabaleta o a Pancho Reyes les sacan los millones que ganan, pero me da lo mismo. Estoy tranquilo, veo que la cosa funciona. Ando a pie o en bicicleta; vivo en la calle Caupolicán y no quiero vivir en otro lado; no joteo a las mujeres, ni escupo en la calle. Soy un tipo educado.
Ya. Es que se rumorea que ahora que estás tan exitoso te das la gran vida, carretes de lujo.
Es lo mismo que he hecho siempre, solo que ahora va más gente. Yo hago mi show y me voy. La diferencia es que antes hacía rutinas donde iban 30 o 40 personas y ahora van 800. Si voy a actuar a Viña, todos creen que estoy en un restaurante top o en el sauna. Y no, estoy en el cementerio, en la tumba de mi abuelo. Porque sé que ahí no va a ir nadie. De carrete nada, no es mi estilo. Me da risa. La gente dice muchas cosas con copete. La otra vez estaba en un asado y todos me decían "Ehhhh, la estamos cortando".
"Yerko se me fue de las manos. Es como el mono de Gepetto. Se arrancó del taller y cobró vida. Eso es fantástico para un actor: darle vida a otro. Me parece milagroso que el personaje haya funcionado 12 años y que siga haciendo reír".
Te hablan de plata.
Lo que es una ordinariez. Yo soy amigo de Kramer y nunca se me ha ocurrido preguntarle cuánto gana. Si fuera mi interés forrarme estaría diciendo "me fascina Ripley". Pero no, me han ofrecido un montón de campañas comerciales y siempre he dicho que no, ni siquiera escucho la oferta monetaria. Porque yo no vendo productos, hago lo mío, trabajo mucho y si me va bien, qué bueno. Pero pienso en la pega y no en la plata.
SIN CENSURA
"Todos mienten, todos prometen, ¡nadie cumple en este país! Todos se coluden, todos legislan para su bolsillo. Tombolini, ¡está libre! Carlos Cruz, ¡está libre! Juan Pablo Dávila, ¡está libre! ¡Los Pinocheques, están libres! El tráfico de armas de Famae, ¡están libres! El caso Riggs, ¡están libres! El caso Chispas, ¡están libres! Inverlink, ¡están libres! El Mop-Gate, ¡están libres! Las facturas de Publicam, ¡están libres! Los que le pegaron a Luciano Grandon, ¡están libres! Los de la acreditación universitaria, ¡están libres! Los exonerados, ¡están libres! y Manuel Lagos se fuma un pito y está preso".
Ese fue el monólogo de Vértigo que le costó a Alcaíno una querella de Tombolini, pidiendo tres años de cárcel efectiva para el actor. El ex subsecretario de Transportes –que fue investigado en el caso Coimas– calificó los dichos de injuriosos, ya que resultó absuelto por la Corte Suprema en votación unánime.
Pero los directivos del 13, atajan los goles y ponen abogados que defienden al actor. Ya casi no lo censuran (aunque el libreto es leído antes de la rutina) y están dispuestos a lidiar con los 500 reclamos que les han llovido del Consejo Nacional de Televisión. "El que habla no soy yo, sino Yerko: un personaje que vive en el mundo de la ficción, que ni siquiera tiene carné de identidad y cuya principal característica es ser irreverente y deslenguado. Eso le da licencia para burlarse de todo. ¿A quién le importa si yo, como Daniel Alcaíno, comparto las ideas de Yerko? Eso es una estupidez", argumenta el actor. Pero, más allá de las rencillas, el hecho es que, diga lo que diga, repleta butacas y sube hasta el cielo la espuma del rating.
Hace ocho años decías que querías apuntar más al poder real. Ahora lo estás haciendo.
Y nos ha ido bien con eso. Antes ganábamos por puntos, ahora hacemos knock out. Hemos matado varios pájaros de un tiro. También hemos repasado la historia de los eslóganes y las falsas promesas. En los 90 dijeron "gana la gente" y ganaron de Vitacura para arriba. Lagos dijo "crecer con igualdad" y los pobres siguen siendo igual de pobres y los ricos igual de ricos. La Bachelet dijo "cuenta conmigo" y la noche del terremoto no contamos con ella. Y ahora es lo mismo. Que conteste la señora, que no diga más "paso". Chistes, chistes, pero que molestan profundamente. Es que cuando hacemos el ejercicio de la memoria la gente dice: "sí, claro" y se da cuenta de que los vienen cagando hace rato. El Servicio de Impuestos Internos te persigue hasta el juicio final si le debes un iva, pero sin embargo, ante las narices de todos, cuando Johnson debe millones le perdonan y dicen "más vale pájaro en la mano que cien volando". Listo. Chao. El INE que iba a hacer el mejor Censo de la historia, le sobraron más habitantes que a Rusia. ¿Quién contaba? ¿La Luli? No sé. Ahí vamos mezclando cosas de la realidad, y las rutinas resultan duras.
Ahora no te censuran.
Tocar a las empresas y a los auspiciadores sigue siendo delicado. Con el tema de Activia igual me llegó la patá. Pero de todas maneras ahora se pueden decir más cosas y, por lo tanto, también hay más gente que se ofende.
Y has perdido el pudor.
Sí, hasta he salido pilucho, si la rutina lo requiere.
¿Se ha liberalizado la línea editorial del 13?
Ahora se habla de cualquier tema, toda la tele está así. Hoy día hasta la Paty Maldonado tira comentarios más crudos. Entonces no voy a ser un chiguagua al lado de los doberman. Han pasado cosas y el personaje las tiene que decir.
¿Y no te da miedo la venganza de los ofendidos?
No, porque está en el contexto de un personaje de humor que está consolidado. Me llegan amenazas de muerte, me ofrecen combo en el hocico. Además, yo no destapo ollas, no digo nada que no sea conocido, son puras combinaciones de cosas que todo el mundo sabe. Pero todo le sirve al personaje. Las querellas, los golpes. Me gané fama de peligroso y la gente va a las presentaciones para ver qué va a decir este hueón. Me conviene en todo sentido.
Impresionante cómo el público te pide ser más duro con tus tallas. A través de ti, aprovechan de vengarse de los abusos, participan de una especie de juicio público.
Se produce algo así. Pero al final es súper inocuo.
¿No confías en el poder desestabilizador del humor?
No, no soy tan engrupido. De algo sirve, pero es puro show.
A la gente le encanta que otro diga lo que ellos no se atreven a decir ¿eso no es un servicio social?
El servicio es la risa y eso es transversal. Se ríen los pobres y se ríen los cuicos. Yo no lo analizo mucho, para eso está Alberto Mayol. Aunque es cierto que a la gente le gusta que otro baile primero. Si van a la playa y un guatón con pechugas se saca la polera, ahí recién se atreven a sacársela.
¿Y cómo eres para que se rían de ti?
Malo. Soy picado. A nadie le gusta que se burlen de él.
¿Y hay algo que deseches como objeto de burla?
Yo me río de la gente que se expone, que está en los medios, en el circo. Nunca me reiría de la desgracia ajena, de los desaparecidos, de un inválido. Eso no es chistoso.
"Ando a pie o en bicicleta; vivo en la calle Caupolicán y no quiero vivir en otro lado; no joteo a las mujeres, ni escupo en la calle. Soy un tipo educado".
NO ME INTERESA
A diferencia de Alcaíno, su personaje ostenta un doble estándar descarado ("como la gran mayoría de los chilenos", dice Alcaíno) y es oportunista y cínico hasta la médula, tira una feroz pachotada y luego se desdice con falso arrepentimiento. Amoral y sinvergüenza se traiciona a sí mismo a cada rato.
¿Alguna vez has sentido que la tele te obligue a pasar a llevar tus principios?
No, al contrario. La tele, en sí misma, me da igual, no me preocupa. Pero me siento tranquilo porque no hago nada que no sienta. No voy a la cena del Pan y Vino, porque no soy católico; no voy a la Teletón si siento que no me representa. Hago lo que quiero.
La tele es como un trampolín de movilidad social, donde mucha gente logra salir de la estructura de clase.
Pero la mona por más que se viste de seda, mona se queda. La única movilidad que hay en este país metalizado es económica, porque en lo cultural no hay ninguna movilidad.
¿Y cómo ha sido en tu caso?
No me interesa el tema. No quiero tener una casa en Cachagua, me sentiría desclasado, creo que no es mi lugar. Tampoco me interesa tener a mi hijo en un colegio elitista, lo tengo en un colegio común y corriente que queda en la esquina de la casa.
Oye y has molestado mucho a la Diana Bolocco con su casorio ¿Tú nunca te has casado?
No. No creo en eso. Me gusta más la pasión. No sé, no me interesa. Los únicos que se quieren casar ahora son los gays.
Políticamente tienes fama de ser comprometido.
Ahora estoy bien descreído. Si me invitan a un acto a La Moneda "no gracias compadre, no me interesa". Soy ulceroso, pero para callado. No hago simposio de nada. Que la gente haga lo que quiera, mientras no dañe a los demás: mar para Bolivia, marihuana legal, que se casen los gays.
Pero las tallas que lanzan en Yerko al poder son ciento por ciento políticas y eso funciona como una especie de justa venganza contra el abuso.
Así lo siente la gente, porque los estafan todo el rato las compañías de teléfono, el Servicio de Impuestos Internos, las universidades. Ahora hasta el patito del Banco del Estado, que era tierno, es un pato malo. Resulta que antes nos cuidaba y ahora nos caga. Ese Chile cambió. Las instituciones cagaron, la gente no se siente ni socialista, ni comunista, ni demócrata cristiana. Cuando hago el espectáculo digo "Levante la mano un socialista", y nadie. "Levante la mano un Udi", y nadie. Ser de un partido es como ser de la prehistoria. Me sorprende que la gente vaya a votar, que siga creyendo, me dan ganas de llorar.
"Hemos repasado la historia de los eslóganes y las falsas promesas en las rutinas de Yerko. En los 90 dijeron 'gana la gente' y ganaron de Vitacura para arriba. Lagos dijo 'crecer con igualdad' y los pobres siguen siendo igual de pobres y los ricos igual de ricos. La Bachelet dijo 'cuenta conmigo' y la noche del terremoto no contamos con ella".
¿Tú no votas?
Nunca he votado porque sigue la Constitución del 80, es la misma clase política. Qué democracia. "Si sale cara gano yo, si sale sello pierdes tú". Nos embolinan la perdiz. Todos son puros eslóganes. Por eso en las rutinas hablamos de los eslóganes. Ahora resulta que la Nueva Mayoría quiere educación gratuita y antes apalearon a los estudiantes que salieron a la calle. Yo formé un movimiento, nos juntamos en el Café Torres e hicimos un manifiesto que se llama "Huelga electoral constituyente". No nos tragamos esta papita, nos abstenemos, nos cagamos de hambre. Estaba verde por votar, soy muy político, me encanta participar, pero así no. Quiero que todos los políticos se vayan a la cresta, que dejen de gobernar para las seis familias que se llevan la plata.
¿Y si se realizara la Asamblea Constituyente?
Pero no sirve marcar el voto. Tendría que haber existido una urna aparte para votar por la Asamblea Constituyente para los que no quieren votar por nadie. No le creo a los políticos, son puros payasos. Todos están dentro y es algo que no se puede abrir. Y los estudiantes y trabajadores están fuera. Y en su desesperación a veces entran. Ahí dejan de ser revolucionarios y se convierten en díscolos.
Por ejemplo ¿quién?
¿Sabís una cosa? Estoy perdido con esta conversación. Yo quiero hablar del trabajo que estoy haciendo como actor. Y un actor es bueno, precisamente, cuando puede hacer un personaje que no tiene nada que ver con él ni con su pensamiento. No tengo tanta conciencia de cómo estoy configurado como ciudadano, no lo tengo tan claro, esa es la verdad. Yo soy solo, no me siento ni siquiera chileno. Soy un tipo que vive un poco flotando y que mira el mundo desde fuera, en 360 grados. No soy nada, nada.
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