Por Claudio VergaraJulianno Sosa, el astro urbano que escapó del infierno: “Hoy soy una persona nueva, alejada de todo lo malo”
Culto conversó con una de las estrellas de la música urbana chilena, quien estuvo en el reciente festival BIME de Bogotá cerrando una de sus noches. Aquí habla de cómo dejó atrás una vida marcada por los excesos y la cárcel, su amor por el boxeo, y sus ganas de llegar al Estadio Nacional y al Festival de Viña.

Es la primera semana de mayo y el cantante chileno Julianno Sosa -uno de los astros recientes de la música urbana- está en la universidad Ean de Bogotá como parte del evento musical BIME que se desarrolla en la capital colombiana, el encuentro más relevante y masivo de la industria iberoamericana.
Al mirar alrededor, infla su pecho: “Estoy muy orgulloso de estar aquí y de que me hayan escogido a mí para esto”.
Efectivamente, César Alejandro Pozos Martínez -su verdadero nombre- es el representante chileno en un festival que reúne a ejecutivos, periodistas, personalidades de la industria y fanáticos de toda la región, realizando incluso un show en el cierre de la cita en un gigantesco club en Bogotá que juntó a cientos de personas. Esa misma noche, los otros convidados chilenos, la banda Amigos de Artistas, también hicieron lo propio en el mismo recinto.

Eso sí, lo de Sosa tiene un matiz especial, el relato del hombre que se vence a sí mismo: “De verdad siento que he luchado mucho por estos logros. Me he sacrificado harto para que la gente vea a este otro Julianno Sosa, este nuevo Julianno Sosa, que finalmente es completamente nuevo. Viví muchas cosas que hoy en día formaron a esta nueva persona que hoy soy. Y poder llegar aquí siento que es el resultado del trabajo que hemos hecho, no tan sólo yo, sino que como equipo. Es dejar al país en lo más alto y que puedan ver a un artista de talla internacional”.
Pasado sepultado
Antes de catapultarse como una estrella local del trap, de repletar un Movistar Arena en 2023 o de incluso llegar hasta Bogotá, Sosa debió transitar un camino áspero.
Con residencia en Estados Unidos en 2020, el artista tuvo sus primeras fricciones con la justicia de ese país. Estuvo cinco meses en la cárcel en el condado de Morris—presuntamente por porte ilegal de armas— y luego fue detenido en junio de 2023. “Free mi hermano. Estamos en tiempos difíciles para la banda, pero ya vamos a estar todos bien”, escribió su amigo Pablo Chill-E en esa oportunidad.
Por su prontuario, Sosa fue deportado de Norteamérica. Al llegar a Chile no tuvo la misma suerte con la justicia. A inicios de agosto de 2023 fue detenido por Carabineros tras negarse a un control policial, atropellar el pie derecho de un funcionario y darse a la fuga. Quedó en prisión preventiva por 70 días, imputado por atentar contra la autoridad y maltrato de obra a carabineros.
Eso sí, su abogado logró una pena más abreviada: dos condenas de 61 días, pero en libertad y firmando mensualmente en Gendarmería por un año. Esa misma fecha, se anunció el esperado show en el Movistar Arena, que se bautizó como “Finalmente Libre”.
A partir de ahí, Sosa se siente convertido en otra persona, aquella que hoy cosecha los frutos de esa metamorfosis.
-¿Por qué habla del nuevo Julianno Sosa? ¿Cómo se compara con el anterior?
Mira, el anterior era un poquito más desordenado. Yo creo que me vieron en algún sitio por ahí en alguna noticia. En verdad no me gusta hablar de ello, pero tampoco me gusta esconderlo. Es algo que está ahí, que pasó, que no hay por qué borrarlo. Finalmente, es lo que me convirtió en lo que soy hoy, una persona completamente nueva, mucho más responsable, alejado de todo lo malo. La música igual como que en algún punto te mete en un mundo donde los excesos, las drogas y mujeres están, qué sé yo.
“Estoy bien alejado de eso. Estoy mucho más enfocado en el deporte. Me encanta el boxeo. Ha cambiado mi vida en muchas cosas. Estoy promoviéndolo también, porque siento que hace mucha falta eso, promoverlo en Chile, hacerlo mucho más conocido. Soy un padre de familia. Tengo una hija preciosa. Bueno, todavía no es mi señora, pero ya estamos en planes. Camino a convertirla en mi esposa, es la mujer de mi vida. Llevo 10 años con ella. Ha sido una persona fundamental en mi vida también”.
“Entonces le estoy dando el valor que realmente merece. Y en los negocios también me he metido mucho. Estoy leyendo cosas que antes quizás ni en la escuela lo hice. Hoy leo mucho. He aprendido de todo un poco. Me gusta culturizarme de alguna manera y hablar de todo un poco.Entonces considero que estoy un poco más culto que antes también. Ha habido un gran cambio en mí”.

-¿Qué te llevó a ese cambio?
Yo creo que la verdad el impacto más fuerte que tuve en mi vida fue cuando no pude conocer a mi hija. Yo tengo una hija que va a cumplir tres años ahora el 7 de octubre, pero me perdí todo su primer año por mis malas decisiones. Cuando mi hija nació yo estaba preso. En Chile. Entonces fue algo que realmente yo dije: ‘aquí se está haciendo algo mal’.
“Yo fui abandonado por mi papá desde muy pequeño y el no estar presente en la vida de mi hija, no porque quiera, sino que por las malas decisiones que tomé, realmente me hizo pensar. Dios me ha bendecido con un talento, me va bien en la música, no tengo necesidad de estar aquí, en los excesos. Logré doblarle la mano al destino”.
“Bueno, yo vengo de Puente Alto, vengo de un barrio pobre, vengo de un lugar donde las oportunidades son escasas, donde los estudios a veces no son lo principal, no es lo que realmente uno busca. Dejé la escuela en segundo medio, pero no por eso soy una persona que no sepa de, qué sé yo, educación financiera, por ejemplo, o cultura en general. Entonces, en algún punto de mi vida lo que más me dañó fue el hacerle falta a mi hija”.

“Yo creo que ese fue el verdadero motor para decir: ‘ya basta, quieres vivir toda tu vida preso, quieres terminar muerto, quieres terminar drogado, quieres terminar fumando pasta o quieres terminar con, qué sé yo, con Sida’. Me preguntaba mucho eso en mi cabeza. ¿Esto es lo que realmente yo quiero para mi vida? ¿O quiero ser alguien mejor? Nunca supe a dónde iba a llegar ni qué tan lejos iba a llegar, pero sí quería ser alguien mejor, sí quería aprender, sí quería educarme, sí quería saber de los impuestos, sí quería saber cómo funciona una empresa, sí quería saber todo eso”.
“Siempre fui curioso desde muy pequeño. Yo creo que no hay preguntas tontas y siempre fui el que pregunta, el que dice ‘¿por qué estoy acá?’ Entonces, finalmente, todo ese conglomerado de cosas, convirtieron a este personaje, que es quien soy realmente”.
-¿Cómo se han reflejado estos cambios en tu música? Uno lee los títulos de tus producciones y hay un retrato de aquello: Finalmente libre; Finalmente rico; Finalmente feliz. Ese tipo de alusiones son elocuentes.
Yo creo que impacta más, de alguna forma, en cómo la gente recibe el mensaje, es un mensaje completamente nuevo. Yo no digo que los artistas influenciemos 100% en la sociedad o en la juventud, pero sí tenemos un pequeño grano de arena. Obviamente, las influencias parten desde, qué sé yo, el gobierno. Como artista también me siento parte, no del 100%, pero sí de muchos muchachos que escuchan, que si yo canto de superarse, van a querer superarse. Si los muchachos ven mi testimonio, que es real, gente tal vez como yo, que también quiere cambiar y no se atreve, se motivan a hacerlo, tienen una imagen, tienen un líder. Obviamente, ser líder no es un derecho, es una responsabilidad, y lo tengo más que claro.
“Entonces, por eso yo como persona no me considero un líder, pero la gente sí me considera un líder a mí, por consecuencia de los buenos actos que he hecho, de estos cambios que he hecho, de la mejora que he hecho, de ser un padre, de preocuparme de mi mamá, preocuparme de los actos sociales que yo hago muy seguido en mi barrio. Nunca me he ido de mi barrio, a pesar que ya no viva en él. Entonces, finalmente, la gente tiende a decir: ‘oh, quiero ser como él’. El mensaje que yo quiero transmitir en mis canciones ha cambiado mucho”.
“Si hablamos musicalmente, creo que (mi mensaje) me ha perjudicado en los streams. Pero ahí fue cuando me di cuenta de que yo no quiero ser un artista de streams, quiero ser un artista de fanáticos. Yo tengo fanáticos, gente que sigue mi movimiento, que donde vaya van conmigo, que si hago un show lo repletan, compran todas las entradas, compran el merch, no solamente me escuchan”.
“De los cien temas que tengo, cuatro son hits. Dos de ellos son trap, que es lo que me gusta hacer a mí. Los otros son para conseguir streams, como Cochinae, que fue un hit mundial, y Perrea KTM. Pero también está Por dinero, también está Ganas, que son mensajes completamente diferentes, donde no denigro una mujer, donde hablo de superarse, donde hablo de lo que es venir de abajo, que así se puede llegar, y que la vida es una, que tenemos que vivirla, que tenemos que seguir nuestro sueño de no hacer caso al que dirán”.
“Yo quería ser artista, pero me daba vergüenza, hasta que en un punto de mi vida dije: esto aquí se acaba, la vida es una, me voy a morir, y quiero dejar una huella en la tierra antes de partir, pero una huella positiva, no una huella mala”.
-¿Qué te daba vergüenza de ser artista?
Al principio me daba vergüenza porque yo vengo de un mundo donde las oportunidades son muy escasas y el único camino que hay es o robar, o drogarse, o ser futbolista, para esos años. Hoy en día las oportunidades se han abierto mucho gracias a la gente que se ha atrevido, como en la barbería por ejemplo, hoy en día hay una barbería en cada esquina en Chile; el sushi, hay una sushería en cada esquina en Chile, y en la música, lo mismo pasó en la música, cuando vieron que hay un negocio detrás de él, que se puede realmente salir adelante en la música, todo el mundo quiso meterse ahí.
“Eso fue lo que hice yo, descubrir que había un mundo, una puerta que solamente había que abrirla, y no solo yo, sino que todos mis colegas, como Pablo Chill-E, como Young Cister, como el AK, como el Polimá, toda la primera camada que salió desde el principio, que en el principio sí fue un poco difícil, porque sí estábamos en pañales, pero hoy en día la industria ha evolucionado de una manera súper positiva. Hoy en día hay oficinas, hay abogados de entretenimiento, cuando antes no lo había”.
-¿Qué lugar sientes que ocupas en la música urbana en Chile?
No te sabría decir qué puesto ocupo, porque no me gusta posicionarme en algún lugar desde mi boca. Me gusta que la gente lo haga. Yo puedo decir que soy el rey del mundo, pero eso en verdad lo decide la gente.
“Entonces, no sabría en qué lugar posicionarme, pero sí que soy un poco diferente. Sí que trato de hacer las cosas bien, y sí trato de llevar mi mensaje positivo a influenciar en la gente, y que también quieran ser mejor que ayer, y tal vez cambiar su vida de alguna manera. Quizás ese es el empujoncito que le hace falta a muchos. Uno puede seguir sus sueños y si uno realmente se obsesiona con lo que quiere, puede cumplirlo, puede lograrlo, y no hay barreras. Esa es como mi motivación de motivar. De decir, esto es real, esto es posible. Yo no tuve oportunidades, vengo de un barrio, pero aún así lo logré”.
“Hoy en día soy boxeador, no profesional, pero soy amateur, tengo dos peleas encima, quiero seguir peleando”.
-¿Qué ha descubierto en el tema del boxeo?
Claro, yo entreno todos los días, cuido mi dieta todos los días, el boxeo y el deporte en general son muy importante en la vida de todos los seres humanos, no solo de los jóvenes, sino que los adultos, adultos mayores, niños, a todo el mundo les sirve. Está lejos de las drogas, está lejos de los excesos, está lejos de las mujeres. Lo único que te exige es disciplina, comer bien, ser responsable, muchas cosas positivas.
“Si lo logré en la música, ¿por qué no lo voy a poder lograr en el deporte? La vida es una, hay que obsesionarse con las cosas”.

-Pero en la música has logrado muchas cosas.
Sí. Pero quizás no estoy donde quisiera.
-¿En qué sentido?
No sé, me encantaría hacer un estadio. No he hecho un estadio, pero me encantaría hacerlo. Y no lo veo imposible.
-¿Vas camino para allá?
No lo veo imposible, pero es un proceso, es un proceso que hay que disfrutarlo también, disfrutar las cosas buenas, disfrutar las cosas malas, entender que la vida nada es personal, a veces no salen las cosas como uno espera, pero es un proceso, es algo que se vive, es parte de, no lo podemos saltar, porque si lo saltas, no sé, siento que no vas a tener la misma energía. Puede alguien preguntarte: ¿cómo llegaste a ese Estadio Nacional? ¿Cómo lo viviste? ¿Cómo lo disfrutaste? ¿Cuál fue tu carrera? ¿Cuál fue tu proceso? ¿Cuáles fueron tus altos? ¿Cuáles fueron tus bajadas? Serías más como un producto que una artista, una persona de verdad.
-Lo que te motiva es el camino para llegar a un Estadio Nacional
Exactamente, exactamente. Entonces así yo podría motivar a otros muchachos a querer algún día soñar con un Estadio Nacional, porque vieron, me acompañaron en todo mi proceso, estuvieron en las buenas, estuvieron en las malas, en las del medio, y llegamos juntos al Nacional.
-¿Y te gustaría estar en el Festival de Viña también?
Me encantaría. He estado dos veces como invitado, conozco muy bien el escenario, no lo veo imposible, pero hay cositas que no se pueden hablar por aquí, pero la presión la tiene que meter la gente. Si la gente presiona, así quien sea el dueño de Viña va a tener que meterte. Porque hoy en día todo funciona de otra forma. Pero la gente lo debería pedir. Tiene que hacerse sentir, porque una cosa es que lo pidan, pero otra cosa es que molesten, que rompan esa puerta.
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