I Guerra Mundial: las potencias buscan un nuevo equilibrio a 100 años del conflicto
Hoy europa no es el centro del mundo: China y el yuan están cada vez más cerca de Estados Unidos y el dólar; y nuevos poderes económicos se asoman en el horizonte desde diversas regiones. Así es el mundo a cien años de iniciada la Primera Guerra Mundial (1914-1918), el conflicto político que cobró cerca de 15 millones de vidas y cuyas consecuencias siguen definiendo nuestra actualidad política y económica.
¿Cómo ha cambiado el mundo en estos cien años? “Hoy en día el mundo vive un desarrollo tecnológico abrumador, con una reorientación del centro económico del mundo, lejos de Europa, y donde muchas más personas participan de la conexión comercial y del flujo migratorio, a pesar de que en 1914 el mundo ya estaba bastante globalizado”, dice el historiador económico y académico de la Universidad de Princeton, Harold James. (ver entrevista). “El crecimiento económico está mejor distribuido que antes”, recalca.
Pero no todo es diferente. Los expertos insisten en que los principales focos de tensión geopolítica no han dejado de estar en Medio Oriente y en el este de Asia, mientras que las eternas rivalidades entre “los más poderosos” permanecen. Más recientemente, la anexión de Crimea y la intervención en el este de Ucrania por parte de Moscú han acentuado las tensiones con Occidente, que a su vez ha elevado las sanciones contra ese país.
Las circunstancias han cambiado, pero...
Hoy los principales competidores en el juego global de poderes han dejado de ser las potencias europeas, en momentos en que las rivalidades entre naciones se han extendido a otras esferas. Así, EEUU y China se posicionan como las principales potencias económicas, mientras los países de economías emergentes siguen ganando influencia, como Rusia o India.
“China quiere rehacer el orden internacional porque piensa que el sistema financiero internacional favorece a EEUU”, dice Harold James, quien hace un paralelo con el EEUU de hoy en día con lo que era Reino Unido, en contraste a la China de la actualidad, que podría asemejarse a la Alemania que luchó en la Primera Guerra.
Sin embargo, a 100 años del conflicto el panorama es mucho más variado. Tras la crisis financiera de 2008 se observó el dinamismo económico de distintas áreas del mundo, en Asia, Latinoamérica y África, que aparecieron como actores importantes de la economía internacional, rompiendo con el tradicional eje EEUU-Europa.
De hecho, la semana pasada el grupo emergente de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se reunió para crear el primer banco internacional de desarrollo, como contrapeso a los organismos tradicionales liderados por los europeos y estadounidenses.
El auge del dólar
La moneda estadounidense no siempre ha sido la divisa más fuerte. Antes era la libra. A inicios del siglo XX, el poder imperial de Gran Bretaña era enorme, cubriendo un quinto del mundo.
Todo el comercio financiero se hacía a través de Londres y antes de 1914 Gran Bretaña era el centro financiero del mundo, pero estaba creciendo más lento que Alemania económica, industrial y militarmente.
Así, los aliados, en especial estadounidenses y británicos, confiscaron tecnologías alemanas clave tras la guerra para la industria farmacéutica y química, y eso cambió la estructura. Entonces, si antes de la Primera Guerra, Alemania vivía un boom económico y Berlín corría por quedarse con el trono del centro del mundo, en la década de los años ‘20 los estadounidenses se pusieron al día, gracias a la transferencia de estos patrones tecnológicos, copiados de los alemanes.
Las lecciones de la guerra
Aunque hoy en día existen organismos internacionales que nacieron tras las guerras mundiales para establecer reglas internacionales más claras, los focos de inestabilidad permanecen, y Harold James advierte que hay que estar conscientes de los peligros de la escalada de los conflictos, para no repetir los errores de la Gran Guerra.
El historiador y académico de Historia Contemporánea de la Universidad Católica de Chile, Cristián Gazmuri, sostiene que previo a 1914 existía una “competencia imperialista basada en la ignorancia de la idea de una guerra global”.
Gazmuri explica que los ministros de Relaciones Exteriores europeos actuaron irresponsablemente al no medir el peso de entrar en una guerra. “No fueron los reyes, ni los políticos los que decidieron la guerra, fueron los militares, quienes sabían que si atacabas primero ganabas, la velocidad era fundamental”, dice a PULSO.
En esto concuerda el editorialista de Financial Times, Martin Wolf: “Los fracasos de las elites políticas, económicas e intelectuales de Europa crearon el desastre que le ocurrió a su propia gente entre 1914 y 1945...Estos incluían la creencia atávica de que los imperios no solo eran magníficos y rentables, sino que la guerra era gloriosa y controlable”. No obstante, advierte que hoy no estamos libres de riesgo: “Los estados poderosos aceptan la idea de que la paz conduce más a la prosperidad que los botines de guerra ilusorios. Sin embargo, esto no significa que occidente sea inmune a los fracasos de las elites”, escribió en una columna.
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