Impresoras 3D: ¿una nueva revolución industrial?
Acceso sin límite a cualquier producto. De un juguete hasta un órgano humano, las impresoras 3D prometen revolucionar procesos industriales y el consumo.
Desde sus comienzos, a mediados de los 80, hasta hace algunos años habían tenido un desarrollo sostenido, donde la producción a pequeña escala y los costos eran factores decisivos en su progreso.
Actualmente el escenario en que se desarrollan las impresoras de este tipo contempla un alto potencial de ideas que van desde la generación de materiales biocompatibles, como se vio hace algunas semanas cuando una menor estadounidense fue sometida a un implante reabsorbible que permitía que su tráquea funcionara bien y no le dieran ataques cardíacos. O bien, polémicas como la creación de un arma.
Ya hay proyectos que buscan la impresión de materiales inteligentes que podrían permitir que se imprima alimento, ropa, "transportar" objetos en formato digital, enviarlos e imprimirlos en lugares remotos y por qué no, cambiar la industria a gran escala.
El mercado mundial de las impresoras 3D ya superó la barrera de los US$1.000 millones y se espera que en el futuro su crecimiento sea explosivo. "Las impresoras 3D representan un cambio fundamental en la forma de fabricar objetos. A medida que vayan mejorando afectarán en gran forma la matriz de producción mundial, en varios años más", sostiene Marcelo Ruiz, presidente de Kikai Labs, empresa argentina que está desarrollando impresoras 3D. Ruiz sostiene que una de sus aplicaciones podría darse en el área logística y afectar los costos de una empresa, al evitar el envío de mercaderías a largas distancias y tener capital invertido en repuestos o partes que pueden ser hechas "just in time" o a pedido. "Puede lograr una mejor distribución de los lugares de trabajo a nivel mundial, al permitir con una sola máquina fabricar objetos en cualquier parte del mundo, o sea localmente y cerca del consumidor final", agrega.
En tanto para Luis Sandoval, product Manager de impresoras de Canon, "la industria de las impresoras 3D es relativamente un mercado enfocado en empresas que tienen la necesidad de contar con algo que permita a los diseñadores llevar al plano físico, ideas que tenían plasmadas en software". Sandoval agrega: "Por su alto costo aún veo lejana esa tecnología como competencia a lo que hoy se conoce como impresión de hogar, es un mercado totalmente distinto. Como Canon en el corto plazo no tenemos intención de ingresar al mercado con equipos de esta tecnología".
Pero esta potencial industria tiene algunos retos que superar. Uno de ellos son los legales. Qué pasa, por ejemplo, si alguien imprime una pieza que se había estropeado de un Mac, ¿se puede hacer sin vulnerar los derechos de Apple? Una de las características de estos equipos es que los planos de impresión se distribuyen en internet, lo que abre las puertas a las descargas ilegales y todas las problemáticas con las que conviven industrias como el cine o música en la actualidad.
Más allá de sus potenciales usos en la medicina, robótica o industria aeroespacial, las impresoras 3D durante los últimos meses han generado controversia a causa de un mal uso, la creación de armas. Teniendo una impresora y una barra de plástico que cuesta en promedio US$30 se puede fabricar una Liberator, la que se distribuyera libremente, o un AR-15, con una capacidad de efectuar hasta 200 disparos de balas reales. Es ante esa perspectiva que el senador por California, Leland Yee, propuso que la distribución de estas impresoras sea regulada, teniendo un registro de sus dueños y de lo que hacen con sus dispositivos. En ese entonces, el legislador afirmaba: "Los terroristas pueden hacer estas armas y hacer algunas cosas horribles a un individuo, luego alejarse sin castigo y esto es algo realmente peligroso".
3D EN CHILE
Una de las pioneras en tener una impresora de este tipo en el país fue la Universidad Andrés Bello que la trajo con el fin de implementar su uso en el ámbito de diseño, arquitectura y arte. Su potencialidad radica en que "permite impulsar el desarrollo académico, entregando una nueva visión de lo que estamos diseñando, haciendo posible verificar prototipos de gran acabado, evaluar aspectos ergonómicos y formales, modificarlos y volver a imprimirlos en muy poco tiempo. Esta velocidad en el proceso de prototipado ha traspasado a la producción, pero en una nueva escala personal y económica", sostiene René Perea, director de laboratorio de modelos digitales de la UNAB. Quien agrega que actualmente son capaces de imprimir sus propios objetos, de pequeñas dimensiones aún, pero que están muy cerca de que el tamaño no sea un límite. Lo mismo con los materiales utilizados para su desarrollo.
Algunos sostienen que con la masificación de esta tecnología podría haber una revolución tan grande como la existente en los tiempos de Ford, cuando la línea de ensamblaje marcaba a las industrias. La producción a escala podría cambiar sus parámetros pues con estas máquinas el costo por hacer un artículo es el mismo que al hacer cientos de miles. Lanzar productos nuevos podría convertirse en un proceso barato y sencillo, con nuevos materiales y procesos tal como lo es el propio 3D.
Lo Último
Lo más leído
1.
2.
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE