La difícil convivencia interna en la CUT que estará a prueba este fin de semana
El lunes el comité ejecutivo de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), representado por su presidenta Bárbara Figueroa, el secretario general Nolberto Díaz, el secretario de organización Guillermo Salinas, y el tesorero José Manuel Díaz, llegaron hasta la Dirección del Trabajo (DT) a reunirse con su director, Christian Melis, para analizar los dictámenes emitidos y por emitir de la Reforma Laboral. A la cita clave no asistió el vicepresidente de la Central, Arturo Martínez, y los otros cinco dirigentes de su sector: “Autonomía sindical”, que también integran la mesa de la organización.
“No nos avisaron de esa reunión. Ellos (el sector de Figueroa) hacen solos las cosas porque entienden que son mayoría. Cuando ellos hablan de democracia, lo dicen hacia afuera, la democracia interna no existe en la CUT”, acusó Martínez.
La situación dio cuenta del profundo quiebre que hay al interior de las fuerzas de la multisindical, luego que en septiembre de 2016 la directiva encabezada por Bárbara Figueroa (PC) anunciara su decisión de repetir las elecciones que dieron por ganador al entonces secretario general Arturo Martínez (PS), y formara una mesa transitoria encargada de convocar a nuevos comicios, dejando fuera de la primera línea de mando al histórico dirigente.
Entre hoy y mañana la principal organización sindical del país tendrá una jornada decisiva para definir el rumbo que tomará la institución por los próximos años. Estos días realizará el Congreso Nacional Ampliado, máxima instancia de debate y resolución de la CUT, donde los delegados de las más de 120 organizaciones afiliadas definirán la fecha para repetir las elecciones y votarán la reforma a los estatutos, que busca reemplazar el sistema de votación ponderada o indirecto por uno donde cada trabajador afiliado pueda representar un voto.
La actividad viene precedida del intenso debate que se dio en el Consejo Nacional Ampliado, realizado el pasado 13 y 14 de enero, que definió los principales temas de la reforma a los estatutos. En dicha instancia se planteó que “las últimas elecciones, marcadas por serios déficit e insuficiencias, nos plantearon el desafío de mirar con alturas de miras los fenómenos que cruzan nuestra sociedad, a saber: la deslegitimación de las instituciones, la falta de credibilidad en la gente, la desconfianza y la falta de participación (...) estamos obligados a mirarnos con sentido autocrítico y ser nosotros mismos quienes corrijamos y fortalezcamos nuestros mecanismos de democracia interna y de elección de nuestra representación”.
En este proceso de “auto-reforma sindical”, la organización busca: reemplazar el voto ponderado por el voto universal; fortalecer la estructura territorial de la CUT; crear una cuota de género; e, incluso, implementar un sistema de votación electrónica similar al utilizado en las votaciones de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), entre otras medidas.
A juicio de Arturo Martínez, el congreso de este fin de semana “debe aprobar un nuevo sistema de elecciones con voto universal, es decir, una persona un voto; queremos que haya reglas claras respecto de cuánto van a pagar las organizaciones y cómo se va a controlar el pago, y queremos que el congreso resuelva el tema de las organizaciones que pagan más de lo que tienen”.
Sobre el voto universal, Martínez, no obstante, hizo un alcance. “Creo que eso no se puede hacer de un día para otro. Tendríamos que empadronar a todos los trabajadores afiliados a los sindicatos y asociaciones que están en la CUT, hay que discutir dónde se vota. Eso requiere un proceso largo. Tiene que haber el compromiso que la próxima directiva implemente el voto universal”, precisa.
Mucho más radical es el consejero nacional de la CUT y representante del sector “A recuperar la CUT”, Andrés Giordano, que está por establecer la universalidad ahora. “Se quiere realizar una nueva elección con resguardos mecánicos y económicos respecto del pago de cotizaciones, pero sin todavía democratizar la propia elección; y permitiendo que existan los mismos vicios como los acuerdos entre listas y la injerencia de los partidos políticos por sobre la lógica de las bases. Creemos que el voto universal tiene que ser a partir de esta nueva elección, no se pueden esperar cuatro u ocho años. Esperamos que esa discusión se dé con altura de miras porque esta CUT no aguanta más”, dice.
En tanto, Figueroa cree que “el debate hacia una organización más democrática no pasa exclusivamente por mecanismos de elecciones, sino que por elementos de regulación, por ejemplo que las organizaciones tengan que pagar de manera regular sus cuotas y se publiquen los padrones, que es algo que ya está ocurriendo”.
Trascendió desde la Central que el sector de Figueroa es partidario de postergar el debate sobre voto universal y en el marco de otro congreso, en el año 2020, se adopte un acuerdo de implementación de dicho mecanismo para una próxima elección.
Dirigentes de la CUT también indican que el sector de Martínez y otras fuerzas de la multisindical apoyan que las nuevas elecciones se realicen en mayo de este año, mientras el pacto PC-DC estaría porque los comicios se aplacen a octubre.
Diputados se adelantan e impulsan proyecto para elección universal
La Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados decidió reactivar el debate de un proyecto de ley que establece un sistema de elección directa en las organizaciones sindicales.
Originada en una moción de los diputados Cristián Campos; Lautaro Carmona; Marcos Espinosa; Tucapel Jiménez; Fernando Meza; José Pérez, del senador Alfonso de Urresti y de los ex diputados Enrique Accorsi y René Alinco, la iniciativa sostiene que el sistema de votación indirecta ha provocado diversos cuestionamientos, y con el tiempo muchas veces se ha desvirtuado la real representación. “La CUT, que es la Central de Trabajadores más importantes de Chile, mantiene un sistema donde no existe la elección directa de autoridades bajo la consabida fórmula una persona, un voto. En cambio, los sufragios tienen una ponderación distinta, que resulta de la división del número de asociados de una organización, por el número de dirigentes de la misma. Por ejemplo, si un sindicato tiene 450 socios y 3 dirigentes, cada sufragio equivale a 151 votos”, alega el proyecto.
Se propone que “los Estatutos de Federaciones y Confederaciones establecerán que la aprobación y reforma de los mismos, así como la elección del cuerpo directivo deberá realizarse en votación secreta, directa y universal, garantizando la adecuada participación de las minorías y de cada uno de los trabajadores afiliados”.
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