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Barómetro Unab: Economía pierde dinamismo en marzo pero se mantiene en terreno favorable

“La depreciación del tipo de cambio y el contexto internacional configuran un entorno desafiante, en el que la conducción política será clave para sortear estas dificultades con éxito”, afirmaron desde el Instituto de Políticas Públicas de la Unab.

PEDRO RODRIGUEZ

Aunque en los últimos meses la economía había mostrado constantes señales de recuperación, en marzo se observó una pérdida de dinamismo. Así lo revela el Barómetro de la Economía del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello, apuntando principalmente a los efectos de la situación geopolítica.

El subdirector del Instituto Unab de Políticas Públicas, Gonzalo Valdés, afirma que los resultados de marzo muestran que “aunque la economía chilena inició el nuevo ciclo de gobierno en terreno positivo, los riesgos externos y en particular las tensiones geopolíticas, ya generan efectos sobre los precios de la bencina y la energía, y podrían introducir nuevas presiones inflacionarias en el mediano plazo. La depreciación del tipo de cambio y el contexto internacional configuran un entorno desafiante, en el que la conducción política será clave para sortear estas dificultades con éxito”.

El Índice Económico IPP Unab pondera el desempeño de 24 variables económicas, posicionándolas en un plano dividido en cuatro cuadrantes que corresponden a distintos estados: “bien y mejorando”, “bien pero empeorando”, “mal pero mejorando”, y “mal y empeorando”. También están las categorías “bien y sin cambios” y “mal y sin cambios”.

Durante marzo, el indicador alcanzó 35 puntos, cayendo 4,2 respecto de febrero, desplazándose desde el cuadrante “bien y mejorando” hacia “bien, pero empeorando”. “El escenario de marzo refuerza la importancia de continuar observando la evolución del indicador. Si bien la economía se mantiene en terreno positivo, el cambio en la dirección de varios de sus componentes coincide con una menor continuidad del avance registrado en febrero. En este contexto, la evolución de las condiciones macroeconómicas y de los hogares será particularmente relevante en los próximos meses”, explica el informe.

A nivel de distribución, y agrupando los cuadrantes, se observa una recomposición menos favorable respecto al balance general del mes anterior. La parte positiva del plano pasó de agrupar 19 variables en febrero a 16, la zona negativa pasó de 5 a 8 en marzo.

El cuadrante “bien y mejorando” pasó de 6 a 4 variables: la incertidumbre económica, la confianza de los consumidores, las exportaciones y la tasa de ocupación. “Bien, pero empeorando” disminuye marginalmente de 4 a 3 variables: la inflación, las remuneraciones reales y el Ipsa.

“Mal y empeorando” aumentó significativamente de 1 a 7 variables, agrupando al Imacec, el dólar, la creación de empleos, la inversión extranjera directa, la tasa promedio de crédito de consumo y el Índice de Avisos Laborales Internet. “Mal, pero mejorando” retrocede de 3 a 1 variable: el saldo en cuentas corrientes y depósitos a plazo.

El cuadrante “bien y sin cambios” se mantiene estable en 9 variables: la deuda neta del gobierno, la tasa de crédito hipotecario, los deudores morosos, la confianza empresarial, el precio del cobre, la participación laboral, el riesgo país, la participación laboral femenina y la tasa de informalidad. En tanto, “mal y sin cambios” se quedó sin variables.

¿Qué empuja el retroceso de la economía?

Los subíndices de situación macroeconómica y de situación de los consumidores pasaron ambos del cuadrante “bien y mejorando” al de “bien, pero empeorando”. Mientras que el subíndice de expectativas fue el único que se mantuvo en su cuadrante, quedándose en “bien y mejorando”.

Al hacer un zoom a los subíndices, el de situación de consumidores fue el que registró el mayor número de movimientos, con 9 cambios de cuadrante. Cinco de ellos fueron negativos: la creación de empleos y la tasa de crédito de consumo que pasaron de “bien y mejorando” a “mal, pero empeorando”; los avisos laborales y el desempleo pasaron de “mal pero mejorando” a “mal y empeorando”; la inflación de “bien y mejorando” a “bien pero empeorando”; y las remuneraciones reales de “bien y sin cambios” a “bien, pero empeorando”.

Los deudores morosos y la tasa de informalidad terminaron el mes en “bien y sin cambios”, después de empezarlo en “bien pero empeorando”.

El saldo en cuenta corriente y depósitos a plazo fue el único movimiento positivo, que pasó de “mal y empeorando” a “mal pero mejorando”.

El subíndice de situación macroeconómica registró cuatro cambios de cuadrante, de los cuales tres fueron negativos: el dólar, el Imacec y la inversión extranjera finalizaron marzo en “mal y empeorando”, luego de iniciarlo en “bien y mejorando”, “mal, pero mejorando”, y “mal y sin cambios”, respectivamente.

Las exportaciones mejoraron su desempeño al pasar de “bien y pero empeorando” a “bien y mejorando”.

Finalmente, en el subíndice de expectativas sólo hubo dos cambios de cuadrante. La confianza empresaria pasó de “bien y mejorando” a “bien y sin cambios”; y la confianza de los consumidores hizo el camino inverso pasando de “bien y sin cambios” a “bien y mejorando”.

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