Silke Staab: “La pandemia ha tenido un impacto desigual en mujeres y hombres”

Portrait of Silke Staab, Research Specialist, Research and Data Section, UN Women, taken on 31 January 2018 at UN Women HQ in New York. Photo: UN Women/Ryan Brown

La investigadora de ONU Mujeres da su cruda visión sobre los efectos la crisis: “la brecha de género en la pobreza se profundizará”, dice.




Silke Staab, investigadora de género en ONU Mujeres, vivió cinco años en Chile. Hace siete se fue de aquí a Nueva York y desde entonces cree que el país ha tenido una verdadera revolución en el debate público sobre la equidad de género, el desafío, sin embargo, es traducirla en políticas públicas concretas.

En el contexto de su participación en el encuentro “Género en tiempos de pandemia” -organizado por la Mutual de Seguridad el pasado 9 de marzo-, la experta da su visión respecto de los efectos desiguales que ha tenido la pandemia sobre la mujer.

La pandemia ha puesto en el tapete las desigualdades de género, ¿cuál es su visión?

-Son las mujeres quienes han sido afectadas más gravemente por las consecuencias socioeconómicas de la crisis. Es ahí donde la pandemia ha expuesto y profundizado desigualdades de género preexistentes y en muchos casos estructurales: la violencia doméstica durante las cuarentenas, el auge dramático del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados y la segregación en el mercado laboral, que concentra a las mujeres en sectores particularmente golpeados por la contracción económica, como el retail, la hotelería y el sector informal. Esa combinación tóxica de desigualdades en el hogar y en el mercado laboral exacerba la inseguridad económica de las mujeres.

¿Han cuantificado este impacto?

-En este momento, 435 millones de mujeres y niñas están en la pobreza; 47 millones de ellas empujadas a la pobreza como resultado de la pandemia. Nuestras proyecciones también indican que la brecha de género en la pobreza se profundizará.

Estudios recientes como el de Cepal da cuenta de que hubo un retroceso de 10 años en materia de equidad de género...

-El retroceso ha sido enorme, particularmente en la región, una de las pocas en el mundo que ha visto avances importantes en participación laboral femenina a lo largo de las últimas dos décadas. Lo que vemos no es solamente un aumento en el desempleo, sino también un alto número de mujeres retirándose por completo del mercado laboral. En este momento hay dos mujeres por cada hombre fuera del mercado laboral en la región. Y son las mujeres con hijos chicos quienes han experimentado la caída más pronunciada.

¿Qué medidas en concreto pueden tomarse para revertir los efectos de la pandemia sobre la mujer?

-Los gobiernos han tomado medidas sin precedentes para reforzar sus sistemas de salud, salvar empresas y proteger los empleos y los ingresos. Pero muchas de estas medidas han sido ciegas al género. Hay medidas con perspectiva de género que ya mostraron impacto. En Brasil, por ejemplo, el Congreso promovió la introducción de una transferencia monetaria de emergencia bastante generosa que no solo dio prioridad a las mujeres como destinatarios, sino también incluía pagos adicionales para las jefas de hogar. En Argentina en este momento se discute la creación de un sistema integral de cuidado. Y Canadá ha anunciado un paquete fiscal que apunta a la creación de un sistema universal de cuidado infantil y el fortalecimiento de los servicios de cuidado para la tercera edad. Estos países reconocen que la inversión en la protección social y los servicios públicos tiene un efecto multiplicador positivo para la reactivación, al crear empleo y al facilitarles a las mujeres el regreso al mercado laboral.

Ud. vivió cinco años en Chile, ¿qué desafíos tiene pendientes el país?

La irrupción masiva del movimiento feminista y sus demandas en el espacio y en el debate público son acontecimientos que no me esperaba sucedieran ni tan pronto ni con tanta potencia. La escala global que tomó la performance ‘Un Violador en tu Camino’ del Colectivo Las Tesis para denunciar la violencia de género y la misoginia, es un ejemplo. El gran desafío para quienes toman las decisiones es traducir esta apuesta en políticas públicas concretas que garanticen el goce efectivo de los derechos de las mujeres.

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