Revista Que Pasa

La última rebelión de Lota

La semana pasada, 33 mujeres protagonizaron una huelga de hambre en El Chiflón del Diablo, en Lota. Su historia volvió a poner a la ciudad con más sindicatos y organizaciones sociales del país en la agenda nacional. A 14 años del cierre de Enacar, Lota lidera las cifras de pobreza y cesantía. ¿Qué pasó con las promesas del antaño polo económico de Chile?<br>

Apenas el ex minero Jorge Orellana supo que 33 mujeres de Lota se habían tomado El Chiflón del Diablo, en protesta por el fin de los 12 mil empleos de emergencia post terremoto en la VIII Región -de los cuales 1.000 son de Lota-, recordó sus viejos tiempos de manifestaciones. Agarró su casco, se vistió con su overol azul marino y bajó a la mina. "De esto, salen en andas o pisoteadas", les advirtió el martes 16 de noviembre 150 metros bajo tierra.

Orellana es un "experto en movilizaciones". Si alguien en Lota sabe de huelgas y protestas, es justamente él: "Soy hijo y nieto de mineros y nací en cuna comunista", dice mientras camina por el frontis del malogrado edificio del Sindicato N° 6 de mineros y donde cada dos pasos -literalmente- lo saludan lotinos de todas las edades. Está vestido con su característica boina roja, su chapita del Che Guevara y un teléfono celular con la imagen de Salvador Allende en la pantalla. En 1997, ante el cierre de la Empresa Nacional del Carbón (Enacar), no sólo fue el vocero de la huelga de hambre de sus compañeros del sindicato. También, en medio de las protestas en Santiago, se tomó los edificios de la Corfo y el Ministerio del Trabajo; le puso velas al caballo de Manuel Baquedano en Plaza Italia e, incluso, fue parte de una comitiva que apagó la Llama de la Libertad con un paño mojado. "Siempre he sido activista de masas", relata.

Hoy, a casi 14 años del cierre de la mina, Orellana tampoco deja de protestar. Si antes lo hizo por el fin de Enacar, hoy lo hace porque Lota es una de las zonas con mayor pobreza y cesantía en Chile. Este complejo escenario se generó a partir del cierre de la mina, donde trabajó por 16 años, y es, para muchos, la razón de por qué la ciudad no ha despegado, pese a su alto potencial turístico. Así, la huelga que protagonizaron las 33 mujeres, respaldadas por Orellana -quien les aconsejó cómo sobrevivir en una mina durante toda la semana-, fue reflejo de esta precariedad. La acción puso a esta zona en la mira nacional, tal como ocurrió en 2007 con la toma del "Liceo Acuático", bautizado así por las inundaciones de sus salas y pasillos todos los inviernos. Lota tiene un 28,2% de pobreza y un 11% de desempleo, que las autoridades locales consideran "disfrazado". El argumento: la ciudad también encabeza el ranking de ser la zona con más empleos de emergencia. Entre ellos el Programa de Mejoramiento Urbano (PMU), que funciona aquí desde el cierre de la mina y que, en el mejor de los casos, entrega $ 150 mil al mes.

Lota tiene un 28,2% de pobreza y un 11% de desempleo, que las autoridades locales consideran "disfrazado". El argumento: la ciudad también encabeza el ranking de ser la zona con más empleos de emergencia.

Luis Zambrano, presidente de la Cámara de Comercio, está seguro que la cesantía es mucho más alta que la cifra oficial. De hecho, índices históricos hablan que en la ciudad el desempleo siempre ha bordeado el 17%. Las tiendas de la ciudad a las que representa Zambrano resienten las cifras rojas. "Me gustaría que Lota hiciera noticia por otras cosas, pero lamentablemente la realidad es otra", afirma.

Pero donde más afecta la pobreza y la falta de empleo es en el corazón de la economía de la ciudad: la enorme feria que ocupa más de once calles en pleno centro y la única en Chile -el orgullo local- que está abierta los 365 días del año. "Nuestros clientes son personas que trabajan en empleos de emergencia. Nosotros vivimos gracias a ellos", dice María Pedreros, presidenta de la feria, que agrupa a 600 locatarios y aporta unos 2.400 puestos de trabajo, sin contar los vendedores ambulantes que viven en torno a ese mercado.

El diagnóstico de María sobre la ciudad donde nació es el de una especialista: "Lota ya no es la que era cuando trabajaban los mineros. Esta feria era el gentío más grande, porque tenían plata dos veces a la semana. Pero todo eso se perdió y ahora lo que levanta Lota son los empleos de emergencia".

Lota en huelga

La frase del cartel que recibe a los turistas en El Chiflón del Diablo parece una ironía dada la huelga de hambre que duró hasta el pasado lunes: Lota Sorprendente, el proyecto de rescate patrimonial que financia desde 1998 la Fundación Chile, uno de los primeros planes para levantar la ciudad tras el cierre de la mina de carbón.

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