El dormitorio de Kast

SEÑOR DIRECTOR:
El martes 11 de marzo vivimos el cambio de mando y la asunción del Presidente José Antonio Kast, quien pasó su primera noche viviendo en La Moneda. Ese mismo día, mientras se desarrollaban los ritos y ceremonias tradicionales de esta fecha, llegaban al palacio los muebles de dormitorio del nuevo mandatario. Durante la mañana, ya en las tribunas del Salón de Honor del Congreso Nacional, los hijos e hijas del matrimonio Kast-Adriasola conversaban con la prensa y compartían sus impresiones sobre un día tan importante para el país y para su padre. Y al día siguiente y luego de participar en el Te Deum ecuménico, el Presidente almorzó en el casino del palacio de gobierno, mientras su esposa, Pía Adriasola, ayudaba a servir el menú del día: pollo con arroz.
Hasta ahora, Kast se había caracterizado por ser un hombre más bien reservado. Aunque cercanos lo describen como empático y afable, era reacio a las entrevistas, en particular las académicas. Con su investidura presidencial, sin embargo, esta situación necesariamente cambia, entendiendo que un “gobierno de emergencia” requiere un liderazgo visible, activo y accesible.
Pero estas primeras escenas también traen a la memoria una conocida máxima del feminismo de los años sesenta: que lo personal es político. Más allá de su origen, la frase ilustra bien cómo, en el ejercicio de la función pública, la frontera entre lo personal y lo político tiende a desaparecer.
La decisión de habitar La Moneda, de mostrar aspectos de la vida cotidiana o de proyectar una imagen familiar no es neutral. Son gestos que comunican una determinada forma de entender el poder, la autoridad y la cercanía con la ciudadanía. Y es precisamente en esos gestos -aparentemente menores- donde comienzan a delinearse las narrativas que acompañarán a un gobierno durante todo su mandato.
En política, los símbolos importan. Y cuando un presidente decide hacer visible su vida cotidiana como parte de su investidura, también está definiendo la forma en que entiende el poder y su relación con la ciudadanía.
Michelle Hafemann Berbelagua
Académica del Instituto de Ciencia Política UC
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