Inversión en conocimiento

SEÑOR DIRECTOR:
En Chile llevamos décadas moviéndonos entre el 0,3% y el 0,4% del PIB en inversión en I+D. Esa cifra, que parece técnica, en realidad dice algo muy simple: como país todavía no hemos entendido que la investigación y el desarrollo son herramientas concretas para impulsar productividad, resolver problemas sociales y proyectarnos hacia el futuro. Si bien no sólo basta con aumentar el monto; necesitamos además estabilidad y una estrategia coherente, incrementar de forma significativa la inversión en I+D es prioritaria.
A diferencia de la mayoría de los países de la OCDE, en Chile el peso de la inversión recae casi exclusivamente en el sector público y en las universidades. Las empresas participan poco, y eso limita la capacidad de innovar. A ello se suma un sistema desarticulado, donde los instrumentos todavía no maduran y las regiones quedan rezagadas por falta de capacidades, infraestructura y oportunidades.
Si aspiramos a un desarrollo sostenido, debemos tomarnos en serio la economía del conocimiento. No es un lujo ni una promesa lejana: es una condición para resolver desafíos como el agua, la salud, la energía o la productividad. Independiente de quien llegue a La Moneda, requerimos políticas estables, inversión creciente y un compromiso país que trascienda los ciclos de gobierno. Solo así podremos construir un ecosistema científico-tecnológico robusto y verdaderamente transformador.
Nicole Trefault
Directora general del Consorcio Ciencia e Innovación para el Futuro
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