Jiles, la antítesis de la virtud democrática

SEÑOR DIRECTOR:
La actuación reciente de la parlamentaria Pamela Jiles se divorcia del sentir mayoritario de los electores, erigiéndose como un antónimo de las virtudes democráticas.
Si son ciertas sus recientes declaraciones —que el futuro gobierno de Kast será desastroso y enfrentará un Congreso complicado donde ella estará para “hacerle la vida imposible”—, la parlamentaria anticipa su accionar de manera lapidaria. Esta postura arrogante prioriza una victoria personal y la confrontación por encima del equilibrio democrático.
Es fundamental recordar que cerca de 12 millones de ciudadanos votaron con la aspiración urgente de obtener, como mínimo, mayor seguridad y expansión económica proempleo.
El mensaje que se envía a los 13 nuevos parlamentarios del PDG es decepcionante. En lugar de inspirarlos a cumplir un mandato país, les sugiere una trinchera obcecada, que solo debilita la confianza en la política y conduce a la inmovilización. La desgastadora e infértil polarización, no es lo que se debe plantear, sino que es necesario converger en acuerdos propositivos.
La parlamentaria Jiles ha sido una figura protagónica y permanente en la promoción de esta conducta divisoria, permitiendo que el sentido del poder se imponga, ajeno y divorciado del sentir soberano de los votantes en los procesos eleccionarios.
Rafael Aldunate
Presidente Instituto Libertad
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
2.
3.
4.


















