Historiadores desacreditan teoría en torno a la persona que delató a Ana Frank

Durante la semana pasada se revelaron las investigaciones contenidas en una larga investigación, donde se apuntaba a un notario judío como el responsable de revelar la ubicación de la familia Frank a cambio de escapar de la persecución nazi.



Si bien ya han pasado casi 78 años desde que el ejército nazi descubriera en 1944 el refugio en el que se escondían Ana Frank junto a su familia y sus cercanos, la incógnita sobre cómo fue que se llegó a su ubicación en un anexo de una casa situada en los canales de Ámsterdam, continúa siendo una gran interrogante hasta nuestros días.

Sobre todo desde que la semana pasada se publicara una investigación llevada a cabo durante seis años, dirigida por el holandés Pieter Van Twisk, en la que se apuntó a un reconocido notario judío como principal responsable de delatar a la familia Frank, cuyo nombre era Arnold van den Bergh. El aludido lo habría hecho a cambio de salvar a su propia familia de la persecución, lo que derivó en el arresto y deportación a campos de concentración de todas las personas que se encontraban en el lugar, incluida la joven autora, cuyos diarios fueron publicados de forma póstuma.

La conclusión, que ha suscitado bastante polémica, fue determinada por el equipo investigador, luego de rastrear archivos familiares y de testigos de la época. Además, se sostiene que, para llegar al nombre del presunto delator, los investigadores se basaron en una nota anónima enviada poco después de la Segunda Guerra Mundial al padre de Ana Frank, único sobreviviente tras la captura.

Sin embargo, el archivo original no ha podido ser encontrado, y los investigadores revelaron que la información provenía de un archivo que mantenía el hijo del policía que siguió el rastro de todo lo sucedido por medio de una copia a máquina realizada por el padre de Ana, Otto Frank. Este último reveló la existencia de la nota en 1964, luego de que se reabriera el caso sobre la traición a su familia.

“Estamos seguros al 85 – 90% de que fue él, es la teoría más plausible y tenemos evidencias de que fue él”, explicó el martes el exagente del FBI Vince Pankoke, quien participó en el proceso, en una entrevista al medio español ABC.

Hipótesis en duda

No obstante, diferentes expertos, tales como historiadores holandeses especializados en el periodo, han sido críticos con las conclusiones expuestas por la publicación.

Así, según Johannes Houwink ten Cate, especialista en el periodo del Holocausto, es muy poco probable que el notario haya delatado a la familia.

“Es ingenuo pensar que el invasor respetaría a un judío por pasar información, mientras los nazis ejecutaban el mayor genocidio de la historia. Si bien Van den Bergh falsificó papeles para hacerse pasar por medio judío y evitar la deportación, cuando se supo tuvo que ocultarse con su familia. Era febrero de 1944 y Ana Frank fue descubierta en agosto de ese año. No creo que fuese el notario, fallecido en 1950, pero su reputación ya está dañada para siempre. El Consejo Judío fue muy criticado después de la guerra por su papel como instrumento en manos del ocupante, pero no he oído nunca que tuviesen listas de judíos escondidos”, señaló Johannes Houwink al medio El País.

A su vez, Houwink apunta que todo esto se debe a una mediatización en torno al tema: “Porque también Netflix va detrás de esto; cuando en realidad la vida durante la ocupación nazi de Países Bajos fue tan compleja que sobrepasa cualquier fantasía”, indica.

De la misma forma, para el historiador Bart ven der Boom, el problema apunta también a la imagen que se ha creado en torno al diario y a la figura de Ana Frank, y una suerte de “ansiedad mediática” por resolver el enigma.

“Para un estadounidense, la historia del Holocausto es la de esta niña, pero no es más valiosa que otros judíos en su misma situación. Hoy es casi una marca, y es tentador presentar una conclusión espectacular tras una nueva búsqueda de posibles delatores. Después de la guerra, el Consejo Judío tenía mala fama, y los criminales de guerra alemanes dijeron que sus miembros habían sido unos traidores para defenderse. Por eso, la acusación contra el notario y el propio Consejo es irresponsable sin pruebas firmes. Es posible que ni siquiera fuese una traición, pero ahora nos dicen que un judío delató a otro y eso puede aprovecharse como un estereotipo antisemita”, señala ven der Boom al medio El País.

Por su parte, el historiador David Barnouw, en conversación con el mismo medio, indica que las pruebas tal y como son presentadas no pueden ser concluyentes, dejando más vacíos que aciertos.

“En las últimas décadas, más de 20 sujetos han sido señalados como el posible traidor. Porque necesitamos un traidor. La nueva investigación cifra en un 85% su seguridad sobre la autoría del notario. Para un historiador eso es ridículo. (…) Hay muchas cosas que posiblemente no sepamos nunca en este caso”, afirmó.

Páginas manuscritas del Diario de Ana Frank, expuestas en la iglesia de San Nicolás, Kiel, Alemania. Créditos: Diego Delso

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