Por Gonzalo ValdiviaAlison Mandel y “Chiqui” Aguayo: “Si hubiéramos hecho Primerizas para la TV, nos habrían censurado todos los temas”
Este lunes 2 las comediantes lanzan la nueva temporada de Primerizas Vodcast, uno de los podcasts chilenos más exitosos de los últimos años, que ahora desembarca en Estudios Neverland. Aquí, en entrevista con Culto, hablan sobre los límites que trazan con su vida privada, sobre el auge de los programas de humor en TV abierta y sobre su potencial llegada como dupla al Festival de Viña. “Sería más tranquilo que ir solas”, afirman.

Muchas de las mejores sociedades creativas se nutren de las diferencias y el complemento que surge entre dos personas con cualidades diferentes. Las comediantes Alison Mandel y Daniela “Chiqui” Aguayo, quienes se conocieron hace cerca de 15 años mientras hacían clases en una escuela de Teatro, están de acuerdo en ese punto.
“Yo soy más impulsiva y la Alison analiza más todo; sin embargo, la Alison es mucho más resolutiva en momentos cruciales en que hemos tenido que tomar decisiones”, explica Aguayo. “Por eso funcionamos hace tantos años”, asegura su compañera, quien en su momento, al inicio de sus carreras, le recomendó que postulara y se uniera al elenco de El club de la comedia, donde alcanzaron a coincidir un año.

La última de esas decisiones consistió en mudar su podcast Primerizas a Estudios Neverland, la productora de streaming y espectáculos que suma éxitos rotundos en ese mismo formato (Tomás Va a Morir, Free Solo). El proyecto en el que conversan sobre maternidad y temas afines estrenará el primer capítulo de su nueva temporada este lunes 2 de marzo (para los suscriptores y el jueves 5 para público general), y el cambio de casa va de la mano con una remozada puesta en escena y la potencial expansión del concepto hacia otros espacios.
La posibilidad de un cambio de casa la propuso Mandel, amiga cercana de Edo Caroe, fundador de Estudios Neverland. Luego, cuando la idea convenció a su dupla, fue ella la que entró en pánico.
El origen de Primerizas se remonta al año 2020. En plena pandemia, cuando el hijo de Mandel tenía un mes y la hija de Aguayo tenía siete meses, decidieron hacer un live en Instagram. Jamás imaginaron, ni siquiera en sus cálculos más optimistas, que se unirían cerca de 80 mil personas. Tras repetir semanalmente esa misma dinámica en esa red social durante un tiempo, llegaron a una conclusión clara: “Quizá nadie está hablando de la parte más cruda de la maternidad y, como estamos en pandemia, nadie se está acompañando”.

Aguayo reflexiona: “Nuestra maternidad fue muy buscada y difícil. Alison y yo habíamos tenido pérdidas, que era algo un poco tabú. Es algo tan triste que es difícil poder hacer humor con algo así. Nunca nos hemos reído de esa situación, pero sí supimos darle una vuelta que nos permitió compartirla. A mí particularmente la maternidad me cambió mi perspectiva de ver la vida. Por lo tanto, también cambió mi manera de hacer comedia. Para mí fue un giro de 180°, absolutamente”.
Luego de crear un show en vivo y online, un espectáculo con público y un libro (Manual de primerizas), aterrizaron en el formato podcast. Partieron grabando en la casa de Mandel y posteriormente se trasladaron a los estudios de Emisor Podcasting, la división digital de las radios de Canal 13, donde permanecieron durante dos años. Su poder de convocatoria en ese ámbito ha sido incontestable: según el reporte de 2025 de Spotify, Primerizas Vodcast fue el tercer título de ese tipo más escuchado en Chile durante los últimos 12 meses.
Ahora, con un equipo más grande y un set que describen como “hermoso”, el podcast tiene una nueva encarnación en Estudios Neverland. Pese a las interrogantes que les han manifestado algunos de propios cercanos, enfatizan que el foco de la iniciativa se conserva intacto.
“Somos dos personas muy dispersas, y hemos estado mucho más ordenadas con la pauta”, señala Mandel. Aguayo apunta: “Primerizas mantiene su esencia: somos dos amigas hablando de la maternidad y de las cosas que nos han ido sucediendo. A veces vamos a tener invitados, eso se va a mantener. Pero no es muy pretencioso. Es solamente seguir acompañándonos”.

-A modo de balance, ¿qué les otorga Primerizas que no encuentran en otras dimensiones de sus respectivas carreras?
A. Mandel: Es que este es nuestro proyecto de acompañamiento.
C. Aguayo: Es como nuestro hijo.
A. Mandel: Es como nuestro hijo. De verdad sentimos que tenemos una comunidad. Nos escriben y nos piden muchos consejos. Eso es algo que nos ha acercado a un tipo de público que otras cosas no lo habían dado. Uno nunca tiene tanta cercanía al hacer de repente una obra de teatro. O si grabaste una película, es muy tardía la reacción del público. No es algo tan fraternal. Y sentimos que Primerizas sí ha sido un acompañamiento y hemos crecido juntas. De verdad nos mandan fotos de los hijos y nos dicen: mira, así estaba el día uno y ahora está entrando al colegio. Eso ha sido muy bonito.
-Chiqui, en el primer capítulo que está disponible en Spotify, dices que quienes escuchen no van aprender nada sobre maternidad. ¿Eso se mantiene hoy o tiene algunos matices?
C. Aguayo: En realidad con eso estábamos advirtiendo que no nos hicieran caso ante cualquier estupidez que nosotros fuéramos a decir. Lo repetíamos harto en los primeros capítulos, para que todos nuestros consejos fueran corroborados por un pediatra o alguien que realmente supiera. Pero yo creo que ha ido cambiando un poco esa percepción que yo tenía, respecto a que nosotros íbamos sólo a mostrar nuestros fracasos y que no iban a aprender nada. Justamente en este camino de normalizar el fracaso en la maternidad es donde todas hemos ido aprendiendo, incluso nosotras mismas, a sacarle el peso a que teníamos que hacer todo bien. Eso ha sido un aprendizaje bonito.

A. Mandel: Más allá de enseñar algo, sí estamos muy conscientes de que hemos acompañado maternidades. De hecho, hemos acompañado a mujeres que en el primer capítulo estaban embarazadas y ya tienen tres hijos.
C. Aguayo: También hay un montón de gente que nos escribe que no tiene hijos y que nos escucha. Eso me parece muy interesante. Yo les pregunto y me dicen: bueno, pero tengo sobrinos, tengo perros, tengo gatos. Cada uno lo asocia a su cotidianeidad.
-¿Establecen ciertos límites al hablar de su vida personal? ¿O lo entienden como parte de la fórmula que idearon?
A. Mandel: Sí, sí existe. Tenemos una privacidad enorme y lo que la gente se entera de uno no es ni el 20% de la vida. A veces decimos: mira, me pasó esto, pero no lo puedo contar como tal, ¿qué te parece si le damos una vuelta y hacemos que el protagonista sea otro?
C. Aguayo: Claro, quizás el límite tiene que ver con lo que involucra a otras personas. Cuando la historia no es tan nuestra e involucra a otros, tenemos más cuidado. Pero más que el límite, una de nuestras reglas tiene que ver con que somos bien honestas con lo que nos está pasando. Esa es una regla primordial. Nunca inventamos nada.
A. Mandel: Pero sí cuidamos cuando hay otros involucrados y las privacidades tipo nombres de colegios o amistades.
C. Aguayo: Yo encuentro que esa línea igual es bien delgada porque, como nosotras somos tan amigas, a veces se nos olvida que hay más gente escuchando. Siento que esa es la complicidad que tenemos con la gente. Tampoco tenemos tanto filtro y por eso, cuando no involucra a otras personas, creo que pasamos incluso nuestros propios límites.

-¿Visualizan otros posibles hitos con Primerizas en el corto y mediano plazo?
A. Mandel: Siempre hemos hecho un par de shows al año, pero queremos llevarlo más allá.
C. Aguayo: Queremos que este año sea como el año Primerizas y darle prioridad a que salga del espacio del podcast, a que sea un show con el que podamos recorrer Chile. También queremos hacer un par de visitas al extranjero.
-Cuando costaba imaginar que los programas de comedia regresarían a la televisión abierta, de pronto vuelven Detrás del Muro, El club de la comedia y Teatro en Chilevisión, y surge el Festival de Comedia, que compitió con Viña. ¿Cómo analizan esta especie de renacer de la comedia en TV?
A. Mandel: No siempre, pero a veces la tele lee lo que está pasando en la escena nacional… Igual se tomaron su tiempo.
C. Aguayo: Hicieron como tres años de programas de cocina.
A. Mandel: Dijeron: ah, parece que de verdad les va bien a los comediantes.
C. Aguayo: Yo creo que también responde a una necesidad de la gente. Nosotros también lo vemos: estamos full todo el año, los shows de stand up siempre están llenos.
A. Mandel: Se agotan las entradas. Antes de la pandemia no existía ese comportamiento con el furor que existe ahora. Se agotaban los shows, pero mucho más paulatinamente. Ahora subes un show, la gente te dice que no alcanzó (a comprar entradas) y alega. Hay un consumidor que está más activo con reírse.
C. Aguayo: Ojalá que a los proyectos les vaya bien y que la tele sepa adaptarse.
A. Mandel: Sí, porque la tele es más rígida.
C. Aguayo: Si nosotros hubiéramos hecho Primerizas en la tele, nos hubieran censurado todos los temas.

-¿Eso creen?
A. Mandel: Sí.
C. Aguayo: Nosotros pensamos que sí.
A. Mandel: En algún minuto nos llamaron, de hecho.
-¿Cuándo fue eso?
A. Mandel: Cuando empezamos. ¿Te acuerdas que tuvimos una reunión?
C. Aguayo: Sí, en el 13.
A. Mandel: Nosotros pensamos: ¿podríamos hablar del duelo perinatal acá? No creo.
C. Aguayo: Hablábamos del aborto muchas veces. Hablábamos de las maternidades deseadas. Yo creo que lo interesante de poder hablar sin ningún tipo de censura es que no hay una moralidad que atraviese nada. En el fondo son nuestros sentimientos –sin pasar por el filtro moral– los que quizás hacen que alguna gente conecte y otra gente por supuesto que no. Chile es súper conservador en ciertas cosas y hay ciertos temas, como la maternidad, que están como en un altar y todo es espectacular. La maternidad no deseada –y nosotros lo hemos hablado harto– es una cosa bien terrible.
A. Mandel: Se sigue juzgando mucho las maternidades. Y se sigue hablando mucho siempre desde el tabú. “Ay, ¿cómo desfiló en la gala si es mamá?”.
C. Aguayo: Lo vimos ahora (en el Festival de Viña). Lo único que podríamos comentar respecto a eso es que dejen de meterse en las maternidades de cada persona. Si alguien se siente bien para ir a desfilar a una gala o quiere salir de su casa a tomar aire después de tres días, es cosa de esa persona.
A. Mandel: Al final esa es la versatilidad que da el streaming o los podcasts. Está libre de línea editorial, no hay una censura tan grande. Respecto a estos nuevos proyectos, ojalá que la tele logre flexibilizar las líneas editoriales.
-Ahora también está ocurriendo el movimiento inverso, con podcasts llegando a la televisión abierta. Si se presenta una oportunidad de ese tipo, ¿estarían dispuestas a dar ese paso?
A. Mandel: No. Estamos felices.
C. Aguayo: A nosotros nos acomoda mucho tener nuestra propia línea editorial en nuestro show, en nuestro podcast. El club de la comedia era bien estricto.
A. Mandel: Uno tenía que ir a la oficina y defender tu chiste (y decir): por favor, no me lo cortes, por favor, te juro que funciona. Y te lo cortaban igual. Eso pasaba mucho. Pero también fue una gran escuela. O sea, tampoco podríamos estar en el lugar en el que estamos ahora si no hubiésemos pasado por la experiencia de querer defender nuestras líneas editoriales. Lo que podíamos decir, lo que no; las veces que nos equivocábamos.
C. Aguayo: Distinto es que lleguemos con el show de Primerizas a Viña, por ejemplo. En ese formato de televisión, sí, podría ser.
A. Mandel: Claro, porque compran tu show.
-¿Y tienen el anhelo de ir juntas al Festival de Viña?
A. Mandel: Eeh.
C. Aguayo: Así somos nosotras. Yo soy “sí” y la Alison es “lo voy a pensar”. A mí me encantaría que fuéramos juntas con Primerizas.
A. Mandel: Sí, sería más tranquilo que ir solas.
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