10 años o más en el mismo trabajo ¿y por qué no?
Aunque son una especie que parece en vía de extinción (los estarían superando los que cambian seguido de trabajo), quienes se quedan al menos una década en un lugar tienen mayor bienestar subjetivo, más estabilidad emocional y mejores índices de salud mental... No es poco ¿ah?
Rene es operador naviero. Llegó en 2001 a la empresa donde trabaja a hacer una pasantía. Y se quedó. Después de los dos años de práctica fue contratado para trabajar en Antofagasta otro par de años y finalmente fue enviado a Santiago en su puesto actual. Hoy tiene seis buques petroleros a su cargo. René, con sus 30 años a cuestas, ya lleva una década en la empresa y solo ha trabajado ahí, a pesar de tres ofrecimientos para cambiar de aires. "Mis amigos me molestan, me dicen que me voy a jubilar acá o que mis hijos van a tener el logo de la empresa como sello de agua", dice a modo de anécdota. Porque no se queja: ve lo bueno. Mejores redes, más credibilidad y beneficios, cuenta.
Su carrera ha sido rara. Muy rara.
Porque, no nos hagamos los tontos, encontrar hoy a alguien que practique la vieja costumbre de pasar más de una década en el mismo escritorio no es tan fácil. Sobre todo, en tiempos en que la movilidad laboral está de moda y el club de los chilenos fieles a su oficina es cada vez más exclusivo. Eso, a pesar de que, de acuerdo a los especialistas, mantenerse por años en un trabajo es la mejor estrategia: se logra mayor estabilidad emocional, mejores vínculos sociales y mayor influencia en la toma de decisiones. Y todo eso, de paso, un factor protector contra enfermedades mentales.
Por esa razón, David K. Williams, líder de negocios estadounidense y columnista de Harvard Business Review y Forbes, publicó en este último medio una defensa de la fidelidad laboral con un decálogo de razones -como credibilidad, flexibilidad y solvencia financiera- para traspasar la barrera de los 10 años. Y otro estudio de investigadores de la U. de Stanford, hecho sobre 50 mil empleados de Silicon Valley, reveló que contrario a la reciente creencia popular, cambiarse de empleo seguido en busca de un mejor sueldo no es tan buen negocio: quienes van saltando de empleo en empleo aumentan su renta solo 5%, mientras que los que se mantienen en una misma compañía por más de cinco años lo hacen 8%. El valor del tiempo.
El problema es que la movilidad laboral ha sido impuesta por los llamados a tomar la posta de las empresas: la generación millenium (nacidos entre 1977 y 1997). "Hay una distancia generacional muy importante. A diferencia de los mayores, los millenium no buscan un sentido de pertenencia en el trabajo, sino funcional. No quieren llenar necesidades de arraigo ahí, sino que establecen una relación transaccional con el empleo: van donde están mejor, donde tengan mayores desafíos o más tiempo libre", dice Jorge Sanhueza, decano de la escuela de Psicología de la U. Adolfo Ibáñez.
Estudios en Estados Unidos revelan que 91% de los millenium espera estar en su trabajo menos de tres años. Es decir, tendrá entre 15 y 20 lugares de trabajo a lo largo de su vida laboral. Y en Chile la cosa no es muy distinta. Según Laborum, 46% de los chilenos entre 18 y 25 años no dura más de dos años por empleo. Muchos más que en el segmento 26 a 35 años (29%), el de 36 a 45 años (28%) y que los mayores de 46 años (38%).
Es que en materia de cambios de empleo los chilenos estamos en el top 10 mundial. Así mostró el informe Workmonitor de Randstad, realizado en 32 países. Chile se ubica en el séptimo lugar en movilidad laboral. Detrás de China, Hong Kong, India, Malasia, México y Singapur. Y arriba de Estados Unidos, Brasil, Argentina y toda Europa.
10 AÑOS= BIENESTAR
Elisa Ansoleaga, académica de sicología en la U. Diego Portales, dice que "culturalmente vemos que lo deseable hoy es moverse. Antes se creía que alguien que se mantenía en una empresa era bueno, confiable. Hoy dicen: 'qué mal, nadie se lo ha querido llevar'".
A la hora de hablar de beneficios Ansoleaga es rotunda. "La antigüedad en el trabajo es buena. Ahí se desarrollan vínculos sociales positivos para el bienestar subjetivo y la salud mental. Estudios muestran que es factor protector de síntomas depresivos y consumo de alcohol. También permite generar relaciones, tener estatus y ocupar una posición en la sociedad", dice la académica.
Para Sanhueza estos beneficios van de la mano con un aspecto práctico: en el tercer país del Ocde donde se trabaja más (2.047 horas promedio al año versus 1.776 de los países desarrollados), el conocer el lugar donde se está parado es una gran ventaja. "Pasamos tanto tiempo en el trabajo que se transforma en un segundo hogar. Por eso el beneficio más concreto (de las estancias prolongadas en los empleos) es que el mundo se vuelve predecible: sabes qué esperar de tu entorno, qué hacer. Conoces las dinámicas más implícitas y sabes moverte. Y no tienes la angustia de no saber cómo son las cosas es un lugar tan importante", dice el especialista.
El sociólogo canadiense Malcom Gladwell agrega otro punto a favor: la teoría de las 10 mil horas desarrollada en su libro Outiliers. Ahí dice que los grandes casos de éxito no tienen que ver tanto con inteligencia o ambición, sino que con la práctica. ¿Cuánto tiempo? 10 mil horas. Nada más y nada menos. O sea, aproximadamente tres horas por… 10 años. Un par de ejemplos son Mozart quien compuso su primera obra maestra tras 10 años de ensayo, o Los Beatles, que tardaron 10 años en publicar el Album Blanco, para muchos su mejor disco. "La importancia de la ley de las 10 mil horas es que el talento no es suficiente, solo te deja en la puerta del éxito. Después de eso hay que sumar otras cosas, como trabajo duro, dedicación, persistencia", dijo Gladwell en conversaciones anteriores con La Tercera.
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