El destierro del Conquistador
<P>El cierre del libro de pases en Chile le dejó sin club, pero Francisco Pizarro no está dispuesto a claudicar tan fácilmente. Al ex cruzado no le asusta el exilio y afina los últimos detalles para su desembarco en el extranjero. En el horizonte asoma ya el exótico fútbol omaní como su nuevo reino. </P>
Antes de convertirse en Conquistador, Francisco Pizarro fue caballero. Caballero cruzado. Por eso, tal vez, le cuesta tanto imaginar ahora su vida lejos del fragor de la batalla. Porque ya sin posibilidad de ser inscrito por ningún equipo profesional en Chile, el ex delantero de la UC, protagonista en el torneo nacional de alguna que otra página dorada de la literatura futbolística reciente, no esconde su bronca. "Hay clubes que no tienen memoria", reflexiona en voz alta el futbolista, de 27 años, tras abrir a La Tercera las puertas de su casa en la comuna de Las Condes.
"No me esperaba la cesantía, pero se veía venir, porque descendimos con La Calera, no pude jugar mucho y cuando uno hace las cosas mal o le va mal un año, el fútbol no perdona. Me sorprendió cómo se dio todo, pero supongo que es parte del juego", reconoce el jugador, quien mantiene al hablar su mirada fija en algún punto de la Precordillera, tratando de disimular la nostalgia. Y es que muy cerca de allí, del jardín de su propia casa, se encuentra San Carlos de Apoquindo, su primera trinchera en el fútbol, el escenario de sus primeras armas. "Llegué a los doce años a Católica y fue allí donde me formaron como jugador y como persona. Me siento cruzado, me siento parte de lo que significa la UC", proclama, con convicción.
Tras un breve paso por las filas del Real Madrid Castilla, club en el que se ejercitó durante un mes a las órdenes de Míchel, Francisco Javier Pizarro Cartes realizó su debut profesional con Universidad Católica el 28 de junio de 2008, precisamente en un duelo ante Everton, rival el pasado viernes de la escuadra de la franja.
Pero después de proclamarse campeón con el conjunto cruzado del Torneo Nacional, en 2010, y de la Copa Chile, en 2011; y partir a préstamo a Cobreloa, primero, y a O'Higgins, más tarde (conquistando con éste último un nuevo título nacional, el Apertura 2013), su vínculo con la UC expiró definitivamente el 3 de julio de 2014, cuando la entidad precordillerana le comunicó su despido. Los tribunales, sin embargo, fallaron a su favor. "Yo no guardo rencor a Católica, pero es una lástima que jugadores que han conseguido títulos o que han sido formados en casa, se vayan como me marché yo", dispara el delantero, quien en su larga etapa como futbolista de la UC vivió prácticamente de todo.
Apenas tres meses después de convertirse, en marzo de 2011, en el artífice del primer triunfo de Católica en tierras argentinas en toda la historia del club, con un agónico gol ante Vélez, en el minuto 91, en el Estadio José Amalfitani; protagonizó otro histórico registro al ser condenado a 12 partidos de suspensión por agredir al juez Enrique Osses al término de la final del Torneo de Apertura ante Universidad de Chile. "Tengo muchos goles importantes en mi carrera, pero creo que ese fue el primero realmente trascendente, porque la gente todavía lo recuerda", confiesa Pizarro, antes de defenderse de quienes relacionan su actual cesantía con su temperamental carácter o con la reciente desvinculación de Unión La Calera, su último club, del que fue apartado por su entrenador el pasado 12 de abril: "No creo que me haya perjudicado la desvinculación a la hora de buscar equipo, porque la gente y los clubes acá en Chile me conocen, saben cómo juego y saben quién soy", sostiene. "Un día lunes, el técnico de La Calera (Leonardo Ramos) llega y nos dice a mí, a Jason (Silva), a Gonzalo (Sepúlveda) y a Eduardo (Farías) que no seguimos en el plantel, sin dar explicaciones. Y nunca supimos el porqué, porque no fue por una cuestión de rendimiento ni de disciplina", manifiesta.
Pizarro, que coincidió en la UC con el seleccionador nacional Juan Antonio Pizzi, a quien define como "uno de los mejores técnicos" que ha tenido a lo largo de toda su carrera, llegó también a ser seleccionado. Bielsa, primero, y después Borghi, nominaron al Conquistador, que no volvió, sin embargo, a ser el mismo que había hecho ondear la bandera cruzada en Liniers, en aquella recordada noche bonaerense. "A veces pienso que la toma de decisiones en algunos momentos no fue la acertada. A qué equipo partí, a cuál no. Ese tipo de cosas siempre influyen", lamenta.
Hoy, tras casi cinco meses de inactividad, Francisco Pizarro sondea nuevos horizontes. "Hay una oferta concreta del Golfo, de la Liga de Omán. Me llama la atención en lo económico, pero no sé si me seduzca tanto en lo futbolístico. Si tomo la oferta será para empezar una nueva aventura", confiesa. No en vano, de partir a la península arábiga, el ariete se convertiría en el primer chileno en participar en el desconocido campeonato omaní, un torneo profesional desde el año 2013.
El ex cruzado, que asegura que el cierre del último mercado de pases puso de manifiesto "la crisis generalizada del fútbol chileno", no se arrepiente "de nada de lo hecho hasta ahora" y garantiza que la opción del retiro jamás ha rondado su cabeza: "Mi mejor versión aún está por llegar. Todavía es muy pronto para pensar en el retiro. Me quedan ocho años más de carrera y voy a aprovecharlos", sentencia. Y si ha de ser en el destierro del golfo pérsico, así será, pues la única patria que el Conquistador Pizarro conoce es la del fútbol.
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