El Deportivo

Euforia en plena concentración: la locura de la selección de Estados Unidos por las Finales de la NBA

El plantel norteaméricano se reunió para ver el cuarto juego de una definición que tuvo una histórica remontada de 29 puntos por parte de New York Knicks sobre San Antonio Spurs. Los neoyorkinos quedaron a un solo triunfo de obtener el anillo tras 53 años.

El plantel de Estados Unidos celebró la victoria de New York Knicks sobre San Antonio Spurs en el cuarto juego de las Finales de la NBA.

En medio de su preparación para el debut ante Paraguay en el Mundial, este viernes 12 de junio, la selección de Estados Unidos tuvo espacio para despejarse del fútbol. El plantel norteamericano vivió una noche de euforia tras ver la épica e histórica remontada de New York Knicks ante San Antonio Spurs, en el juego 4 de las Finales de la NBA.

Se desató la locura luego de que los Knicks lograran dar vuelta un encuentro que llegaron estar abajo por 29 puntos. Pusieron el 3-1 en el marcador y están a solo un triunfo de obtener el anillo tras 53 años.

En ese sentido, un registro publicado por la cuenta oficial de la selección evidenció la atención del plantel estadounidense a las Finales de la NBA y la posterior algarabía por el épico resultado. Captó el impacto de los futbolistas por la remontada de los neoyorkinos.

Todo ocurrió en el hotel de concentración, donde el plantel se reunió frente a un televisor para seguir el partido. Todos estallaron cuando OG Anunoby palmeó un rebote, a 1,2 segundos del final, y selló un histórico 107-106.

Una remontada inédita

Karl-Anthony Towns, ala pivot de los Knicks, definió la jugada como “la mano derecha de Dios”, haciendo referencia al gol de Diego Armando Maradona a Inglaterra en 1986, todo en plena época mundialista.

La euforia se apoderó de todos los presentes en la habitación. Antonee Robinson, Brenden Aaronson y Timothy Weah, entre otros, saltaron sobre los sillones. Algunos se lanzaban sobre otros, mientras se escuchaban los gritos en el ambiente.

Tyler Adams, uno de los capitanes, fue otro de los que lideró los festejos. El volante es un reconocido fanático de los Knicks en un plantel con fuerte presencia de nacidos en Nueva York. Las celebraciones no fueron una sorpresa.

El contexto también condimentó la euforia. No solo se trató de una épica victoria a falta de un segundo, sino que se convirtió en la mayor remontada en la historia de las Finales de la NBA.

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