Informe anual de la ACNUR: siete de cada 10 refugiados viven en “desplazamiento prolongado”
Si bien el estudio de Tendencias Globales de la ACNUR reveló que en 2025 el número de desplazados descendió por primera vez en una década, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Barham Salih, denunció que está crisis sigue alcanzando niveles “inaceptablemente altos”.

Datos revelados por un nuevo reporte del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) muestran que el desplazamiento forzado en el mundo en 2025 cayó por primera vez en una década. Sin embargo, siete de cada 10 refugiados viven en “desplazamiento prolongado”.
En detalle, el informe “Tendencias Globales. Desplazamiento forzoso en 2025” de la agencia de las Naciones Unidas recoge que esta disminución es reflejo del aumento de los retornos de refugiados y desplazados en algunas de las mayores crisis de desplazamiento del mundo, entre ellas Afganistán, República Democrática del Congo (RDC), Sudán y Siria.
Sin embargo, reseña que muchos de estos retornos tienen lugares “en circunstancias adversas” debido a los “contextos frágiles” para las condiciones de reintegración, antes de detallar que, en total, 117,8 millones de personas estaban desplazadas a finales de 2025, 5,4 millones menos que el año anterior, un descenso del 4%.
En 2025, 5,4 millones de personas escaparon de la violencia y la persecución huyendo a otros países. Sin embargo, el informe anual de ACNUR también constata una aceleración de los retornos: 14,7 millones de personas desplazadas regresaron a sus lugares o países de origen (4,4 millones de refugiados y 10,3 millones de desplazados internos), con aumentos especialmente significativos en Afganistán, Sudán y Siria. Los retornos de personas refugiadas fueron los segundos más numerosos desde que comenzaron los registros hace seis décadas, aunque muchos se produjeron bajo presión y en condiciones precarias en los países de retorno.
En conjunto, los datos muestran que el número de refugiados en el mundo se redujo un 3% en 2025, hasta situarse en 41,6 millones. Como dato positivo, cerca de 46.000 personas apátridas obtuvieron la ciudadanía en 24 países durante el último año.
Aún así, el desplazamiento sigue estando profundamente arraigado. El 70% de los refugiados vive en situaciones de “desplazamiento prolongado” -es decir, cinco años consecutivos o más, según la misma entidad-, a menudo por debajo del umbral de la pobreza. Asimismo, una proporción similar de los mismos (68%) es acogida por países de ingresos bajos y medios.

El reporte de el ACNUR detalló que más del 70% de los refugiados y otras personas que necesitan protección internacional procedían de Afganistán, Sudán del Sur, Sudán, Siria, Ucrania y Venezuela.
Asimismo, los principales países de acogida de este mismo grupo en 2025 fueron Colombia (2,8 millones), Alemania (2,7 millones), Turquía (2,4 millones), Uganda (1,9 millones), Irán (1,7 millones), Chad (1,5 millones) y Pakistán (1,3 millones).

Y, según los datos del Centro de Monitoreo de Desplazamiento Internos (IDMC), a finales de 2025 había unos 68,6 millones de desplazados internos por conflictos o violencia, un 7% menos que un año antes. En detalle, Sudán sigue teniendo la mayor crisis de desplazamiento interno del mundo, con 9,1 millones de personas desplazadas dentro del país. Haití sufrió un fuerte deterioro, con 1,4 millones de personas desplazadas a finales de año y casi 85.000 personas que habían huido al extranjero.
En 2025, 987.700 personas procedentes de países de las Américas solicitaron protección internacional en todo el mundo. Esto representa una quinta parte del total mundial.
Impacto de la guerra en Irán
La guerra en Medio Oriente, iniciada en febrero de 2026 tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, provocó que alrededor de un millón de personas estuvieran desplazadas internamente en Líbano para mediados de mayo de 2026 y que 3,2 millones de personas fueran desplazadas en Irán para finales de marzo de este mismo año.
Otro dato relevante levantado por el informe de la agencia es que cerca de 46.000 personas apátridas obtuvieron la ciudadanía en 24 países durante el último año. Sin embargo, el número de personas sin nacionalidad aumentó. Según detalló el informe, a finales de 2025 se contabilizaron en el mundo aproximadamente 4,5 millones de individuos sin reconocimiento estatal, un 3% más que el año anterior.
Los rohingya son el grupo apátrida más grande del mundo: 1,8 millones de rohingya representaron el 41% de la población apátrida mundial registrada a finales de 2025 por el informe. De estos 1,8 millones, aproximadamente 1,2 millones se encuentran acogidos como refugiados en Bangladesh, tras haber huido de la persecución en Myanmar.
La iniciativa
El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados y expresidente de Irak, Barham Salih, quien presentó el informe anual Tendencias Globales de ACNUR, señaló que el desplazamiento forzado en el mundo se redujo por primera vez en una década, aunque sigue alcanzando niveles “inaceptablemente altos”.
Con el 70% de los refugiados atrapados durante años en el exilio y muchos viviendo por debajo del umbral de la pobreza, Salih instó también a la comunidad internacional a respaldar una nueva iniciativa destinada a sacar a millones de personas de la situación de desplazamiento prolongado y de la dependencia de la ayuda humanitaria.
“Para demasiadas personas refugiadas, el desplazamiento comienza como una tabla de salvación, pero acaba prolongándose toda una vida”, afirmó Salih.

“La ayuda humanitaria salva vidas, pero no puede ser el destino final ni permite a los refugiados tomar las riendas de su futuro. Necesitamos un cambio de paradigma que abra nuevas oportunidades y devuelva la esperanza a quienes huyen de la guerra y la persecución”, prosiguió el Alto Comisionado para los Refugiados.
Como consecuencia de lo anterior, Salih definió un objetivo medible: reducir en más de la mitad durante la próxima década el número de personas refugiadas y afectadas por el desplazamiento prolongado.
Al respecto, ACNUR propuso como meta reducir a la mitad en 2035 el número de estos grupos dependientes de la ayuda humanitaria, impulsando iniciativas para el acceso al empleo, la educación y soluciones duraderas, como el retorno definitivo de refugiados y desplazados.
La iniciativa de la agencia -enfocada en los países de ingresos bajos y medios que acogen a la mayoría de la población refugiada- pretende ampliar las oportunidades de retorno, reubicación, reasentamiento y acceso a visados humanitarios. A la vez, sustituir gradualmente los modelos tradicionales de asistencia por estrategias orientadas a la autosuficiencia de los desplazados y refugiados.
El llamado de ACNUR insta “a los gobiernos, actores humanitarios y de desarrollo, sector privado y sociedad civil para intensificar los esfuerzos que permitan empoderar a las personas refugiadas, sin dejar de defender el asilo y la protección, más relevantes que nunca en 2026, año del 75º aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados”.
Al respecto, Salih señaló que, como parte de las medidas necesarias para alcanzar este objetivo, la iniciativa busca que los ingresos obtenidos por los propios refugiados alcancen al menos el umbral nacional de pobreza en los países donde residen, sin considerar los montos recibidos como parte de la ayuda humanitaria.
Un “objetivo ambicioso”
Otro pilar fundamental para reducir los números de refugiados en 2035, según señaló la agencia de la ONU, es la inclusión de las personas refugiadas en los sistemas nacionales de educación, salud, servicios financieros y mercados laborales, de modo que puedan generar ingresos y contribuir a las economías locales y nacionales. Esto requiere una mayor inversión por parte de múltiples socios para apoyar a los países de acogida, que ya están sobrecargados.
Sin embargo, la ACNUR señaló que, a pesar de lo anterior, “el retorno voluntario debe ser la principal solución” y que “la resolución de algunos de los grandes conflictos del mundo permitiría que millones de refugiados regresaran a sus hogares de forma segura y digna”.
Por último, Salih destacó la necesidad urgente de ampliar las ayudas por parte de terceros países -distintos al de origen y el de residencia-, mediante el reasentamiento de los casos más vulnerables, la reunificación familiar y el acceso a permisos de trabajo y becas.
“La brecha entre las necesidades existentes y las plazas disponibles es enorme y continúa ampliándose”, señaló ACNUR. Y, según el informe, en 2025 las llegadas a través de programas de reasentamiento o patrocinio se redujeron más de un 50% respecto al año anterior, hasta las 81.800 personas.
“El asilo y la protección salvan vidas y no están en cuestión, pero no podemos aceptar un futuro en el que millones de refugiados sigan atrapados durante años o décadas sin perspectivas reales de reconstruir sus vidas”, señaló Salih.
“Contamos ahora con un objetivo ambicioso, alcanzable y cuantificable para impulsar la autosuficiencia y mejorar la vida de millones de personas. ACNUR movilizará a todos los sectores de la sociedad para responder a este desafío y abrir vías que permitan a millones de personas refugiadas salir de la realidad del desplazamiento prolongado”, finalizó el Alto Comisionado para los Refugiados.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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