El enigma de Subercaseaux y la participación chilena en 1896
<P>Los historiadores no llegan a acuerdo. La mayoría asegura que no hubo representantes nacionales en los Juegos Olímpicos de Atenas, los primeros de la era moderna. Sin embargo, un español está seguro de que el joven de 15 años compitió. A 116 años del evento, su nieto revela detalles de la primera gran aventura del deporte criollo. </P>
Douai, Francia, 1891. Los hermanos Pedro (11) y Luis (9) Subercaseaux llegan a estudiar en el internado británico San Edmundo, una institución de la congregación benedictina, fundada en 1568 por el cardenal William Allen. Ambos son hijos del diplomático chileno Ramón Subercaseaux Vicuña, quien durante esos años trabaja en París y Berlín. En el colegio los Subercaseaux se inician en el deporte. El menor, Luis, rápidamente demuestra sus condiciones para el atletismo, tanto en carreras cortas como en mediofondo y salto largo, prueba en la cual ostentó el récord del colegio por más de 20 años.
En 1896, cuando ambos salen de vacaciones a recorrer Europa, deciden hacer una parada en Atenas, donde se realizaría un importante evento deportivo. Se trata de los primeros Juegos Olímpicos modernos, según la visión del barón Pierre de Coubertain. Llegan a Italia por tierra y cruzan el mediterráneo hasta llegar a Grecia. Una vez allí, el joven Luis, entonces de 15 años, queda maravillado con el ambiente competitivo del evento y le comenta a su hermano que le interesaría participar. Como era el mayor, Pedro se encarga de realizar las gestiones para poder inscribirlo en un par de competencias atléticas (100, 400 y 800 metros planos), con la meta de ver flamear la bandera chilena junto con la de los otros 13 países participantes.
Después de bordar una improvisada bandera chilena sobre un par de camisetas blancas, Pedro logra su objetivo y su hermano menor está listo para correr en la pista de recortán y también en cinco pruebas de ciclismo (2.000 metros, 10.000 metros, 100 kilómetros, 12 horas y carrera en ruta). Los Juegos duran nueve días, entre el 6 y el 15 de abril, y en ellos compiten 241 especialistas en nueve deportes.
La bienvenida del embajador no es la que sus hijos esperaban. Al contarle su aventura deportiva en Atenas, Don Ramón explota en cólera. Le dice a los dos que la representación oficial de un Estado es un tema delicado y que la actuación de Luis en el campeonato ha sido irresponsable. Como padre autoritario, les hace prometer que su escapada se mantendrá como secreto. Este importante pedazo de historia se mantendría oculto por casi 80 años.
El relato anterior corresponde a Luis Subercaseaux Cruchaga, nieto del que, supuestamente, es el primer representante nacional en unos Juegos Olímpicos. Pese a este testimonio familiar, la historia oficial está dividida en torno a su figura. En su libro "The 1896 Olympic Games", el historiador Bill Mallon postula que "hay tres naciones con atletas registrados en eventos olímpicos que nunca compitieron. Se trata de Bélgica, Chile y Rusia". Al ser el trabajo más completo sobre los primeros juegos modernos, esta teoría es ampliamente aceptada por la Sociedad Internacional de Historiadores Olímpicos (ISOH), compuesta principalmente por investigadores anglosajones.
El español Fernando Arrechea es la gran excepción. Ha tenido diversos debates sobre lo que él llama el "enigma Subercaseaux". "Hay una prueba poco conocida. Se trata de la carta que el secretario del Comité Olímpico Francés, Raoul Fabens, le escribe al primer presidente del COI, Demetrius Vikelas el 29 de marzo de 1896 y que se conserva en el archivo Vikelas. En la misma le da la lista de 16 deportistas franceses que viajarán a los JJOO, en la misma figura Luis Subercaseaux como parte de la Association Vélocipèdique d´Amateurs", dice.
La teoría de Arrechea es que el chileno efectivamente compitió en Atenas, pero quizás lo haya inscrito como deportista francés, el país en el que estudiaba. De hecho, en actas del Comité Nacional Olímpico y Deportivo Francés aparece el nombre "Subercazeaux", con zeta, en vez de ese. "El apellido francés llamaba a la confusión. Tenemos constancia de su inscripción, pero no de su participación. Para mí, su testimonio es suficiente prueba. Este señor era un diplomático importante. ¿Para qué se inventaría una historia semejante?", afirma Arrechea.
Subercaseaux Cruchaga (también familiar del padre Alberto Hurtado) lamenta no haber aprovechado mejor el tiempo con su abuelo, quien regresó a Chile desde España, después de una larga carrera diplomática en el exterior, siguiendo los pasos de su padre. Lo conoció en los años 60, cuando tenía 10 años y compartían vacaciones en un fundo entre Graneros y Rancagua, donde solían salir a largas cabalgatas. Por esa época, su abuelo reveló el secreto que por tantos años había guardado junto a su hermano Pedro, quien se ordenó sacerdote y se dedicó a la pintura. "Mi abuelo se lo comentó a mi padre a principios de los 70 como una información que no podía divulgarse ni comentarse. Lo hizo porque mi familia se iba a vivir a España y mi abuelo pensaba que tal vez no se volverían a ver. A la postre, así fue", recuerda Subercaseaux Cruchaga.
Hasta hoy, el mejor argumento a favor de los Subercaseaux es la invitación que el Comité Olímpico de Chile (COCh) recibió en 1996, donde el Comité Olímpico Internacional (COI) citó a un atleta de cada país que estuvo presente en Atenas 1896. "Ni mi padre ni yo pudimos aceptar la invitación por problemas profesionales, no recuerdo si viajó alguien más por parte de la familia, puede que lo haya hecho Gabriel Valdés Subercaseaux", asegura el nieto homónimo del primer chileno olímpico. Al menos él está convencido de que fue así.
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