El experimento que descubrió las claves para ser un twittero perfecto
<P>Por dos años, Uri Martinich tuvo una cuenta falsa para estudiar el comportamiento de Twitter.</P>
Hace casi dos años, Paula Morel inició su cuenta de Twitter y en 20 meses reclutó más de 20 mil seguidores. Incluso, fue invitada a la última versión de los 140scl. Pero escondía un gran secreto: nunca existió.
Detrás de esa fotografía que solo mostraba unos labios se encontraba Uri Martinich, un especialista que desde 2004 trabaja como consultor SEO, ayudando a las empresas a conseguir lugares de privilegio en motores de búsqueda como Google. Ese día se supo todo. Que @paula_morel era solo una de una serie de cuentas hechas para investigar a Twitter de la mejor forma que puede hacerse: desde adentro.
Poder femenino
Después de casi dos años viviendo una vida digital paralela, Martinich recibió muchas cosas de @paula_morel: invitaciones a salir, acusaciones de robo, pero también mucha información.
La primera observación realizada es que "las mujeres la tienen más fácil". Si bien puede deberse a la caballerosidad de los twitteros, las cifras son elocuentes: la probabilidad de que un usuario siga de vuelta una cuenta de Twitter es dos veces mayor en el caso de una mujer que de un hombre: 60% vs. 32%.
También pueden obtener respuestas más rápido: ante una pregunta abierta simple, a una twittera le responde el 1,1% de sus seguidores, mientras que a un hombre, el 0,3%."Las mujeres reciben un trato mejor. Son atacadas menos y, en general, los usuarios aceptan tweets de menor calidad para interactuar", dice.
¿Significa esto que las mujeres son más preparadas para una campaña? Martinich cree que no. "Puede que tengan más seguidores, pero no tienen una ventaja a la hora de conseguir una acción, como vota por mí o visita este link". Es decir, en cuentas personales ser mujer entrega ventajas, pero no en las corporativas.
La hora muerta
¿Cuándo twittear? Es una pregunta esencial si no se quiere que una estrategia pase sin pena ni gloria. Descartando a los adictos, Martinich descubrió que hay ciertos horarios que se repiten.
La clave del día está en la hora de almuerzo. Entre las 13 y las 15 horas se establece la "hora muerta", donde decaen el volumen de tweets y la interacción. "Casi todos hablan solo y pocos leen al resto". Antes del almuerzo es cuando se lee y retwittea más, y después de las 15 horas se definen ciertos temas y se habla más en torno de ellos.
Roles y tolerancia
¿Qué es peor, un twittero que no habla o uno que habla mucho? El resultado del estudio dice que depende.
Por ejemplo, en una cuenta personal, twittear demasiado -menos de 20 minutos entre cada tweet- es causal de pérdida de seguidores. Sin embargo, cuando se trata de un perfil informativo, donde se entregan noticias y links, los usuarios son más tolerantes con la repetición. Claro, es lo que buscan. "De igual modo, los personajes tienen que ser absolutamente caricaturescos", dice Uri citando como ejemplo a @el_pulento, ya que los usuarios parecen tener poca tolerancia con las cuentas "ni chicha ni limoná".
Marcar tendencia
Otro factor importante dentro de Twitter son los re-tweets y ser trending topic (el término más usado en un momento del día). Martinich dice que para que un tweet logre resonancia en la red, hay que tomar en cuenta que los chilenos replican con el sistema antiguo, es decir, colocando dentro del mensaje un "RT".
Un dato no menor a la hora de establecer el largo del tweet. Ya no hay que pensar en 140 caracteres, sino que en menos. Por ejemplo, para un nombre de usuario con 10 caracteres, lo ideal sería escribir un mensaje de 110: 10 serán usado para ingresar el nombre y el resto para indicar que es un RT.
Lograr un trending topic, sobre todo local, no es tan complicado como parece. El problema, dice Martinich, es saber quiénes necesitan realmente hacer un trending topic. Los usuarios comunes, por ejemplo, no deberían pensar en ello, salvo que quieran seguir el curso de una noticia. "No sirven para dar popularidad, ya que a nadie le importa quién lo usó primero". Para las marcas es diferente. "Para las empresas, la razón es sencilla: que se hable de ellos, de su producto o servicio".
En tanto, para un buen hashtag (palabras claves que se usan para seguir un tema) se requieren dos cosas: que sea corto y que pueda colocarse en cualquier parte de la frase.
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