Diario Impreso

Encuentro entre Chile y El Salvador

LA PRESIDENTA Michelle Bachelet llegó a El Salvador el 11 de agosto, de visita oficial, para renovar una relación que Chile y El Salvador han tenido desde hace más de un siglo.

A principios del siglo XX,  estuvo en El Salvador una misión militar comandada por el entonces mayor Carlos Ibáñez del Campo, quien fue dos veces Presidente de Chile, casado con una dama salvadoreña -Rosa Quiroz- inauguró, en Valparaíso, en honor a su esposa, la Escuela República de El Salvador, que en septiembre cumplirá 62 años de fundada. El que un Presidente chileno haya fundado una escuela con el nombre de El Salvador tiene mucho simbolismo, pues la educación es un campo en el cual Chile ha ayudado a El Salvador.

La influencia de Chile en la educación salvadoreña es de larga data. En los años ‘30, unos jóvenes partieron de El Salvador a estudiar en el Instituto Pedagógico, ahora la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. Cuando regresaron, dos de ellos dejaron huella en la educación salvadoreña: Manuel Luis Escamilla y Celestino Castro.

Desde entonces, otros  salvadoreños afortunados han recibido, en Chile, educación superior en varias disciplinas: educación, sociología, medicina, ingeniería, economía y ciencias básicas.

Así, Chile ayuda a que El Salvador adquiera nuevos saberes para apuntalar su desarrollo y concretar  lo universalmente aceptado: la educación es el instrumento más poderoso para transformar positivamente las sociedades.

Chile y El Salvador son dos países hermanos. Sus similitudes parten de su geografía. Sólo tienen playas hacia el océano Pacífico. Ambos son países de volcanes y terremotos y saben recuperarse pronto de los embates telúricos. Comparten, en sus historias, rasgos del pasado y del presente. Ambos trabajan por consolidar la democracia, desarrollar humanamente la sociedad, construir la paz social y dejar atrás experiencias traumáticas.

Por eso, cuando la Presidenta Bachelet estuvo en El Salvador, el 12 de agosto, como huésped de honor del Presidente de El Salvador, profesor Salvador Sánchez Cerén, se firmaron acuerdos relacionados con los derechos humanos, el intercambio económico y comercial y la educación universitaria, acuerdos que darán impulso, en el marco de un necesario humanismo, a la relación de acompañamiento y fraternidad que han forjado ambos países.

Para desarrollar un país, hay que alentar el saber colectivo. Eso significa adquirir conocimientos pertinentes. Para eso, como algo estratégico,  hay que formar excelentes docentes y científicos. En  ese sentido, la Presidenta Bachelet dejó una semilla cuando, en presencia de ella y del Presidente Sánchez Cerén, los rectores de las Universidades de Chile, Ennio Vivaldi, y El Salvador, Mario Nieto,  firmaron un acuerdo para formar educadores y científicos que insuflen en la sociedad salvadoreña. Al decir de un profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, es el encanto de saber, de hacer ciencia, porque, como dijo recientemente Juan Fernández, otro científico de la misma Facultad,  “un país sin ciencia es un país sin alma y sin futuro”.

Víctor Valle
Embajador de El Salvador

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