Festival de Cine Arica Nativa: Dichoso aquel que salió de la ciudad
Desde el 17 de octubre y hasta mañana se realiza en Arica uno de los encuentros de cine más particulares del mundo. El único festival de este tipo en Chile donde cada película debe trascurrir fuera de la ciudad, ya sea en el campo, la montaña o en medio del desierto. Partieron hace 10 años con 14 películas en exhibición y este 2015 tendrán se presentaran más de 100. <br>

"Excéntrico: De carácter raro, extravagante. Que está fuera del centro, o que tiene un centro diferente", dice la RAE.
Si se es fiel al significado, el Festival Internacional de Cine Arica Nativa es un festival excéntrico. No tanto por extravagancias como la de tener como rostro principal a un misionero andino o proyectar cine en pueblos perdidos del altiplano chileno, sino sobre todo, por tomar el desvío y recorrer un camino poco transitado: el que cree que el cine tiene el poder de preservar y difundir las riquezas de las comunidades rurales que viven fuera de las ciudades.
Son pocos los festivales del mundo que elijen escapar del glamur y las alfombras para volver a hacer actividades con sentido. Festivales de cine hechos a pulso, con apoyo de las comunidades, al aire libre, buscando llevar películas a lugares en los que a duras pena llega la electricidad. En el mundo destacan muy pocos: los gringos Rural Route Film Festival y el Mountain Film en Telluride -recientemente elegido uno de los 25 festivales más cool del mundo según la revista Movie Maker-; en España está el Festival de cine de Ascaso y en Chile, Arica Nativa puede que sea el único que conserva ese espíritu aventurero.
Arica Nativa cumple este año una década de vida y desde que nació ha tenido un crecimiento sostenido. Surgió en el 2006 de la mano de Fundación Altiplano, que restaura iglesias patrimoniales junto con comunidades andinas, ese año duró sólo un día poryectando en el Teatro Municipal de Arica. Ya para el segundo año se sumó la presencia del documentalista y productor de origen iraní Abdullah Ommidvar, quien 10 años después sigue siendo uno de sus invitados fijos y amigo principal de Arica nativa, que planea construir su anhelado Museo de las Imágenes en Movimiento en medio del desierto, junto a la legendaria Panamericana que une Tacna y Arica. Desde entonces se han sumado directores, cineastas, actores y actrices que comparten el propósito, y que cada año reservan una semana ¡para ir a la región de manera desinteresada.
Este es un festival que se enorgullece de descubrir talentos, de mostrar óperas primas de cineastas que tiempo después ganarán reconocimiento y de abrir el apetito de importantes directores, de hecho el año pasado el cineasta nativo americano Chris Eyre al recorrer el Valle de Azapa y el imponente altiplano aseguró que quisiera volver y filmar en esas "impresionantes locaciones".
Para la directora y actriz cercana a Raúl Ruiz, la británica Miriam Heard, el festival es una joya oculta: "Arica Nativa logra lo casi imposible: tener un gran corazón al mismo tiempo de ser muy profesional en su organización, creativo en su programación y profundo en su impacto".
Desde Culver City en California, la antropóloga y documentalista Mabel Prelorán cuenta: "tuve el gusto y honor de haber participado en la quinta edición del Festival, y fue una experiencia inolvidable: me enriquecí intelectualmente con el material fílmico que presentaron, redescubrí el valor de los trabajos en favor del desarrollo de comunidades rurales y me llegó al corazón (por su belleza artística y espiritualidad) la restauración de templos que ayudan a salvaguardar las éticas tradicionales".
La actriz Juanita Ringeling dice: "Arica Nativa es el festival más auténtico, la gente más acogedora, el paisaje más alucinante y el más precioso ayllu entrañado en el amor y el arte".
Las joyas de Arica Nativa
La X edición de Arica Nativa exhibirá hasta este domingo en total más de 100 películas, entre filmes en competencia, estrenos nativos, selección infantil y muestras especiales, presentando joyas como el documental Americano (1997) de Carlos Ferrand, la que de toda su filmografía es la que más le gusta y la que mejor representa su búsqueda de conexión con las raíces indígenas de su tierra natal, Perú. Se presenta también la polémica Glorias del Pacífico (2014), sobre el conflicto entre Chile y Perú, y cuyo estreno en la ciudad de Arica alcanza ribetes históricos. La película, que le tomó más de seis años de investigación a su director Juan Carlos Oganes, viene precedida de excelentes críticas, pero pocas pantallas de exhibición en Perú. En competencia, y perfilándose como una de las favoritas, está Salud Rural (2015), del argentino Darío Doria, que se estrenará en 2016 en Argentina pero que en su paso por diversos festivales ha ido cosechando premios, entre ellos el de Mejor Película Argentina en el pasado festival de Mar del Plata; otra de las favoritas en la categoría Jallalla de cine indígena es Bienvenido (2015), de Julio Fesser producción española filmada en Perú que retrata como la llegada de Internet a una puede revolucionar a una localidad rural.
"La fama es efímera"
Arica Nativa posee rarezas: su galardón -el Tropero- es de madera de cedro y hecho a mano por Telmo Saurauz, tallador ecuatoriano que dejó casa y familia en su país para ir a Arica a trabajar en la restauración de los retablos de madera de las iglesias barrocas del altiplano; la imagen gráfica es construida por artistas invitados y este año se eligió a los niños del Liceo Artístico de Arica para que inspirados en el lema "el espíritu vive en la frontera" hicieran el arte de esta edición, y el resultado perfectamente podría confundirse con un homenaje a Jackson Pollock; sin embargo su principal extravagancia se llama Carlos Núñez, rostro del festival, misionero andino que la gente saluda en la calle como si fuera el alcalde y que en sus tiempos libres "predica" con megáfono en mano las bondades del paisaje y el cine hecho en la región.
Misionero, vocero y rockstar de Arica Nativa, el hermano Carlos trabaja sacrificadamente todo el año acompañando a comunidades andinas en sus devociones y fiestas religiosas, apoyando el trabajo permanente del Decanato Rural Andino en los valles, precordillera y altiplano de Arica y Parinacota. Cada octubre apoya con humor el llamado del Festival de Cine a dejar la ciudad y celebrar el mundo rural e indígena. Convirtiéndose en animador de TV, Elvis, policía, Sancho, charro o cantante, Carlos Núñez se mete en el personaje que le pidan. Este año es un youtuber que usa la cámara para enviar mensajes a la blogósfera, buscando seguidores y me gusta para Arica Nativa.
¿Qué significa ser el rostro del Festival?
Es algo importante para uno, porque se destaca la importancia de la figura de una persona que es originaria del mundo andino, aymara y de un pueblo como Codpa. Y con ello se valora a nuestros pueblos y personas.
¿Te sientes famoso?
No, el reconocimiento es para todos los que trabajan, ayudan y colaboran. La fama es algo efímero, algo pasajero. Lo que sí es importante es que si un día esto no se hace más quede el recuerdo de que algún día se hizo un festival de cine en Arica, y que eso sea recordado siempre.
¿Usted es un personaje?
No, yo soy el hermano Carlos Núñez Soza, no me considero un personaje, sino una persona más de esta región.
¿Qué significa misionar para usted?
Misionar es entregar las costumbres, tradiciones, y más que nada la palabra del Señor, rezar con la familia, hacer momento de oraciones de encuentro con el Señor.
¿Cómo se relaciona eso con Arica Nativa?
Arica Nativa siempre parte con una Pawa, una bendición y siempre le pedimos tanto a Dios como a la Madre Tierra para que el festival sea encaminado por un buen camino. Además, a veces la gente de Arica, no conoce nada de nuestros pueblos; pero a través de las películas y el cine rural la gente va conociendo más nuestra región.
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