Mercados y restaurantes orgánicos del mundo
Las socias de Mercado Orgánico, la primera feria libre orgánica que se instaló en Chile hace siete años, han hecho de lo ecoamigable un estilo de vida permanente. Por eso cada vez que viajan buscan mercados, restaurantes o tiendas de ese tipo. Acá, cada una recomienda sus favoritos.
Paula Casanova, diseñadora
Buenos Aires: Sabe La Tierra
Este es un mercado alucinante que agrupa a productores que apuestan por lo natural, orgánico y sustentable y para los que el comercio justo es una consigna intransable. En la infinidad de puestos, se produce un lindo intercambio entre los compradores y vendedores que apuestan por una vida orgánica y el consumo consciente.
Sabe La Tierra no sólo tiene un buen nombre, sino que también algo así como tres sucursales en Buenos Aires. Yo conozco la de la estación de trenes en San Fernando, que tiene una entretenida mezcla de feriantes: hay productores y elaboradores orgánicos, agroecológicos y naturales, pero también puestos con diseñadores sustentables, artistas que reciclan y reutilizan, cooperativas de trabajo y proyectos sociales y espacios de entretenimiento para los niños.
La oferta orgánica es muy amplia: frutas, verduras y hortalizas, pollos pastoriles, productos de granja, cereales, semillas, pulpas, dulces, jugos, hongos, comida viva, tartas, panes integrales, pastelería natural, milanesas de mijo, tofu, quesos orgánicos, plantas, flores, textiles, lanas artesanales, objetos de bazar y de diseño sustentable. También se puede comer en mesas comunitarias, hacer talleres, llevarse semillas para la huerta y hasta reciclar sus residuos. ¡Infinitas opciones!
Sabe la Tierra San Fernando: sábados de diez de la mañana hasta las cinco de la tarde en la Estación San Fernando del Tren de la Costa.
Cristina Goyeneche, periodista y empresaria
Lima: La Bioferia
Al igual que nuestro Mercado Orgánico de Vitacura, esta feria fue la pionera en el tema en Perú, y fuente de inspiración para las que nacieron después en el resto de Lima. Se instala cada sábado en el Parque Reducto de Miraflores y ofrece una impresionante variedad de productos, muchos desconocidos para los visitantes, por lo que hay que ir preguntando qué es cada cosa. Recuerdo nombres tan desconocidos para mí como dale-dale, aguaje, cocona, carigua, huaranga y un largo etcétera. Obviamente dan ganas de probarlos ¡todos!
Los cerca de 50 puestos alineados uno al lado de otro son una explosión de colores y olores que me recordó las ferias que existían en Santiago antes de que los supermercados nos invadieran y se apropiaran de todo el segmento. Además de frutas y verduras, se puede encontrar café, semillas, derivados lácteos, procesados, ropa de algodón ecológico y juguetes de madera, entre otros.
En las bioferias como esta se promueve el comercio justo, que apunta a que al productor se le retribuya adecuadamente el esfuerzo que dedicó al cultivo o elaboración del producto y a la vez permita la conservación de los recursos naturales.
Todos los sábados en el Parque Reducto, Miraflores. De ocho de la mañana a dos y media de la tarde.
María José Torrealba, directora de competencias mundial sub17
París: Boulevard Raspail
Este mercado se instala los domingos a partir de las nueve de la mañana en el Boulevard Raspail en Saint Germain. Existe desde 1920, pero hoy está muy de moda. Hay unos cuarenta locales con una oferta increíble y el olor a fruta y verdura se siente desde lejos. Pero no sólo hay ese tipo de productos, sino que también panes, vinos, productos envasados, carnes, pollos e incluso pescados, algo que no es muy común. Se puede encontrar de todo. Yo compré unos quesos deliciosos con una baguette hecha con harina orgánica. Me sorprendió la cantidad de gente, muchos parisinos y también turistas como yo. Vale la pena visitarlo, buscar cosas para un picnic y desde ahí seguir recorriendo la ciudad.
París cada vez se vuelve más orgánico y en la mayoría de las cartas de los restaurantes hay platos que indican la procedencia de los alimentos. Dan ganas de probarlos todos, lo que es imposible, pero se siente que lo orgánico llegó para instalarse y no se piensa en ir.
Mercado orgánico: domingos de nueve de la mañana a una de la tarde. Boulevard Raspail entre rues du Cherche-Midi y Rennes. Metro: Rennes
Bernardita del corral, arquitecta
Chicago: Green City Market
Este es un mercado que durante la primavera y verano se realiza al aire libre en un parque, el Lincoln Park. Por esta razón es muy familiar, la gente llega en bicicleta con sus niños y mascotas y el ritmo es tranquilo en un contexto muy verde y lindo.
Los productos ahí son de granjas locales y son las propias familias las que los cosechan y llegan a venderlos. Todos son orgánicos certificados o en vías de certificación, y el hecho de que lo venda quien los cultivó le da un valor agregado porque permite ver el cariño que hay detrás. No son sólo verduras, frutas, brotes o jugos, son historias de personas que están ahí mismo para contarlas.
Cada stand tiene un mapa de la zona desde donde vienen los productos, el nombre de la granja o la familia que lo produce y una reseña de lo que cultivan, cómo lo hacen y con qué espíritu.
Entre mayo y octubre, los miércoles y sábados desde las siete de la mañana hasta la una de la tarde. Lincoln Park (aproximadamente en 1817 N. Clark).
Bernardita del Corral, arquitecta
París: Le Bio d'Adam et Eve
Este es un lugar precioso al que se puede ir en cualquier hora, pues es un café-comedor-delicatessen que ofrece opciones para desayunar, almorzar, picotear y comprar para llevar, todo 100 por ciento orgánico y hecho en Francia. Su filosofía no tiene que ver con elaboradas tesis acerca del consumo, sino que simplemente con "comer sano para divertirse y hacer el bien" y sin dudas logra el objetivo. La comida es exquisita y hay de todo: platos calientes, ensaladas, yogures (de leche de oveja, cabra o vaca) y postres. Por recomendación de la casa probé un pastel de limón, sin mantequilla, saborizantes o colorantes que era simplemente delicioso.
Tienen una excelente variedad de panes, todos 100 por ciento orgánicos y tan ricos que son un peligro para la dieta: sus baguettes crujientes elaboradas con harina orgánica recién salidas del horno son una perdición para los chilenos amantes del pan, que no nos medimos en su consumo, como sí lo hacen los franceses. También hay pan de campo, hecho con harinas locales, sin gluten, con frutos secos y unas sofisticadas variedades gourmet, como uno con naranjas confitadas que no había probado en ninguna parte.
María José Torrealba, directora de competencias mundial sub17
Barcelona: Organic’s
En este restaurante de slow food, todos los ingredientes son orgánicos, sin aditivos, ni colorantes ni conservantes (lo que se nota desde el primer bocado) y sujetos a disponibilidad de la temporada. Cada plato indica además si es vegano, vegetariano o libre de gluten, lo que se agradece muchísimo cuando uno pertenece a alguno de esos estilos de alimentación.
Además tiene una variada oferta de menús para todos los gustos, desde el infaltable "eco light" hasta una sorprendente -¡y contundente!- hamburguesa vegetariana. También se pueden armar ensaladas a gusto, a base de ingredientes como arroz, pasta o brotes y otras, y acompañarlos con una enorme variedad de alternativas, "toppings" y aderezos. Las opciones son tan entretenidas que cuesta decidirse. Lo mismo se puede hacer con los platos calientes. La carta también incluye platos más elaborados, postres, sopas, snacks y desayuno. Y además, no sólo ofrece jugos y agua mineral, sino que también vinos y cervezas.
Lunes a domingo, de siete de la mañana a once y media de la noche. Plaza Urquinaona, 14, 08010 Barcelona.
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