Risas en la lírica: las óperas de Rossini, Mozart y Puccini que trae el mes de agosto
<P>Este viernes se estrena <I>El turco en Italia</I> de Rossini en el Teatro Municipal de Santiago.</P>

En un universo paralelo a la cortesana tuberculosa de La traviata, la vecina tísica de La bohème o la gitana maldita de Carmen, existen los barberos embaucadores de Rossini, los cazadores de pájaros de Mozart y los borrachos vestidos de murciélago de Johann Strauss. Las dagas, las muertes por amor y los saltos desde una torre no son parte de su paisaje dramático y, por el contrario, se conforman con una plaza de Sevilla, un jardín sin nombre o una cárcel de Viena. Sus personajes son parlanchines, se ríen con la desgracia ajena, pero soportan mejor que nadie la propia.
Durante este mes, Santiago y Concepción albergarán tres óperas de espíritu familiar y amable de Rossini, Mozart y Puccini. Dos de ellas, El turco en Italia de Rossini y Gianni Schicchi de Puccini son derechamente cómicas, y La flauta mágica de Mozart es lo que los alemanes llaman un "singspiel", es decir una ópera con diálogos, con una trama ágil y mucho, mucho humor. Ejemplos de primer nivel en un género siempre asociado a la tragedia, estas tres obras son muy diferentes entre sí, cada cual un ejemplo de la maestría de sus autores. La coincidencia es curiosa, sobre todo si se considera que el Teatro Municipal ofrece además desde el domingo 16 la ópera cómica El empresario de Mozart, en una producción abreviada para niños dentro de su espacio El Pequeño Municipal.
La primera en la agenda es El turco en Italia, un caso clásico de ópera bufa y que en el coliseo santiaguino estará desde el viernes 14 de agosto. Es una producción nueva, con dirección escénica del español Emilio Sagi, quien lleva esta historia del Nápoles del 1700 a un pueblo de Italia de los años 50. Dirigida musicalmente por el también español José Miguel Pérez-Sierra, los principales intérpretes en las funciones de reparto internacional son el barítono italiano Alessandro Corbelli como Don Geronio, su compatriota Pietro Spagnoli en el rol del príncipe turco Selim y la soprano estadounidense Keri Alkema como la veleidosa Fiorilla.
En la trama, Selim se transforma en un entrometido amante ocasional de Fiorilla, mujer con especial capacidad para despertar los celos de su esposo, el inoperante y torpe Don Geronio. "Esta ópera es muy particular entre las composiciones de Rossini, pues antes de que empiece la historia aparece la figura de un poeta que reúne a los personajes que luego darán vida la trama. En ese sentido tiene algo de Pirandello, aunque cómico en vez de dramático", cuenta Corbelli (1952), quien en abril cantó el rol de Don Geronio en la Royal Opera House de Londres.
El cantante turinés, uno de los mejores intérpretes de Rossini en el mundo y con más de 60 presentaciones en el Metropolitan de Nueva York en el cuerpo, apela a la universalidad del compositor italiano como una de sus marcas distintivas. "Rossini es un genio y ello se nota en que sus óperas están más vigentes que nunca. Son frescas, divertidísimas y al mismo tiempo llenas de acción. En ese sentido se diferencian quizás de las óperas dramáticas, donde la historia no avanza tan rápido", explica Corbelli.
El turco en Italia se presentó por última vez en el Municipal en 1992 y no es una obra de repertorio habitual como por ejemplo La flauta mágica, una de las últimas composiciones de Mozart y que del 27 al 29 de agosto se presentará en el Teatro de la Universidad de Concepción. Dirigida por el canadiense Julian Kuerti, con régie de Gonzalo Cuadra y los cantantes Carla Domingues, Luis Rivas y Ricardo Seguel en los roles principales, la obra de Mozart tiene una estructura de cuento de hadas. Un príncipe es enviado por una misteriosa Reina de la Noche a rescatar a una princesa de las garras de un sacerdote malvado. Contiene, para muchos, un canto a la masonería, y los valores ilustrados se habrían disfrazado de historia infantil.
Lejos de las alegorías de la pieza mozartiana se ubica la muy secular y vigorosa Gianni Schicchi, la única ópera cómica de Giacomo Puccini, que se presentará del 26 al 30 de agosto en el Teatro Las Condes, con dirección orquestal de Eduardo Browne y régie de Miryam Singer. Con Patricio Sabaté y Virginia Barrios en los roles principales, Gianni Schicchi es la pequeña farsa de un impostor que en la Florencia de 1299 se hace pasar por un millonario para cambiar un testamento de acuerdo a su voluntad. En apenas 50 minutos, Puccini desarrolla un conciso fresco de pequeñas miserias humanas y grandes alegrías terrenales, demostrando que cuando se alejó de los dramas fue el mejor heredero de Rossini.
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