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Test drive Brilliance Euphoria: elegante y caballeroso en el andar

<p>El nuevo sedán chino busca posicionar a la marca un peldaño más arriba, ofreciendo un diseño elegante, mejoras en la calidad percibida y un gran equipamiento.</p>

ES un auto de aspecto elegante y masculino, y encarna todo aquello en lo que Brilliance quiere convertirse en el mediano plazo: una marca china de alta valoración.

El recién lanzado sedán Euphoria presenta un nivel de construcción superior a lo que era posible ver en el resto de la gama de Brilliance en el país. Ese salto se aprecia desde el primer contacto visual, al percibir los faros con pestañas led, las líneas ascendentes de la carrocería, llantas de aleación y el uso de cromados en los marcos de las ventanas y neblineros.

Una vez adentro, no sólo se percibe un buen diseño, sino también excelentes terminaciones. Sin embargo, aunque se nota una mejora importante en la calidad de los materiales y en el olor de los plásticos, aún está un paso por debajo de un auto de otra procedencia.

Aun así, el Euphoria es un sedán amplio y cómodo, cuya construcción deriva de la plataforma del SUV V5. Mide 4.700 mm de largo, 1.790 mm de ancho y tiene 2.700 mm entre los ejes, lo que permite transportar hasta tres adultos en los asientos traseros, aunque el tamaño excesivo del túnel central incomoda al pasajero del medio.

Además, la versión testeada con caja automática ofrece un buen nivel de equipamiento, eso sí, a un precio de $ 10.190.000, lo que no es poco para el origen chino.

Comparte con el V5 elementos como los neblineros, llantas, aire acondicionado, kit eléctrico, computador, mandos de la radio al volante y conexión USB, además de frenos ABS con EBD, airbags delanteros, control de estabilidad, y sensor de retroceso. El Euphoria, sin embargo, agrega sunroof, botón de encendido, tapiz y volante de cuero y airbags laterales y de cortina. Sin embargo, se extraña un sistema de conexión bluetooth para completar sus aspiraciones.

El mayor pecado del Euphoria es el poco dinamismo del paquete mecánico. La caja automática es muy lenta para gestionar el motor de 1.6 litros y 116 caballos, lo que se ve agravado por la poca agilidad del bloque bajo las 2.500 vueltas. Hay que pisarlo con decisión para que responda relativamente bien.

No obstante, su dirección electrónica y la suspensión McPherson le dan un manejo bastante preciso y un andar confortable por las calles de ciudad, con baches e irregularidades. En definitiva, se trata de un buen sedán, pero con aspiraciones que son muy altas todavía.

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