Un abogado de frente a las cámaras
<P>Alfredo Morgado ha hecho una carrera de cara a los medios de comunicación. Fue querellante en el caso de los soldados muertos en Antuco y hoy representa a tres familias que perdieron a sus parientes en la tragedia de Juan Fernández. </P>
Mi mamá era jueza y yo aprendí viéndola salir temprano y llegar tarde. Muchas veces yo iba al tribunal, compartía con los que trabajaban ahí, me quedaba con los funcionarios de Gendarmería. Esa era mi vida. Desde que tengo memoria", dice el abogado Alfredo Morgado (46).
Hijo de la jueza del crimen Aída Travezán, creció en San José de la Mariquina, en la Región de Los Ríos. En ese lugar, cuenta, su madre era tan importante y conocida como el alcalde de dicha localidad. En su adolescencia, viajó a Santiago para estudiar en el Instituto Nacional y más tarde, a pesar de que su madre quería que ingresara a Leyes en la Universidad Católica, él se decidió por la Universidad de Chile. De ese lugar salió con distinción máxima, hace ya 21 años.
Como su madre -de quien recuerda el sonido de su máquina de escribir hasta altas horas de la noche-, no se detuvo desde que salió de la Escuela de Derecho. Morgado dice que hacía lo mismo que ella. Que trabajaba desde las 8.00 hasta las 22.00, a veces sábados y domingos. Pero hace dos años y medio tuvo a su hijo Benjamín -de su segundo matrimonio con la también abogada Pía Unda- y desde ese momento cuenta que se va de su trabajo a las 17.00 y los fines de semana los deja para ir a comprar plantas junto a su familia y ornamentar los jardines de su casa en Colina.
Sin embargo, añade que continúa tan activo como siempre: "Sólo que ahora maximizo el tiempo". Hoy representa a tres de las familias de los civiles que fallecieron en la tragedia de Juan Fernández y de los que aún no se identifican los restos: Romina Irarrázabal, Rodrigo Cabezón y Joel Lizama.
No es la primera vez que este jurista y presidente del tribunal supremo del PPD defiende a familias en un caso de gran cobertura mediática. Por años, esta ha sido su impronta, dicen quienes lo conocen.
A fines de los 90 fue defensor de Mario Silva Leiva, el "Cabro Carrera", procesado por narcotráfico y que murió en 1999, cuando estaba preso.
En los últimos años, Morgado también tomó el caso del cadete de la Fach que recibió un "bautizo" que lo dejó con graves lesiones; abogó por una joven que fue "laceada" por oponerse a un rodeo; patrocinó a los familiares de los conscriptos que murieron en Antuco y a los de las víctimas del maremoto.
Sus conocidos dicen que es el brazo judicial del senador Guido Girardi (PPD). Morgado fue parte de su equipo defensor cuando en 2006 Girardi fue investigado por el caso de las presuntas facturas falsas en las rendiciones de gastos electorales.
En diciembre de 2010, el ahora presidente del Senado le pidió que asesorara a una mujer que presentó un recurso para realizarse un aborto terapéutico. "Alfredo me ayuda mucho cada vez que le he pedido que tome los casos que la gente no tiene para pagar".
Algunos abogados que no son muy amigos de las cámaras afirman que Morgado es un tanto oportunista con los casos que asume. Sin embargo, Raúl Meza abogado y cercano a la UDI, cuenta que "Morgado llega oportunamente, porque cuando uno tiene contacto en el mundo político, evidentemente puede tener acceso a ese tipo de causas. Cuando hay casos de corte mediático se repiten los abogados, porque nos hemos especializado en la defensa de las víctimas en contra del Estado".
Morgado camina por el Paseo Ahumada, la gente lo reconoce, lo saluda y se quiere fotografiar con él. Emilio Carreño, que trabaja con él desde 2003, cuenta que la gente en la calle incluso le pide asesorías al pasar: "Hay un sinnúmero de otros casos que son tan importantes, pero que no tienen repercusión mediática. No se trata de ser oportunista, es que si uno se preocupa de temas importantes siempre se llega a otros eventos de relevancia", dice Carreño.
Quienes lo conocen afirman que Morgado es un litigante conciliador y que genera buenas relaciones cuando se trata de lograr un objetivo. Fue así como telefoneó personalmente a algunos diputados oficialistas para frenar la construcción de la cárcel de Alhué.
El abogado Fernando Saenger, quien defendió al vicecomandante Luis Pineda en el caso Antuco, afirma que "Morgado es un hombre que tiene muy buenas relaciones, aunque hemos estado en distintas posiciones jurídicas".
También quiso incursionar en política: en las municipales de 2008 se postuló para concejal por Santiago, sin embargo, le fue mal.
El senador Girardi dice que a pesar de que Morgado es una persona acostumbrada a las cámaras y micrófonos, es muy accesible y de trato horizontal. "Tú estás con él y a la gente no le parece que fuera tan buen abogado, porque como que no se saca brillo", afirma.
A pesar de este intento por entrar de lleno en la arena política y de ser un militante activo del PPD, Morgado dice que mantiene su independencia y que "nunca he recibido ninguna presión". Sin embargo, Raúl Meza le critica: "En la causa del maremoto, él está en una postura absolutamente silenciosa o pasiva, a diferencia de la mía, donde yo estimo que hay responsabilidades políticas tanto de Bachelet y de todas las autoridades de gobierno".
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